Las calles, un reflejo de nuestra sociedad
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2022/05/mirada-2.jpg)
En el último mes se registraron 400 infracciones. Desde Tránsito se informó que el tipo de infracción más común es la falta de documentación y luego, el uso del celular
“El espacio público en que se desenvuelve el movimiento de peatones y vehículos es el escenario por excelencia en que interactúa prácticamente toda la sociedad y su comportamiento refleja lo más profundo de la personalidad de un país”.
La frase apareció en un artículo publicado en 2018 en una revista especializada en tránsito y era firmada por el entonces presidente de la Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería, Alfredo Severi.
Si trasladamos el concepto a la ciudad, nos encontramos con que el reflejo de nuestra personalidad como sociedad no es tan agradable como suponemos.
Se ve en la falta de empatía de los automovilistas con los peatones, en la prepotencia del bocinazo, en la indiferencia ante la prioridad de paso. También en inconsciencia del peatón que cruza por cualquier lado o camina por la calle de espaldas al tránsito.
Se ve en la imprudencia de los ciclistas que transitan en contramano, por veredas o por la izquierda.
Cuestiones que habitualmente son motivo de autocrítica de nuestra sociedad como el egoísmo, la prepotencia, la indiferencia, la violencia, la irresponsabilidad y la ignorancia, se ven reflejadas con perfiles caricaturescos en las calles de la ciudad.
Y a ello se le debe sumar el mal humor creciente de automovilistas, motociclistas y peatones por la eterna crisis económica, tal vez generada, dicho sea de paso, por esos mismos rasgos de personalidad que definen nuestro tránsito.
Las obligaciones de los otros
En los últimos años la sociedad argentina y los políticos de turno se han esmerado en lograr la mayor cantidad de derechos, aunque poco se habla de las obligaciones.
En el tránsito esto se ve cuando cualquier hijo de vecino se queja por la cantidad de maleducados que estacionan en doble fila para bajar en el quiosco. Ahora, cuando el hijo de vecino tiene que ir a buscar a sus hijos a la escuela parece que está bien estacionar en doble fila para que el niño o niña no tenga que caminar unos metros de más.
También es muy común escuchar las críticas a quienes conducen usando el teléfono. Pero más común es ver a conductores teléfono en mano. Esta conducta llega a ser temeraria cuando el conductor en cuestión es un motociclista. Y es surrealismo puro ver a algún ciclista cruzar alguno de los puentes de la ciudad mientras envía mensajes de texto.
Si bien el último informe de siniestralidad vial fatal del Ministerio de Transporte indica que seis de cada diez víctimas fatales son usuarios vulnerables, en el caso de nuestra ciudad los peatones no son menos temerarios que motociclistas o ciclistas.
Los peatones cruzan la calle por cualquier lado, entre autos estacionados, con semáforos en verde, muchas veces sin mirar o en diagonal y de espaldas al tránsito.
También están los ahorrativos, aquellos que para no gastar combustible y tiempo prefieren hacer algunos metros en contramano hasta la entrada de su garage en vez de dar la vuelta a la manzana.
Entre exhibicionismo e ignorancia
Luego, están las cuestiones relacionadas con la educación, la ignorancia y la confusión de los conductores.
Por ejemplo, llegar a la esquina sin recordar muy bien cúal es la derecha y cuál la izquierda y como consecuencia de ello, no respetar la prioridad de paso.
Otra, saber que el vehículo tiene cantidad de luces: de posición, largas, cortas, faros antiniebla, balizas, de giro, etc. Pero, a pesar de todo ello, no usar ninguna.
Otro implemento que muchos automovilistas no utilizan demasiado son los espejos y si se trata de motociclistas, algunos directamente prefieren sacar esos elementos que no van con el diseño del vehículo.
Sí es muy utilizada la bocina. Hay conductores que creen que es un complemento del acelerador y a veces funciona como un medidor de intolerancia.
A pesar de que esto no está directamente vinculado con la seguridad vial, como el uso de los cinturones o los espejos, también son muy utilizados en la ciudad los equipos de audio. Hay conductores a los que les gusta presumir su música y a pesar de que no tolerarían los ruidos molestos de algún vecino desaprensivo, no dudan en circular por las calles convertidos en DJ no deseados.
Parece que en movimiento aquello de tus derechos comienzan donde terminan los míos no está muy claro.
La imprudencia en número
Consultado para esta nota, el director de Tránsito, Carlos Díaz, señaló el viernes que las infracciones más comunes en la semana fueron por falta de documentación.
“Cuando hablamos de falta de documentación nos referimos a falta de seguro o de licencia”, indicó el funcionario.
“Después le sigue el uso de celular”, señaló Díaz e indicó que también se registró un número muy parejo de infracciones por “estacionar en lugares prohibidos y cruzar el semáforo en rojo”.
“Estas cifras aumentan los fines de semana. En especial cruzar semáforos en rojo y el uso del celular”, precisó Díaz.
El mismo viernes el municipio informó que se labraron “más de 400 infracciones en los operativos dinámicos” a cargo de Tránsito y Policía.
Estos operativos de no más de dos horas se realizaron en los puentes por la mañana y en diversos sectores por la tarde.
Durante los operativos se secuestraron alrededor de 60 autos y unas 130 motos, en la mayoría de los casos por la falta de seguro, requisito indispensable para tal fin.
La falta de educación
En el artículo del ingeniero Severi citado al principio de esta nota, este profesional especializado en el diseño de carreteras seguras decía que “si no somos capaces de lograr que un vehículo pesado respete a los de menor porte, mal podremos limitar los excesos de los poderosos de turno”.
Agregaba que “si como automovilistas no somos capaces de respetar los carriles de circulación, o como peatones respetar la semaforización peatonal, nos resultará muy difícil comprender el alcance de nuestros derechos y obligaciones. No es casualidad que el encauzamiento institucional de un país vaya asociado al ordenamiento vehicular y viceversa”.
En los últimos años, ante los excesos de conductores y peatones, desde el municipio se ha intentado implementar una política de educación y prevención. Para ello en octubre de 2020 se creó el Observatorio Vial, que tiene como primer objetivo recoger estadísticas y encontrar los puntos más críticos en cuanto a accidentes en la vía pública.
A partir de estadística de siniestros con víctimas el observatorio busca aquellas esquinas o lugares donde se registran más accidentes a fin de colocar semáforos, reductores de tránsito o instalar señalética.
El observatorio desarrolla un trabajo conjunto con trabajo en conjunto con Policía Científica, el Ministerio Público Fiscal, el área de Tránsito municipal y el Observatorio provincial.
Con respecto a la educación vial, el año pasado se desarrolló un proyecto en los jardines de infantes que finalizó con una gran bicicleteada en la Plaza Rocha. También hubo un concurso para alumnos enfocado en este tema.
Y desde hace un tiempo, aquellos que van a tramitar la licencia por primera vez, deben realizar un curso obligatorio de educación vial.
No obstante, lo que se puede ver cada día en las calles de la ciudad, muestra que aún falta mucho camino por recorrer.///