“Le tomé el pulso, pero la persona estaba fallecida”
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La frase pertenece a la oficial Rocío Araya Gómez
La oficial Rocío Araya Gómez junto a su compañera Yohana Bustos, fueron las primeras en llegar al escenario del trágico episodio, la noche del miércoles 4 de julio de 2018. Ambas estaban de guardia en el Comando de Patrullas y recorrían la zona céntrica, era el móvil más cercano a la vivienda de la familia Depierro.
“Recibimos el alerta del 911 y concurrimos al domicilio. Había gente en la vereda y me indicaron que una persona estaba en el interior de la casa descompuesta. Ingresé y noté mucho desorden y en una habitación había un masculino en el suelo, al costado de la cama”, indicó Araya Gómez.
Agregó en su declaración ante los jueces que “le tomé el pulso en la carótida y comprobé que la persona estaba fallecida. Pude ver que tenía sangre y espuma en su boca, y en ese momento no observé lesiones (en Guillermo Depierro)”.
Explicó la agente de Policía que “la ambulancia tardó en llegar al lugar”, mientras que su colega Yohana Bustos también reconoció que al ingresar a la vivienda “noté que los ambientes estaban revueltos y en el living encontré una billetera con la que identifiqué a una de las víctimas”.
Luego, la oficial se acercó a Shelly Jacquier y “la mujer del occiso se hallaba conmocionada, pero me dijo que les habían pegado mucho”, en relación a la banda que cometió el robo que concluyó en tragedia.
El botín sustraído
Agustín Ricardo Depierro, uno de los hijos del matrimonio, narró que al entablar contacto con su madre, alcanzó “a decirme que cuatro tipos se nos vinieron encima”.
Al ser consultado sobre el botín sustraído, expresó que los individuos “se llevaron relojes (uno marca Rólex y otro marca Ferrari), cadenas, una brújula, un encendedor y lapiceras. Luego del hecho hice averiguaciones y obtuve del Facebook, una foto de uno de los imputados con una campera de color celeste” (Ezequiel Saravia).
“Esa noche, no me dejaron ingresar a la casa donde mi padre estaba muerto, pero al otro día fui y encontré todo desordenado, objetos tirados en el piso, mientras que los postigones y la puerta de la cocina estaban forzados”, manifestó Agustín Depierro.
El joven recordó que “en el patio de la casa, sobre el paredón lindero al inmueble de un vecino, había una escalera y también observé una huella de un calzado sobre una pared”.
Sobre la empleada doméstica Silvia Rivero, quien trabajaba con el matrimonio Depierro, uno de los hijos sostuvo que “en ningún momento se comunicó con nosotros cuando se conoció lo sucedido”.
Agregó que “al otro día fue a la oficina de un primo y le preguntó si tenía que ir a trabajar o no a la casa. Esta persona se movilizaba en una moto y estaba acompañada por una mujer”.///