El Club Rivadavia vive su peor crisis
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La intervención transita un dificultoso camino en busca de normalizarlo. Deudas, desorden económico y abandono de instalaciones, marcan el preocupante presente
En algunos aspectos el derrotero del Club Atlético Rivadavia es un calco de los que ha sucedido con varios espacios de la ciudad, que tuvieran su época de esplendor y que hoy viven un tiempo de abandono y complicaciones.
Producto de malas administraciones y un marcado alejamiento y despreocupación de socios y simpatizantes, la entidad decana de la ciudad, poderosa en cuanto a instalaciones y con un rico historial deportivo, cayó en los últimos años en un desmanejo y cruce de acusaciones que desembocaron en la intervención por parte de la Dirección de Personas Jurídicas de la provincia de Buenos Aires.
De la inédita situación se ha encargado desde el pasado 13 de septiembre, y por el lapso de tres meses, el abogado Patricio García de Arriba, que ha tenido que lidiar con varias dificultades, entre los que se pueden apuntar la no declaración ante la Provincia de una comisión directiva desde el año 2011; la aparición de deudas de distinta índole y la inexistencia de documentación, entre ella el libro de actas.
A todo lo antes mencionado se suma el deterioro de gran parte de las instalaciones, producto de la falta de inversión.
Otra cuestión que habla del desorden de las últimas épocas es que aún no se ha cobrado nada del alquiler del espacio en el que están emplazadas tres antenas de otras tantas empresas telefónicas, en predio de la cancha de fútbol de Rivadavia.
La causa es que existía un problema de facturación en AFIP y que la intervención ha podido resolver, con lo que se estima que en breve se empezaría a cobrar un dinero que resultará vital para las desinfladas arcas.
Reempadronamiento
La misión del interventor es la de normalizar el club antes del 12 de diciembre, fecha a la que ha establecido para realizar una asamblea en la cual se elija una nueva comisión directiva, legalizada.
Para tal fin ha tenido que llevar adelante un reempadronamiento de socios, que está finalizando en la jornada de hoy y que ha tenido su particularidad: sólo se han podido reinscribir quienes fueran asociados hasta el 15 de noviembre de 2010 (último día de mandato de la última comisión directiva que tuvo el club asentada ante Personas Jurídicas), quienes son los únicos que pueden integrar listas para el acto eleccionario y votar en el mismo.
Hasta el día de ayer sólo 126 personas pudieron ratificar su calidad de socios, un número más que bajo si se considera que las mismas deberán integrar la lista o listas que se presenten a la elección y serán ellas las que definen cómo continuará la vida de Rivadavia.
Entre quienes se reempadronaron hubo numerosos socios vitalicios, que podrán candidatearse y obviamente elegir en la asamblea.
La disposición de Personas Jurídicas suena absurda, teniendo en cuenta los ocho años que pasaron desde la última comisión avalada legalmente. De hecho otra sería la situación si pudiera votar la masa societaria actual.
Cada lista deberá estar integrada por 24 cargos y 20 avales, con lo cual el camino aconsejable es conformar una sola y darle un aval unánime. Al año se renovará la mitad de la comisión y podrán ingresar socios actuales que tengan seis meses de antigüedad, mientras que al año siguiente se cambiará la restante mitad por la misma normativa.
El número de socios que han vuelto a registrarse evitó una cuestión que, hasta avanzado el reempadronamiento, era inquietante. Es que el estatuto del propio Club Rivadavia establece que en caso de no haber un número mínimo de 50 socios en condiciones de votar, la entidad debe disolverse.
Deportes en funciones
Dentro del acuciante panorama actual, al menos durante todo este tiempo han seguido funcionando las distintas actividades deportivo-sociales.
De ellas es que derivan los 400 socios que tendría hoy la institución albiazul, una cifra ínfima para un club que superó con amplitud los 5.000 socios en sus mejores tiempos.
Una refundación
Vista la asfixiante situación de la cual la intervención está tratando de emprolijar, está claro quienes tomen el comando en diciembre tendrán que ”refundar” el Club Rivadavia.
Para ello será necesaria una unidad que no se produjo en los últimos tiempos y muchas ganas de trabajar. De lo contrario la entidad entrará a correr serio riesgo de desaparecer.
Dos lugares clausurados
Dentro del presente panorama de la sede céntrica del Club Rivadavia, están en una situación conflictiva el salón de fiestas del piso superior y la confitería de abajo, que fueran oportunamente clausuradas por la Municipalidad.
Si bien en ambos lugares no hay un uso público, al menos dos veces fueron sacadas las fajas de clausura colocadas por la comuna y actualmente el tema está en manos del Juzgado de Faltas, que deberá resolver la cuestión, aunque el interventor aún no ha sido notificado de resolución alguna para actuar en consecuencia.
Importante deuda
Si bien existen varias deudas que comprobara la intervención, la mayor es con la Usina Popular Cooperativa, a la que se le adeuda casi $1.000.000, lo que viene de varios años atrás. Actualmente las distintas instalaciones tienen energía a través de medidores prepagos.
En cuanto al deterioro de las instalaciones, es producto de varios años sin arreglos, siendo la excepción un reciente cambio de las canaletas en la sede de calle 64.