Las danzas nativas como herramienta de expresión
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La Agrupación Atahualpa cumplió dos años de presencia en nuestra ciudad
La Agrupación Atahualpa con su estilo de danza folclórica, que reúne bailes tradicionales, estilo surero y estilizado se ha ido ganando un espacio entre las numerosas peñas y cuerpos de baile con que cuenta nuestra ciudad.
Se formó hace un par de años bajo la dirección de la profesora Marisa Collante de Giussti y en sus comienzos las clases estaban destinadas a niños desde los cuatro años de edad, no obstante con el transcurso del tiempo se fueron incorporando grupos de adolescentes y, este año, se fusionó con los integrantes del Grupo Cumelén.
La agrupación de danzas nativas Atahualpa se ha presentado en numerosas fiestas, el año pasado participó en la Fiesta de la Soga Gaucha en Juan N. Fernández y, cumpliendo con uno de sus principales objetivos, el de colaborar con la comunidad, ha tenido mucha presencia en diversos evento solidarios, “es nuestra manera de ayudar y vamos a todos los lugares que nos invitan”, expresó la directora.
Cabe mencionar que desde el momento de su creación el grupo ha ensayado en un quincho ubicado en 75 entre 54 y 56, y la iniciativa de Marisa fue la de dar clases a niños y en ese sentido dijo que “ellos han pasado a ser parte de mi vida, tanto en las alegrías como en las preocupaciones”.
La bailarina entiende que en el mundo del folclore todos merecen respeto y las mismas oportunidades y al respecto afirmó que “siempre le inculqué a los niños esos valores”.
Fusión
Este año incorporó a sus clases a adultos integrantes del Grupo Cumelén, que dirige la profesora Ruth Ferreyra y ellos se han convertido en grandes compañeros y amigos “en los ensayos no pierdo de vista que además de aprender estamos para pasarla bien, compartiendo lo que tanto nos gusta, nuestras danzas”.
La experiencia de trabajar con niños desde tan corta edad fue muy gratificante porque aprenden con mucho entusiasmo y ha formado varios bailarines que se destacan.
Desde su creación la Agrupación Atahualpa fue incorporando adolescentes que se acercaron a conocer esta danza tradicional argentina y la profesora pone especial énfasis en el aprendizaje del malambo.
Actualmente, se presenta fusionada con los integrantes del grupo Cumelén y con tal motivo ha dividido los ensayos en diferentes días y horarios para una mejor organización.
Cabe destacar que la Agrupación Atahualpa cuenta con una página de Facebook a través de la cual se pueden conocer las actividades que desarrollan así como también contactarse para eventos y presentaciones.
El próximo 22 de julio participarán de una fiesta que se realizará en el Clan del Faro organizada por Tucu Pereyra en la que actuarán artistas reconocidos y agrupaciones locales.
Consultada respecto al estilo de danza que practican detalló que “hacemos un poco de tradicional, folclore sureño y algo de estilizado pero pongo especial énfasis en el malambo tanto para hombre como para mujeres”.
La profesora puso de relieve el importante número de agrupaciones, peñas y ballet folclóricos que hay en nuestra ciudad “todas con buenos profesores y la calidad mejora día a día”.
Perfeccionamiento
En ese sentido destacó la importancia de mantenerse actualizado motivo por el cual en el mes de septiembre asistirá a un seminario de perfeccionamiento en Buenos Aires.
Vale indicar que Marisa Isabel Collante se recibió de profesora de Danzas Folclóricas Argentinas en el año 1981 y estudió en el Conservatorio Fracassi y en el Conservatorio Beethoven, ambos de Buenos Aires.
La artista bailó hasta los 20 años, luego se casó, y durante varios años se dedico a la vida familiar.
No obstante y a pesar de no dar clases asistía a seminarios “porque para el que ama esto es difícil desprenderse”.
De esta forma se mantuvo actualizada y aprendió nuevas técnicas no sólo de danza sino también de malambo.
Respecto a sus alumnos dijo que “los nenes son geniales como zapatean y como todo artista les encanta mostrar lo que hacen y aman”.
Collante de Giussti en su infancia estudió flamenco y clásico pero luego se inclinó por la danza folclórica “especialmente el malambo”, destacó.
Es una apasionada de lo que hace y ha podido cumplir su sueño de compartir su experiencia con gente de todas las edades, “para la danza no hay edad, tengo alumnos de más de 70 años y hay que ver como se esmeran”.
La danza es una forma de expresión llena de sensibilidad y emoción, que se caracteriza por ser un canal transmisor de costumbres, tradiciones, ideologías y sentimientos pero también es una llave que abre muchas puertas porque en cada ensayo se afianzan los vínculos entre los bailarines y comparten distintas experiencias.
En particular, es de importancia para la gente adulta dado que se transforma en un lugar de encuentro, “hacen proyecto y comparten todo lo referido al vestuario y como trabajar para comprarlo y lucirse”, aseveró.
Una de las mayores aspiraciones de la directora es que los jóvenes que hoy están estudiando encuentren un lugar en los colegios para poder trabajar de los que les gusta, “por nuestros grupos no cuentan con ningún apoyo y la plata que se recibe es para invertirla”.
Satisfecha con el grupo que ha consolidado desea que, algún día, en los colegios se enseñe a bailar nuestras danzas y expresó que “mi sueño es ser la inspiración de algunos de estos niños y jóvenes para que continúe como profesor”.
Hizo hincapié en lo positiva que ha resultado la experiencia de trabajar con adultos y con alumnos con discapacidad porque “aprender una danza también ayuda a la salud mental, he encontrada gente con problemas de salud y trato de adecuar las danzas de acuerdo a sus capacidades para que todos puedan bailar”.