Las bajadas y los viajes de egresados son una incógnita
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No hay definiciones al respecto y aumenta la incertidumbre de las familias de los estudiantes como de los empresarios del sector
Los jóvenes que este año terminan el secundario y que, desde hace casi dos años, están organizando su viaje de egresados y la bajada viven la incertidumbre de no saber cuándo se habilitarán los protocolos para poder concretar su sueño de fin de curso.
Aunque algunas familias han atravesado dificultades económicas a raíz de la pandemia por el Covid-19, otras han podido abonar las cuotas regularmente, y han terminado con su obligación económica.
A la fecha no se ha hablado nada al respecto de la habilitación de estas actividades y es una completa incógnita si se podrán realizar en el transcurso de este año, o recién a comienzos del próximo.
Por otra parte, finalizó la primera parte del calendario escolar, sin la asistencia de los estudiantes a clase, y aún no se ha confirmado cómo se reintegrarán a las aulas ni en qué fecha.
Las empresas organizadoras de eventos, las agencias de viajes, el personal que depende de ellos y otros rubros que se desempeñan en el sector están atravesando un momento difícil porque no han podido reanudar sus actividades y, aunque los padres continuaron pagando, se estima que si pasa el mes de agosto sin una respuesta concreta puedan empezar a cancelar las reservas.
El destino elegido por los grupos estudiantiles es Bariloche y, tradicionalmente, en julio salen los primeros contingentes. Este año se vive una situación atípica e inesperada y las empresas de turismo informaron tiempo atrás que los viajes se reprogramarán a partir de septiembre.
Cabe destacar que para que un chico viaje a Bariloche, cada familia ha tenido que invertir cerca de $50 mil, mientras que la tradicional bajada requiere de entre 12.000 o 15.000 pesos más.
Hay que destacar que, a lo largo del último año de secundaria los jóvenes organizan diversos eventos para recaudar fondos para cumplir el sueño de tener una gran fiesta de egresados y compartir el viaje.
Las preocupaciones por la elección del vestido o el alquiler del traje pasaron a segundo plano y hoy, todo es expectativa con una mezcla de ansiedad, no solo para ellos sino para la familia en su totalidad.
Las fiestas
Desde mediados de noviembre a fines de noviembre se llevan a cabo las “bajadas”, un evento que congrega a cerca de 500 personas en cada realización y que involucra a diferentes profesionales, entre ellos DJs, fotógrafos y camarógrafos que actualmente se ven imposibilitados de trabajar, y han perdido varias de las fiestas agendadas.
El perjuicio económico es muy grande y la habilitación de estos rubros depende de la evolución de la pandemia.
Según se pudo establecer, los responsables de los salones entienden que podrían aplicar un protocolo en el ingreso al salón, con el control de temperatura y uso de alcohol en gel pero luego se dificultaría mantener el distanciamiento.
A pesar que a comienzos de la pandemia hubo algunas familias que se atrasaron en el pago de las cuotas, con el paso del tiempo se ha ido normalizando la cobranza y todos apuestan a que la fiesta sea una realidad.
Vale destacar que las bajadas se empezaron a contratar en abril del año pasado y se financian en cuotas, incluyendo el salón, catering de egresado, fotos y seguridad.
A pesar de las postergaciones, la disponibilidad de fechas está asegurado y aunque en algún momento se barajó la posibilidad de hacer un festejo más corto o exclusivo para familiares, pero se desestimó por considerarlo inviable para los jóvenes que quieren divertirse y también compartir ese momento con sus pares y amigos.///