Las novelas de Ishiguro agotadas en Japón tras el Nobel
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Tras el anuncio de la distinción las novelas del escritor de origen japonés fueron agotadas de los estantes de las librerías de grandes ciudades de su país natal
Tras el anuncio del Premio Nobel de Literatura, las novelas del escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro fueron agotadas de los estantes de las librerías de grandes ciudades de su país natal, tanto que desde la editorial Hayakawa anunciaron una nueva edición de traducciones al japonés de varios de sus libros.
Es que el impacto fue tal que hasta el alcalde de la ciudad donde nació Ishiguro, Tomihisa Taue, expresó a medios locales el «orgullo» de que «este gran escritor tenga a Nagasaki en mente y haga de ella una parte vital de su obra», en referencia a sus novelas «Pálida luz en las colinas» y «Un artista del mundo flotante», ambas enmarcadas en esa geografía pocos años después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial. También su profesora del jardín Teruko Tanaka, de 90 años, dijo sentirse «como si estuviera soñando». «No pensé que ganaría el premio estando yo viva», agregó.
Ishiguro nació en la Prefectura japonesa de Nagasaki, el 8 de noviembre de 1954 pero a los 5 años tuvo que trasladarse con su familia a Reino Unido luego de que su padre que era oceanógrafo fuera contratado por el Gobierno británico. Al llegar a la adolescencia y recibir una educación británica, Ishiguro fue consciente de que no iba a volver a su país, a pesar de que en su casa se hablaba japonés.
En Londres estudió piano, obtuvo maestrías universitarias en Kent y East Anglia. Comenzó su carrera profesional como escritor de guiones para series de televisión y relatos, que se publicaban en revistas. Es autor de siete novelas, todas ellas publicadas en español; cada una de ellas puede ser considerada una obra maestra. En 1982, publicó Pálida luz en las colinas, que narra la revelación de un enigma doloroso en la conciencia de una madre que acaba de perder a su hija. Siguió con Un artista del mundo flotante (1986) y la exitosa Los restos del día (1989), que fue llevada al cine por James Ivory en 1993.
De una novela a otra, Ishiguro cambia por completo escenarios, personajes y modos de construir las atmósferas. Es, como escribió Pedro B. Rey, «un artista de mundos que no se repiten». Su registro ahonda en la perspectiva de criaturas que se sienten incómodas en el mundo que habitan, aunque quizás no tanto como para hacer volar todo por los aires. Esa tensión se traslada a las percepciones y a los acontecimientos, que parecen sobrevenir de modo funesto.
La extraña Los inconsolables, de 1995, comienza de manera realista y luego adquiere visos tan sombríos como fantásticos. En 2000, publicó Cuando fuimos huérfanos. Quizás Nunca me abandones, de 2005, también llevada al cine pocos años después (por Mark Romanek), es hasta ahora la obra más emblemática del autor. En esa novela se conjuga una historia de ciencia ficción narrada con sensibilidad y delicadeza. Una heroína no humana empuja la trama de Nunca me abandones.
Su última novela, El gigante enterrado (2015), sorprendió a críticos y lectores. Dos ancianos, Axl y Beatrice, emprenden un largo camino para reencontrarse con su hijo, que vive en otra aldea. Una confusión altera la memoria de muchos de los personajes de la novela, sobre todo de los mayores, que recuerdan con fidelidad hechos que otros consideran pura imaginación. La acción de El gigante enterrado transcurre cuando los sajones comienzan las invasiones que terminarían por aniquilar o subsumir a los bretones que ocupaban la isla tras la ida de los romanos.
Entre los títulos del flamante Nobel de Literatura hay un libro de relatos (Nocturnos), que reúne cinco historias que se pueden leer como movimientos musicales. En ese libro, el amor por la música del autor se revela de manera plena. Los libros de Ishiguro fueron publicados en español por la editorial Anagrama.