“Las cosas hay que hacerlas con amor y te tiene que gustar”
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Repostera. Laura Rodríguez Giménez siempre se muestra dispuesta a nuevos desafíos
Por María Cecilia Gotta
Redacción
La repostería es una de sus pasiones. Toda la vida le gustó estar en la cocina y crear. Laura Rodríguez Giménez se define como repostera y al momento de hacer una torta de cumpleaños siempre se muestra dispuesta a nuevos desafíos.
Hoy en día una torta de cumpleaños es tan importante como el propio protagonista de la fiesta y no pasa desapercibida. Algunas tienen varios pisos, son de grandes dimensiones, tienen muchos colores, texturas, gustos, y la presentación es espectacular a la vista.
Laura recordó que el gusto por la cocina, la decoración de tortas y la repostería se la trasmitió una tía de Balcarce. “Era hermana de mi papá y le gustaba la repostería, yo me parezco mucho a ella” dijo y mencionó que “nunca tiraba nada y aprovechaba todo y aprendí eso, nada se descarta, todo se utiliza”.
Al momento de recordar cómo eran sus tortas de cumpleaños, relató que siempre se las hacia su mamá. “Les ponía glasé, granas y unas bolitas de color plateado que eran muy duras, eso era lo único que se usaba en la época y no había otra cosa”.
Pero con los años la repostería fue cambiando y las presentaciones de las tortas también y Laura lo experimentó a lo largo de los años con sus cuatro sobrinos, a quienes les hizo todas sus tortas de cumpleaños.
Laura toma cursos y capacitaciones continuamente ya que le gusta estar al tanto de lo último que se usa, para ofrecer la mejor presentación al momento de hacer sus tortas.
“Me gusta aprender y en repostería también van surgiendo nuevos productos, además hay que saber manipularlos y trabajarlos”, indicó.
Por cierto no se ha perdido ninguna capacitación con los grandes reposteros que han venido a nuestra ciudad como Mauricio Asta, Osvaldo Gross, Mirta Carabajal y Ximena Saenz. “A todos los conocí personalmente cuando vinieron y siempre compro la entrada para primera fila porque me gusta verlos como trabajan”, dijo y añadió “he tomado clases con las mejores reposteras locales; también fui a Mar del Plata y a Tres Arroyos. En la repostería hay algo nuevo todos los días y trato de aprender con los mejores”.
Si hay que hablar de un ingrediente que no puede faltar en una torta es el dulce de leche, aseguró Laura. “Este nunca falta en una torta, y también gusta mucho la crema de oreo y el mousse de chocolate”, dijo.
Desafíos
Laura siempre está dispuesta al desafío y cumple los deseos de quienes le piden una torta. En este sentido, aclaró que cada torta tiene su dificultad porque “no es lo mismo hacer una torta de River que sólo tiene una lámina en rojo que una torta de Blancanieves y los siete enanitos, que lleva más elaboración, más tiempo, más adornos”.
Sin embargo, dijo que lo que más le gusta hacer al momento de decorar es el drip cake, donde la torta se deja ver chorreada con algún producto como por ejemplo chocolate; aunque también le encanta pintarla, darle lustre, texturas, y de esta forma puede desplegar su parte artística.
“Es necesario aggiornarse con las redes sociales, yo tengo tanto Facebook como Instagram: Laura Rodríguez Giménez, donde subo fotos; pero el mejor regalo sin lugar a duda es verles la carita de felicidad a los chicos cuando ven su torta, es muy gratificante cuando alguien te escribe y te dice que la torta estuvo rica y que lo pasaron muy lindo”, manifestó.
Atención al público
Muchas personas la conocen a Laura cuando era cajera en una carnicería muy conocida, donde trabajó durante 25 años en atención al público. “Fue una etapa muy linda porque me permitió conocer mucha gente y hasta el día de hoy me recuerdan cuando estaba detrás del mostrador”, dijo.
Cuando se cerró el local de un día para otro, fue muy difícil para ella, fue un cambio muy importante porque de ir todos los días y no faltar nunca, pasó a quedarse sin nada y al mismo tiempo su madre estaba atravesando una enfermedad.
“Fue muy difícil, me hice cargo de mi mamá y siempre que venían las kinesiólogas y terapistas a mi casa, yo las esperaba con una torta y ellas me decían: “por qué no empezas a vender”.
Laura nunca lo vio cono una salida laboral porque siempre lo hizo con mucho placer y le gustaba regalar una torta, inclusive si hoy un nene cumple años y no tiene su torta, ella pone manos a la obra y ese nene no se queda sin torta de cumpleaños.
De hecho hasta hace poco junto a su amiga Anto Godoy, preparaban las tortas para los chicos que concurrían a los merenderos, siendo el nombre del proyecto “Sin torta no hay cumple”, pero cuando empezó la pandemia tuvieron que dejar la actividad.
No hay dudas que la pastelería le tenía preparado un hermoso camino por recorrer.
“Fiel lectora de Ecos Diarios”
Laura nació en Balcarce, más precisamente en un pueblito que se llama San Agustín y se radicó en Necochea en 1980 con su familia por cuestiones laborales, teniendo en cuenta que en nuestra ciudad iban a tener más posibilidades para estudiar.
Sus estudios primarios los cursó en San Agustín y el secundario en Necochea. “Mientras estudiaba, trabajaba en casas de familia y la cultura del trabajo siempre estuvo presente en mi familia. Siempre me gustó hacer algo, no sirvo para estar quieta”, afirmó.
Además remarcó que se siente más necochense que balcarceña. “Vivo en Quequén, pero no me saquees de acá, no me iría nunca de esta ciudad, es el lugar que elegí para vivir y estoy muy feliz”.
Laura está en pareja con Juan hace más de 25 años y aseguró que es el amor de su vida. “Cuando lo conocí tenía 14 años y empecé a salir con el cuando yo tenía 17 y no pudimos tener hijos”, dijo.
También disfruta de la lectura y señaló que es una fiel lectora de Ecos Diarios desde hace muchos años, teniendo preferencia por el diario en papel. Además, le encanta hacer gimnasia acuática y se mostró agradecida con la profesora Adriana Lucifora. “Lo disfruto mucho y tengo mucha constancia. Para mi hacer una actividad física, es tener salud en cuerpo y alma, te armoniza, empezás el día con otras ganas, otra energía, ves las cosas de otra manera, positiva, no es solamente verse linda al espejo”.