Las damas de hierro
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/05/triaaa-e1557702950538.jpg)
Triatletas que se animan al desafío de correr un “Ironman”
Deportistas de nivel sobran, pero la carencia de infraestructura ha sido una problemática para el desarrollo los últimos años en nuestra ciudad. En contrapartida, con río, mar y parque a disposición, los deportes al aire libre, como el triatlón nos ubican como uno de los lugares ideales para practicar y prepararse. Pero Necochea no cuenta con 100, ni 50 o ni siquiera 20 triatletas hoy compitiendo. Animarse al desafío de unir en una misma carrera natación, ciclismo y pedestrismo es para pocos. Son menos los que han cruzado la meta en un Ironman y si pasamos la zaranda, las mujeres son una amplia minoría. Por eso relucen las historias de estas “damas de hierro” que han roto la barrera para ser un deportista completo. Ese doloroso antes y el placentero después de colgarse la medalla “finisher” tras 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km, una maratón completa, a pie.
La “pionera”
En ese camino, Ana Recio es toda una referente y quedó en la historia al completar su primer triatlón de distancias Ironman en Florianópolis, en Brasil, en 2014. “No recuerdo otra chica (de Necochea) en animarse a todo eso. Empecé a competir en 1998, fue progresivo, no fue de un salto. No me atrevía a hacer un Ironman, había que entrenar mucho, sacrificar un montón de cosas”, advierte Ana quien también sumó una importante experiencia participando en cerca de 35 carreras de “medio” ironman o conocido también como 70.3 (distancias de 1,9 km de natación, 90 km de ciclismo, y 21,1 km de atletismo).
Hasta que en diciembre de 2017 se organizó el primer ironman “full” en la Argentina, en la playa de Mar del Plata, la única oportunidad de competir oficialmente en este nivel era hacerlo en el exterior, con pocas opciones y lógicamente acrecentando los costos. Pero Ana encontró la suerte necesaria para cumplir su sueño en Brasil: “En Florianópolis el cupo (para participar) se cierra en pocos minutos y tuve la suerte de salir sorteada en un concurso solidario y así también tuve la satisfacción de correr en el equipo Oscar Galíndez, que es toda una institución, fue una experiencia inolvidable, por ser la primer mujer en Necochea y todo un reto personal. El sueño de todos es ser “Ironman”. Me animé. Los últimos 100 metros los llevé llorando de la emoción. Porque no vas en búsqueda de un tiempo, vas por la medalla finisher. Es el mayor logro”.
En la Argentina
Ana Recio volvió a completar la distancia al año siguiente, también en Brasil, pero en Fortaleza, y en 2017 formó parte del histórico primer “Ironman” en la Argentina. “A los 47 años era todo un tema para mí, pero ni bien salió la posibilidad quise hacer historia. Entrené mucho, no lo hice para ir a pasear, y también tuve mis frutos”.
También en la Argentina, en Mar del Plata, otra necochense se animó a su primer Ironman “full” a los 28 años, con sólo un año y medio de experiencia en esta modalidad. Emilia Juliano sorprendió en 2018 bajando las 11 horas y media, pero fue el reflejo de varios años de preparación participando en pruebas de resistencia. “Ya había hecho aguas abiertas, carreras de duatlón, combinadas con kayak o mountain bike, venía con una base de natación. Sólo me faltaba conseguir una bici”, reconoció Juliano. Así fue dando pasos y en marzo del año pasado participó en su primer medio ironman en Bariloche. Y no se detuvo, en noviembre del mismo año corrió otro 70.3 en Nordelta, algo impensado para quien al mes siguiente buscaba correr un triatlón completo. Para ella fue “una prueba piloto para el Ironman de Mar del Plata. Me sentí increíble, mejor que nunca. Mejor de lo que esperaba”, expresó. Este año ya corrió el mes pasado el 70.3 en Punta del Este, en Uruguay y en diciembre correrá en Chile.
