“Las Cuatro Estaciones” del compositor Antonio Vivaldi
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/09/encuentros.jpg)
Se proyecta el concierto en el marco del ciclo “Encuentros musicales”
Este jueves, a las 18, se puede disfrutar de un nuevo “Encuentro musical”, de la mano de la profesora Ana Gabino, en las instalaciones del Centro Cultural Necochea, calle 54 entre 61 y 63.
En esta ocasión se proyecta “Las Cuatro Estaciones” de Antonio Vivaldi (Italia, 1678-1741).
Las Cuatro Estaciones: Concerto n.º 1 en mi mayor, Op. 8, RV 269, La primavera • I. Allegro • II. Largo • III. Allegro Concerto n.º 2 en sol menor, Op. 8, RV 315, El verano • I. Allegro non molto • II. Adagio – Presto – Adagio • III. Presto Concerto n.º 3 en fa mayor, Op. 8, RV 293, El otoño.
Participa la Orquesta Filarmónica de Berlin, dirigida por Herbert von Karajan (austríaco, 1908-1989) Solista Anne-Sophie Mutter (alemana, 1963). Grabado en febrero de 2009 en Berlin
A continuación se podrá escuchar “Enigma” Op.36 de Edward Elgar ( Inglaterra, 1857-1934) Orquesta Filarmónica de San Petersburgo dirigida por Yuri Termikarof (ruso, 1938). Grabado en 2014 en San Petersburgo
“Las Cuatro Estaciones”
Es un grupo de cuatro conciertos para violín y orquesta, cada uno dedicado a una estación del año, del gran compositor italiano Antonio Vivaldi. Es la obra más conocida y popular dentro de su enorme repertorio. También es uno de los ejemplos más tempranos y detallados de lo que después se llamaría música programática o descriptiva, con un argumento y efectos especiales que relacionan la música con los textos elegidos por el autor. La instrumentación imita los cantos de los pájaros, la tempestad, los truenos y relámpagos y sugiere las acciones y sentimientos de los aldeanos. Es música vivaz y esplendorosa del barroco italiano.
“Enigma” de Edward Elgar es una serie de catorce variaciones musicales compuestas en 1899. Es una de las obras más conocidas de este excelente autor inglés perteneciente al romanticismo, tanto por la música en sí como por el enigma que se esconde tras ella.
El autor dedicó la obra a «mis amigos retratados en ella»; cada variación muestra un emotivo retrato de algunas de sus relaciones sociales más cercanas. Se cuenta que un día de 1898, después de una extenuante jornada de enseñanza, Elgar soñaba frente al piano. Una de las melodías que improvisó llamó la atención de su esposa, y como le agradó, le pidió que la repitiera. Entonces, para entretener a su mujer, empezó a improvisar variaciones, cada una retratando a un amigo. Más adelante, Elgar expandió estas variaciones y las orquestó, formando las «Variaciones Enigma». El tema está oculto y no explicitado.