Las picadas “indomables”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/04/picadas08.jpg)
Se asemejan el juego del gato y el ratón, pero por cierto con un saldo que puede resultar lamentable. Tanto por las posibles heridas o hasta la muerte que, qué gracias a Dios, todavía no le ha ocurrido a sus participantes o terceros.
Nos estamos refiriendo a las picadas de autos y motos, en las cuales los amantes del vértigo y el ruido, le “guste a quien le guste”, corren con furia por las principales arterias de la ciudad, con el personal de Tránsito y Protección Urbana tratando de detenerlos, secuestrarles el vehículo y cobrarles, si se puede, las respectivas multas.
Los de las picadas es un cuestión que viene de años en Necochea, donde la avenida 2, en cercanías del complejo Casino y Pinolandia conforman el circuito preferido.
Sin embargo en los últimos días estas temerarias pruebas también han vuelto a hacerse presentes por las noches de al menos dos días a la semana en la avenida Jesuita Cardiel, con el peligro que ello significa en una vía de tránsito a toda hora. Se había logrado contrarrestar este movimiento, pero lamentablemente está de vuelta.
Es indudable que desde los organismos de control existe voluntad para contrarrestar esta demente costumbre de correr por la vía pública. Una labor para nada sencilla por cierto, por el peligro que conlleva perseguir a los infractores; y en caso de alcanzarlos secuestrarle el auto o moto, ya que las oposiciones tienen violencia verbal y a veces física.
De esta labor municipal da cuenta la creciente “montaña” de motos que hay en el predio de Tránsito de avenida 59 y calle 86, aunque muchos de esos rodados han sido incautados por no contar sus dueños con la respectiva documentación.
En cuanto a las motos, aparte de las picadas en los últimos tiempos, en este caso diariamente y a distintos horarios y en todo el radio urbano, se imponen las detonaciones que producen los llamados “corte de motor” que hacen los motociclistas, generando sonoras explosiones que sobresaltan y molestan.
Estos escapes libres también están prohibidos por la ley de Tránsito. Y a pesar que de vez en tanto se secuestran los rodados y se destruyen dichos elementos “sonoros”, la costumbre va creciendo en las calles.
Aunque resulte un tema recurrente, quienes tienen el deber de controlar lo deben seguir haciendo con la mayor rigidez posible, con efectivos policiales que los acompañen, pero que actúen con firmeza ante el desbande de los inadaptados sociales que ignoran que sus derechos terminan donde empiezan los del otro.
En cuanto a las malas costumbres de quienes andan en moto, siguen proliferando los que no llevan el casco protector obligatorio colocado en sus cabezas. Una acción que luego se trasunta en los efectos de los muchos de accidentes que tienen a los motociclistas como protagonistas, donde claramente son los más perjudicados y hasta pagan con su vida.
Como siempre, más allá del acatamiento a las normas y que generalmente la idea de respetarlas penetre en el infractor a través de sanciones económicas, detrás de todo se sigue necesitando de mayor educación, tanto para los chicos como para los adolescentes y para algunos adultos que se sienten dueños de hacer lo que les plazca.///
(Publicado el domingo 8 de abril de 2018)