¿Las nuevas generaciones serán la esperanza?
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«Las nuevas generaciones
retroceden cuando carecen
de esperanzas y progresan
cuando las tienen «
Lucas Leys.
Recuerdo a mi abuelo cuando solía decir:» ellos, por los nietos, verán un país mejor». Recuerdo a mi padre decir exactamente lo mismo: «ellos, nuestros hijos verán un país mejor».
Intimamente queremos que las nuevas generaciones sean el motor de una Argentina mejor, que no sea simplemente un lugar para ver pasar la vida. La historia se repite y la razón es que la educación no está en la agenda del gobierno ni de los políticos. Y los jóvenes miran, lamentablemente, a Ezeiza como la única salida.
Mucho se ha escrito, hablado, analizado sobre las diferencias generacionales hasta encuadrado a la población activa como «Baby boomers aquellos nacidos entre los años 1946 y 1965) a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. La Generación X 1965-1980, donde el capitalismo se arraigó con fuerza con el auge del consumismo, la irrupción de Internet y una visión muy particular latinoamericana con seducción hacia el marxismo, que con el tiempo quedó como un relato utópico. «Millennials»: 1981-1996, sector del ingreso a la globalización y ya alejada del fundamentalismo, situándose en una línea pragmática.»Centennials» o Generación Z: 1997-2010 los jóvenes dentro de un mercado laboral, viviendo dentro del mundo de las redes sociales, estudian y leen “on line”, estando abiertos a nuevas ideas.
Una simple síntesis, donde la diversidad generacional no se puede encuadrar en un solo sector, menos aún en la Argentina. Es sumamente complicado bajar a la realidad de nuestro país como ejemplo y preguntarnos ¿la esperanza está en las nuevas generaciones? La respuesta entendemos que sería no, porque no se está haciendo nada para que esto ocurra.
La descarnada realidad de los jóvenes en este presente
Millones de jóvenes en la Argentina muy complicados en todo aspecto. Un cincuenta por ciento en situación de pobreza, cinco de diez abandonan la escuela primaria en el conurbano bonaerense, el desempleo es el más alto desde 1983. Argentinos mal alimentados desde su nacimiento, la salud sin la debida atención. Entre los 18 a 24 años dos de cada 10 difícilmente consigan trabajo; el sesenta por ciento de las muertes suelen ser por accidentes, suicidios o enfrentamientos en los barrios marginales donde abunda la droga y faltan oportunidades, discriminación y ausencia de protección familiar; se estima que seis de cada diez jóvenes que soportan esa situación creen que morirán en edad temprana.
El sesenta por ciento en estado de pobreza en el conurbano de la provincia de Buenos Aires y el cincuenta en todo el país; sólo el 45 % completa el estudio secundario; hace 20 años se iniciaban en el consumo de estupefacientes a los 16 años promedio, hoy a los catorce; y el doce por ciento crece en la extrema pobreza.
La situación de hacinamiento determina una alta cantidad de adolescentes, ayer niños, abusados y violados una cifra impresionante muestra que en el año 2014 un 48 % de jóvenes de 15 a 20 años vieron vulnerados al menos algunos de sus derechos, en el 2020, seis años después, la cifra alcanzó el 87 %, es decir, se incrementó un 38 % que sufrió algún tipo de violación.
Estos cócteles infernales dejan claramente determinado lo que está ocurriendo, marginados con planes sociales como remedio de vida, generaciones sin trabajo estable que abarca a padres y a la familia que los rodea. Cada vez menos tienen oportunidad de ingresar a estudios universitarios con una educación nacional también en crisis; ocupando el puesto dos de Latinoamérica en la década del noventa y hoy colocada en el lugar diez, un descenso educativo tan pronunciado como en las diferentes variantes económicas.
Nuevas generaciones sin grietas, mirando un mundo moderno
Hemos dicho, en esta mismas columna, que en el distrito 2.000 jóvenes cumplen mayoría de edad cada año, sumando una década estaríamos en 20.000 entre 18 y 28 años, edad donde comienzan a planificar sus futuro, vocaciones, estudios, posibilidades laborales, sueños y formación familiar, si extendemos a dos décadas, 18 a 38 años, la cifra matemática es muy grande, 40.000 personas, estamos hablando de la franja nacida en el año 2002.
De esa aciaga realidad que hemos señalado saldrán nuestros futuros dirigentes políticos, sociales, culturales, deportivos, profesionales, comerciante. Como dijo tantas veces Henry Ford «la mayoría de la gente gasta más tiempo en hablar de los problemas que en buscarles una solución», por eso las nuevas generaciones que han podido formarse plantean otros caminos, son más prácticas, para la mayoría de ellas la ideología no puede aplicarse en cada instante de la vida, es pragmática, no decir y si hacer. Sería bueno que los políticos le pusieran el oído a los jóvenes, escuchar sin hablar demasiado y ver cómo, en muchas oportunidades marchan adelante de los que han sido elegidos para gobernar.
Y es así que las nuevas generaciones en Necochea, dentro de las posibilidades económicas, desde el punto de vista habitacional han puesto la vista en lugares hasta ayer olvidados, viéndose el crecimiento exponencial en toda la zona geográfica camino al oeste y permanentemente el avance en Quequén, sobre la zona frente al mar. Cosa que la dirigencia en general todavía parece no haber descubierto.
En cuanto a la política vienen con una gran ventaja no acarrean antiguas diferencias ni peronistas ni radicales ni militares porque Alfonsín y Menem acertadamente así lo plantearon pero, con la llegada del kirchnerismo en año 2003 que se planteó como objetivo un pensamiento único, ahora se ve en cada elección claramente, el rechazo a la figura de la Vicepresidenta y a todos sus adláteres. Aquellas simpatías hacia el matrimonio santacruceño por parte de los jóvenes que oscilaban en los 20 años hoy tienen 40 de promedio, viendo la vida de otra manera fruto de la experiencia que acarean los años y lo ocurrido en el país por eso los sectores juveniles están en las antípodas, con ideas libertarias y en la vereda opuesta.
Necochea debe tener y no debe dejar escapar las posibilidades concretas que pueden llegar a ofrecer las nuevas generaciones. Esos impulsos transformadores sin dogmatismos, que parece comenzar a imperar en nuestra sociedad, esto no equivale decir que se alejen de las realidad política ni de ideas determinadas, esto es válido e importante, dentro de un marco de racionalidad democrática.
Para que todo pueda avanzar se necesita la inclusión social, el empleo por sobre los planes sociales, que sirven como paliativo ante la pobreza e indigencia, pero no puede ser el único fin insustituible.
Si las nuevas generaciones repiten lo de las anteriores, con aciertos y errores, el futuro del país será más negro que el actual, un callejón sin salida. El que pueda cambiar su pensamiento puede cambiar su destino. Hay que evitar aquella vieja verdad que el ser humano es el único animal que tropieza con la misma piedra, algo que venimos haciendo en gran parte de nuestra historia.///