Las aulas en un momento de articulación
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Estudiantes secundarios que no quieren volver de la virtualidad, chicos que no conocen las vocales y docentes que debieron adaptarse a la tecnología. La vuelta a la presencialidad ha revelado vulnerabilidades y también mostrado el potencial de la educación a distancia en un mundo en constante cambio
Se acerca fin de año y los feriados, alertas meteorológicos y capacitaciones docentes, siguen generando pausas en una educación de por sí ya pausada, luego de un año y medio de virtualidad.
Hoy todavía no se sabe a ciencia cierta cuál será el impacto de la pandemia en la educación.
Para las autoridades, los niveles de deserción se conocerán recién cuando se sepa de cuánto fue la pérdida de matrícula. Pero la burocracia demora. Para ver el impacto que tuvo la pandemia y la suspensión de las clases presenciales, se necesitaría contrastar la matrícula del Relevamiento Anual 2020 con la del 2021, cuyos resultados recién estarían listos en septiembre de 2022.
No hay datos precisos de la deserción escolar, pero basta hablar con cualquier estudiante para enterarse de casos de niños y adolescentes que no han vuelto a clases luego de la “vuelta a la presencialidad”.
Además de cuestiones tecnológicas, económicas y psicológicas, la pandemia ha descubierto una gran variedad de situaciones que pone sobre la mesa la situación de la educación en la Argentina y obliga a pensar en el futuro.
Después del encierro
Consultada sobre el impacto psicológico de la pandemia en niños y adolescentes, la psicóloga Lorena Cavalcanti señaló que “todo depende de la subjetividad de cada uno, como cada niño o adolescente, pueda encarar el tener que volver a lo presencial”.
“Para algunos chicos del secundario que son más introvertidos y tienen problemas para relacionarse o algunos trastornos de ansiedad, la virtualidad les había resuelto el sufrimiento de asistir a clases y ahora tiene que volver a adaptarse a esas circunstancias”, indicó.
Por ello indicó que a muchos estudiantes del nivel secundario les está costando volver. Pero “hubo otros chicos que se quejaron por la cantidad de trabajos, uno detrás del otro y que no les daban respiro con las tareas”.
Pero Cavalcanti resaltó que la virtualidad impactó especialmente en el elemento social de la educación.
“La parte divertida, lo grupal, las travesuras, los chistes, los encuentros, las risas, todo lo lindo de ir al colegio y compartir con los compañeros, se pierde por la virtualidad”, dijo la psicóloga.
“El aislamiento y el no tener contacto con los compañeros trae frustración y hace que se pongan más introvertidos de lo que son muchos adolescentes”, afirmó.
En ese marco, Cavalcanti señaló que los padres deben “acompañar la singularidad de cada chico”.
Señaló que se debe analizar “cuál es el lugar que ocupa el colegio y los grupos en la vida de su hijo” para tratar de “acompañarlo, contenerlo, escucharlo y entender de que no todos somos iguales y que nos vamos adaptando de a poco y en diferentes tiempos a las circunstancias de la vida”.
Virtualidad versus realidad
La psicopedagoga Belén Niveyro, que se desempeña como orientadora de aprendizaje en un gabinete psicopedagógico de una escuela primaria del barrio noroeste de la ciudad, señaló las consecuencias y también algunas ventajas de la virtualidad.
“En lo pedagógico hay un desfase gigante”, indicó Niveyro, quien indicó que la virtualidad y los medios digitales hicieron que los chicos se acostumbraran “mucho a desenvolverse oralmente”.
En la escuela, que reciben alumnos de diferentes barrios del sector noroeste de la ciudad, el gabinete trabaja en red con los centros de atención primaria de la salud y sus integrantes realizan visitas domiciliarias cotidianas a alumnos que no concurren a clase y, ahora, algunos que todavía no han vuelto.
En algunos casos, señaló, “influye la situación económica. Hay familias con mucha vulnerabilidad por la situación que estamos pasando en el país. A veces los chicos tienen gratis el colectivo pero los padres no tienen para cargar la SUBE y acompañarlos hasta la escuela que les queda muy lejos”.
Por otra parte, dijo que los alumnos de nivel primario más grandes, “se acostumbraron mucho a lo virtual. Están todo el día con dispositivos. Entonces para algunos de ellos volver a clases es salir de la zona de confort”.
“Los docentes trabajaron muchísimo. Han generado estrategias muy innovadoras para que sus alumnos puedan tener continuidad pedagógica. Pero hay familias que tienen un sólo teléfono y si el papá salía a trabajar el nene no tenía cómo hacer la tarea”, explicó.
