Dificultades para abrir y mantener un local en el centro
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Los costos de alquiler son los más complicados de afrontar. Los locales cerrados no siempre están bien presentables
Abrir un local en la zona céntrica de la ciudad es una decisión que debe pensarse dos veces, sobre todo si se trata de un emprendimiento pequeño o sin trayectoria. Sin embargo, mantenerlo abierto es también un desafío que no cualquiera puede superar.
Afrontar los costos que implica un comercio nunca ha sido fácil, sobre todo si no se tiene mucha experiencia en el rubro en el que se trabajará.
Es por este motivo que aquellos comercios que hace más de una década que están instalados en el centro, en su mayoría, continúan en su camino por tener la ventaja de ser conocedores de la metodología de trabajo que mejor funciona y del mercado.
Por su parte, los demás locales se van renovando casi todos los años o cada periodos breves de tiempo. En ellos se instalan los nuevos emprendedores y aquellos que lo han intentado pero no se resignan ante la primera caída y vuelven a probar.
Costos fijos
El costo del alquiler es sin duda el principal contratiempo a la hora de instalar un local en la zona céntrica de la ciudad. Por ejemplo, hoy en día, un local interno de la galería central cuesta alrededor de $10.000 mensuales, que se suman a los demás gastos de monotributo, luz y contaduría que generan un costo fijo mensual de alrededor de $15.000. Esto sin tener un empleado.
Sin embargo, un local a la calle en pleno centro, puede superar fácilmente los 20.000, aunque todo depende de la ubicación, tamaño y estado del inmueble.
Por este motivo es que el centro se ha comenzado a expandir en los últimos años, ya que los comerciantes han ido mudándose a otros lugares, resignando la llegada de algunos clientes pero ganando con alquileres más económicos.
Se han ido formando otros pequeños polos comerciales en distintos barrios, sobre todo en las avenidas, como la 75 o la 98.
Hay casos también en que los comercios son abiertos por empleados de otros rubros, que hacen la inversión inicial buscando la posibilidad de generar un ingreso extra pero, el primer tiempo, los gastos se solventan con los ingresos personales, hasta que el negocio comienza a fluir y autosolventarse.
Casos excepcionales
Como se mencionó anteriormente, muchos comerciantes se trasladan desde el centro hacia otras zonas un poco más distantes pero hay otros que aún intentan hacer el camino inverso, en busca de seguir creciendo.
Uno de estos casos es el de un local de indumentaria, que estuvo abierto durante más de 10 años en otro barrio pero, hace algunos meses, sus dueños quisieron probar suerte en pleno centro necochense.
En su antiguo local, pagaban $14.000 de alquiler y, actualmente, en el centro, pagan $24.000 pero, al ser un mercado muy específico, sus ventas también se duplicaron, sobre todo los fines de semana. Así, su estrategia, contraria a lo que hace la mayoría, fue un éxito. Una buena evaluación de costos y beneficios es primordial antes de un cambio hacia el centro o fuera de él.
Vacíos pero prolijos
Algo que deberían tener en cuenta los propietarios de locales es que el centro de la ciudad es la parte más visitada durante todo el año. Algunos titulares mantienen sus frentes prolijos por más que el local no esté alquilado, sin embargo, hay varios casos en que esto no ocurre y el deterioro se va haciendo evidente.
El panorama general en las calles del centro no es muy agradable. Las veredas no están en buenas condiciones, hay muchas baldosas flojas o levantadas y las raíces de los árboles no ayudan a que esto cambie.
Si a esto se le suman las paredes rayadas y que hay varios comercios que no tienen una remodelación desde hace muchos años, la estética de la zona más concurrida de Necochea va de mal en peor.
Una planificación de crecimiento urbano que se respete, que se considere al centro como un lugar de mucha afluencia turística y una baja en los elevados precios de los alquileres, sin duda harían que la ciudad tenga más visitantes y que haya menos locales cerrados.