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    Laura Bulesevich: “Nunca hay que dejar de soñar y tener proyectos”

    La jueza camarista repasó su trayectoria y reflexionó sobre el rol de las mujeres en la Justicia. “Las mujeres nos tenemos que abrazar, admirar y ayudar porque cuando llega una, llegamos todas”, acotó.

    16 de agosto de 2026 | 23:40
    Soñaba con ser astronauta y la profesión de Derecho la atrapó
    Soñaba con ser astronauta y la profesión de Derecho la atrapó
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    Desde el deseo infantil de convertirse en astronauta hasta su llegada a la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, Laura Bulesevich, reconstruyó en Ecos Radio un recorrido atravesado por el estudio, la función pública y los desafíos de las mujeres en espacios históricamente ocupados por varones.

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    Bulesevich recordó que desde niña tuvo inquietudes vinculadas al conocimiento. “Cuando yo era muy chiquitita quería ser astronauta. Además, durante la primaria leí muchos libros de astronomía”, señaló. Más adelante, durante la adolescencia, cuando el sueño de ser astronauta se volvió demasiado, pensó en estudiar diplomacia. “En ese momento no existían las redes, uno leía mucho más y había muchos referentes: mujeres que inspiraban de novelas, de películas”.

    Una de sus mayores referentes la encontró en su casa, con su madre, quien le inculcó el hábito de la lectura y de la curiosidad. Además, recuerda con admiración a sus abuelas como las que llevaban las riendas de la familia, en una dinámica más bien matriarcal.

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    Amor por la universidad

    Luego de varias idas y vueltas, de visitas a diferentes universidades y facultades, optó por estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Con mucha emoción, revivió el primer día que visitó la Facultad de Derecho de la UBA: la vida del centro estudiantil, el movimiento y la energía que emanaba el edificio la conquistó.

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    “Me enamoré de ese lugar y, hasta hoy, cada vez que paso siento que tengo el corazoncito puesto ahí”, expresó.

    Su desempeño académico la llevó a obtener la medalla de oro al mejor promedio de su promoción y el premio de la Corte Suprema de Justicia por haber alcanzado el promedio más alto entre las universidades públicas del país.

     

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    Momentos inspiradores

    Entre algunos de los encuentros más inspiradores y emocionantes de su trayectoria, Laura recordó cuando tuvo la oportunidad de conocer a Elena Highton de Nolasco y a Carmen María Argibay, ambas abogadas y ex ministras de la Corte Suprema de Justicia.

    “En el transcurso de mi vida jurídica, sin dudas, las tomé como referentes, como a Aída Kemelmajer de Carlucci o a Marisa Herrera, una gran amiga y colega”.

    También destacó cómo la inspiró la carrera de Ruth Bader Ginsburg, quien fue jueza asociada de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Las describió como grandes referentes, mujeres increíbles que van para adelante, que inspiran, que propugnan la igualdad en todo momento y que empoderan.

    En el caso de Carmen resaltó la humildad y la calidez con la que una vez se tomó el tiempo de conversar con ella, una recién egresada.

     

    El desafío de las mujeres en la Justicia

    Consultada sobre el lugar de las mujeres en el ámbito jurídico, reconoció que persisten dificultades: “Hoy todavía lo vemos en las dos cortes: en la Corte Suprema no hay mujeres y en la Suprema Corte hay una sola mujer, la primera en 150 años”. Además, explicó desde su experiencia, cómo a las mujeres les cuesta el tránsito por escenarios que han sido tradicionalmente ocupados por varones. En este sentido, mencionó la vigencia del término “techo de cristal”, que refiere a las barreras invisibles que hacen que, para las mujeres, sea más difícil avanzar hacia determinados puestos o instancias de mayor jerarquía. Además del ámbito laboral, Bulesevich resaltó la importancia y el peso de los mandatos culturales asociados a las mujeres. Sobre esta idea, sintetizó: “Las mujeres tenemos que estar todo el tiempo demostrando nuestras capacidades. En cambio, del hombre se presume esa condición y nosotras tenemos que probarla”.

     

    “No dejen de soñar”

    Al referirse a maneras de mejorar la presencia de mujeres en el ámbito diplomático, sostuvo que es necesario fortalecer el acompañamiento: “Las mujeres nos tenemos que abrazar, admirar y ayudar porque cuando llega una, llegamos todas”.

    Bulesevich también se refirió a los cambios generacionales y a las nuevas formas de concebir la carrera profesional y la maternidad. Al dirigirse a las jóvenes que hoy estudian Derecho, señaló: “A esas chicas les diría que nunca dejen de soñar en grande; que apunten siempre a grandes metas. Que estudien y que luchen, porque todas las lógicas pueden romperse”.

    En los últimos años, Bulesevich incursionó en el teatro, un espacio que le permitió reafirmar la necesidad de frenar, de conectar con otros, de divertirse y de volver a encontrarse con el niño interior. En esa misma línea, resaltó la evolución de la Justicia en cuanto a la figura de los jueces y los diplomáticos. Según explicó, “cambiaron las lógicas” y la sociedad está comenzando a concebirlos como seres humanos, como un ciudadano más, como iguales.

     

    PERFIL

    Soñaba con ser astronauta y la profesión de Derecho la atrapó

    Hacia el cierre, dejó una reflexión vinculada a los proyectos personales y profesionales y enfatizó la importancia de permitirse equivocarse, de no ser tan exigentes con uno mismo y de reconocer que no siempre podemos estar al ciento por ciento.

    También resaltó la necesidad de no dejarse llevar por las redes sociales, que hoy imponen, muchas veces, la idea de que debemos estar bien y mostrarnos perfectos en todo momento.

    “Nunca hay que dejar de soñar. Hay que hacerlo porque eso a uno lo motiva y lo ayuda a ir en pos de nuevos proyectos”, sostuvo.

    Con esa idea, Bulesevich cerró una conversación atravesada por su propia historia: la de una niña que soñaba con ser astronauta, una joven que encontró su vocación en el Derecho y una mujer que, muchos años después, continúa apostando por nuevos desafíos.

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