Como “no todos tuvieron acceso a Internet”, dijo Niveyro, “teníamos que ir al domicilio con las tareas”.
Pero Niveyro, presidenta de la recientemente formada asociación civil Unión de Psicopedagogos de Necochea, resaltó que esa labor no es nueva. “Esa situación se presenta siempre. Con muchos alumnos pasa eso durante todo el año, con presencialidad o sin presencialidad”, manifestó.
Pero Niveyro admitió que pese al esfuerzo de los docentes y de las autoridades educativas, “hay un desfase muy grande”.
“Hay salones de tercer grado en los que la mitad no están alfabéticos. Es decir no saben ni las vocales”, precisó.
Al respecto explicó que muchos chicos de nivel primario comenzaron primero sin haber asistido nunca al último año de nivel inicial y otros que comenzaron segundo año sin concurrir a ninguna clase presencial en primero.
“El acompañamiento de la familia no es el mismo en todos los casos, porque los padres tienen que salir a trabajar y quedan solos”, señaló.
“Es como un rompecabezas que no se termina de completar”, dijo Niveyro, quien indicó que aunque los docentes están cuestionados trabajaron mucho e incluso a través de la virtualidad generaron “un gran vínculo con las familias”.
Otro elemento positivo, resaltó, es que “los padres se involucraron mucho más” en la educación de sus hijos”.
“Si bien se puede pensar que son años perdidos, creo que los vamos a recuperar. Nuestra función fundamental es educar y dar todo para el mejor aprendizaje de los chicos”, concluyó.
La otra cara de la virtualidad
Marta Bonserio, una docente retirada con gran experiencia que continúa vinculada a la formación de maestros desde el ámbito privado, habló de la otra cara de la virtualidad: el boom de la formación online de los docentes.
Antes de la pandemia, Bonserio había hablado con Ecos Diarios sobre la dificultad que tenían muchos docentes para adaptarse a las nuevas tecnologías.
Por estos días, después de más de un año de virtualidad, explicó que “la gran mayoría de los docentes se adaptó, algunos a medias y otros no pudieron”.
“Ahora el desafío es mayor, porque también se conoció otra manera de enseñar y los chicos también conocieron otra manera de aprender”, dijo Bonserio e indicó que a nivel educativo la pandemia “fue una revolución”.
Marta puede hablar en primera persona, ya que en plena pandemia capacitó a más de 500 alumnos mediante webinars y clases virtuales para docentes que aspiraban a cargos de directores, secretarios e inspectores.
Explicó que durante la pandemia “la gente se abocó a capacitarse” y opinó que este cambio puede ser aprovechado para realizar un gran cambio positivo.
“Si realmente aprendemos de esto, si las autoridades o quienes están en cargo de tomar decisiones, pueden aprovechar esto, yo creo que puede haber un gran cambio”, indicó.
“Porque hoy la gente puede capacitarse en cualquier momento y desde cualquier lugar”.
Bonserio cree que esto impactará definitivamente en la educación de la infancia y la adolescencia. “Todo lo que se hace en la escuela y en la educación, es para mejorar el aprendizaje de los alumnos, para que puedan desenvolverse en este mundo tan cambiante”, concluyó.
El desafío de los docentes
El martes pasado, con motivo del Día Mundial de los Docentes, la Unesco difundió un informe sobre la situación de la educación a nivel mundial. En el mensaje se indicó que el éxito de la recuperación de la educación depende de una mayor inversión en el bienestar, la formación, el desarrollo profesional y las condiciones de trabajo de los 71 millones de docentes del mundo para recuperar las pérdidas de aprendizaje y gestionar las transformaciones en la enseñanza y el aprendizaje impuestas por la pandemia de la Covid-19.
“Ha llegado el momento de reconocer el papel excepcional que desempeñan los docentes y de empoderarlos mediante la formación, el perfeccionamiento profesional, el apoyo y las condiciones de trabajo que necesitan para utilizar su talento (…) La recuperación de la educación se hará realidad si se lleva a cabo mano a mano con los docentes, dándoles voz y espacio para participar en la adopción de decisiones”, añade el mensaje conjunto emitido por los convocantes del Día Mundial de los Docentes, la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, el Director General de la Organización Internacional del Trabajo, Guy Ryder, y el Secretario General de la Internacional de la Educación, David Edwards.
Sin embargo, el parte de prensa que difundió el mensaje también incluyó algunos datos preocupantes sobre la educación a nivel mundial: al 30 de septiembre, las escuelas habían abierto completamente en 124 países. Se han reabierto parcialmente en 44 países y están totalmente cerradas en 16.