Usan riñoneras o carteras chicas por los arrebatos
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Frente a la inseguridad reinante, cambia la moda y se empiezan a dejar de usar los bolsos grandes
Los arrebatos, salideras y rotura de cristales en los autos para sustraer las carteras a las mujeres son moneda corriente, noticias de todos los días, lo cual ha llevado a que muchas de ellas, cambien costumbres e inclusive elijan otros artículos para llevar la documentación de valor, dejando la cartera de lado.
A algunas les ha tocado ser víctimas de robos, y vivirlo en carne propia les ha provocado un gran trauma y preocupación.
Hay quienes ya no usan carteras de mano y llevan todo en carteras más pequeñas, llevando lo indispensable. Además, también optan por dejar en la casa los documentos, o cualquier otra documentación de valor sabiendo que no la van a necesitar.
Teniendo en cuenta los arrebatos, muchas señoras han dejado de usar la cartera, pasando a la bolsa de los mandados, y es sabido que también varias mujeres mayores han sufrido robos de sus bolsas.
Sin lugar a dudas, que este cambio también influye al rubro comercial, es decir, que no hay tanto movimiento de ventas de carteras, pero sí de otros artículos.
En una recorrida que realizó Ecos Diarios, al hablar con algunos comerciantes, estos indicaron que a la que le gusta la cartera, la sigue usando pero muchas se han volcado por las riñoneras, portadores, etc.
Asimismo, señalaron que “en este último las mujeres vienen asustadas a comprar monederos con porta cinto o billeteras, y ya no saben qué elegir para poder andar tranquilas en la calle y guardar sus valores”.
Algo que llama la atención es que los arrebatos no sólo lo sufren las mujeres, sino que varios hombres también eligen monederos pequeños porque han sufrido robos.
“En general son las mujeres las que están más expuestas pero los hombrees también se cuidan”, manifestaron desde un local.
La inseguridad se vive a toda hora del día, a uno le pueden robar mientras va caminando, en el auto, y realmente se viven situaciones muy feas.
Estos accesorios, monederos, riñoneras, entre otros, son accesibles rondando entre los $85 y los $150, siendo mucho menor que el valor de una cartera.
Atentas
Cualquier vecino de nuestra ciudad tiene alguna anécdota para contar con respecto a los arrebatos, conocen a alguien, amiga o familiar que ha sido victima de un robo.
Ivana Leonardis usa mochila desde cuando vivía en Buenos Aires. “Acá es más tranquilo que en Buenos Aires pero uno escucha casos todos los días”, dijo.
Además puntualizó que tiene cierto recaudo cuando está en alguna zona transitada, colocándose la mochila por delante.
“La verdad que estoy acostumbrada a tener cuidado con lo que llevo”, aseguró.
Aunque recordó un robo que tuvo cuando dejó una mochila en el auto. “Me rompieron el vidrio y a partir de ahí nunca más dejé nada sobre el asiento. Ahora opto por esconderlo o lo dejo en el baúl”, comentó.
En tanto, María del Carmen Martínez, también fue victima el lunes pasado a las 19.30, en la puerta de su casa.
“Me robaron la cartera, tras romperme el vidrio de la camioneta y ahí tenia toda documentación. Es la primera vez que me pasa, y nadie esta libre de que le pase”, manifestó afligida.
Hoy por hoy, elige llevar una pequeña cartera, aunque aseguró que el miedo permanece y está atenta a las motos.
Al momento de opinar sobre el uso de la cartera dijo que “no puedo andar con todo en la mano, siempre hay que hacer trámites, llevar papeles y la cartera es necesaria”.
Por su parte, Sofía Ibarguren mencionó que usa mochila por comodidad principalmente, y también por seguridad.
“Antes tenía cartera, pero la mochila me hace sentir más segura. La cartera es más fácil de que te peguen el tirón y la saquen. Igualmente me cuido y no uso el celular en la calle”, afirmó.
Ana Moriset se mostró más tranquila y aseguró que “no tengo miedo a nada ni a nadie. En la mochila no llevo documentación, generalmente llevo ropa y libros”.
Por último, Sandra Sobarzo quien conduce una moto, lleva consigo una mochila por delante, pero cuando anda a pie, elige una cartera pequeña, para llevar al alcance de la mano.
“Todo lo que es de valor, como tarjetas de crédito y documentación lo llevo conmigo”, dijo y mencionó con un poco de tristeza que “ando con miedo, atenta a las motos”.
Estos testimonios reflejan la realidad, el temor, la inseguridad, y también el hecho de tener que adaptarnos a modas sin querer elegirlas, es decir, a la fuerza, frente a los sucesivos arrebatos, queriendo evitar ser una victima.
Además por cadenas que se van enviando a los celulares, hay recomendaciones para las mujeres, como por ejemplo no caminar distraída por las calles, no revisar el celular o el bolso durante el trayecto. En caso de llevar auriculares, usarlo en un volumen que permita escuchar lo que ocurre alrededor, y de ser posible caminar del lado contrario al tránsito de los automóviles.