Por otro lado, entre las que aspiran a llegar al “Ironman” completo este año en Mar del Plata se encuentra otra destacada representante del triatlón de nuestra ciudad, Silvina San Martín. Subcampeona en el circuito bonaerense este año, con distancias cortas y olímpicas, en la categoría 30 a 34 años, ya cuenta con tres “medio ironman” completados y se entusiasma con más. Sus comienzos fueron como nadadora de la Asociación Arenas, comenzó a correr hace 8 años y le sumó la bicicleta hace tres años para recibirse de triatleta.
Cabeza y corazón
Después de media hora nadando, hay que subirse a un bicicleta para recorrer la distancia entre Necochea y Tres Arroyos, para luego afrontar otros 42 kilómetros a pie, un epílogo que para los pedestristas es el máximo objetivo y que en este triatlón es sólo uno capítulo. Juliano comparte que ante semejante desafío, “voy predispuesta y metalizada a pasarla bien. Siempre vas exigido, pero voy con la mentalidad de que va a salir todo bien, de superar la adversidad, el clima o los dolores. Trato de ir concentrada en lo que te está pasando en el cuerpo, la respiración, la técnica, estar enfocado en el momento, sin pensamientos negativos”.
Por su parte, Recio apuntó que “nunca se pierde el miedo. Pero es poner todo lo que entrené, todo el tiempo para llegar, casi que uno se preparada de un año para el otro. Pero cada Ironman es diferente. En Brasil hacía mucho calor, por ejemplo, uno se expone a diferentes factores”. Asimismo, reconoció el sufrimiento en su último Ironman en Mar del Plata. “Me descompuse y tuve que mediar con eso. Hacía mucho frío y viento. Fue uno de los que mejor preparada llegué y esa medalla la que más anhelé. Nunca pensé en abandonar, se te cruza quizás, pero la fuerza de voluntad es mayor”. Silvina San Martín, en tanto, aportó que “uno se pone competitiva. Si bien la carrera es personal, buscando mejorar tu tiempo, en el fondo hay algo más. Es fundamental tener mucho entrenamiento para poder empezarla y terminar. La medalla es parte de ese proceso, se gana a lo último pero hay mucho de fondo”.
Entrenamiento
Con la preparación como punto clave, no hay recetas. Juliano, por un lado es “autodidacta”, reconociendo que “he probado con un entrenador pero no…prefiero sola. Me capacité, investigo, estudio, busco la experiencia de compañeros que han corrido por todo el mundo. Creo que cualquier entrenador puede darte, hay miles de planes, pero si no te conocés vos, no sirve de mucho”. En cambio, San Martín valoró que “entreno porque hay un grupo detrás, yo no lo podría hacer sola, necesito esa motivación”, apunto quién se prepara a las órdenes de Federico García Canales, el máximo exponente del triatlón de Necochea. “Si hago esto es por el grupo, porque vamos todos”, resaltó. Victoria Sartori y Mariela Motta son las otras damas en ese grupo, también sumando la misma experiencia en triatlones y con ganas de nuevos objetivos. “En todos los deportes hay más mujeres, aunque seguimos siendo pocas en relación a los inscriptos. Es difícil hacer las tres disciplinas, yo fui a ver el ‘tría’ de acá y me fui contagiada por eso empecé”, compartió. Con mayor experiencia, Recio recordó que “cuando yo empecé a competir en 1998 no había nadie entrenando. Las mujeres hemos avanzado. El triatlón, como todos los deportes creo, es un poco machista, pero cada carrera ahora la mujer se hace más fuerte”.
Para llegar, no hay secretos. “Cualquiera puede, entrenás y lo haces. Hay que levantarse temprano y salir”, sostiene Juliano y valoró “disfrutar el proceso. Quizás es súper sacrificado y te preguntas ‘porqué estoy haciendo esto’ pero está muy bueno, lo hago para disfrutar el proceso, a veces meses o todo el año para una carrera, contra el frío, en la ruta”. Recio, quien está volviendo a entrenar tras seis meses y recuperada de su lesión en el tendón de Aquiles, entendió que “es una pasión que llevo en el alma, voy a tener 50 o 60 años y, si el físico me lo permite, voy a seguir compitiendo”. El deporte genera un compromiso difícil de explicar. “Es un camino de vida”, apunta San Martín. “No cambiaría por nada el triatlón, ya no podría hacer sólo un deporte”. ///