Libros, alumnos, ajedrez, cine e italiano impulsan la vuelta a la actividad del Centro Cultural
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Trabajo mancomunado con el municipio para contar con anexos en los barrios. La difícil tarea de lograr fondos para mantenerse
A poco de cumplirse el primer mes de su reapertura, tras el receso al que obligó la cuarentena, el Centro Cultural y la biblioteca Andrés Ferreyra están empezando a recobrar su actividad normal, que habitualmente congrega a cientos de personas.
En tal sentido la semana anterior se reanudó el tradicional ciclo de cine, que dirige el experto Diego López, con atractivas propuestas que convocan a numerosos espectadores, que deben cumplir con los respectivos protocolos y aforos. Los filmes se proyectan viernes por medio, a las 20, con ingreso gratuito para los asociados.
Por otro lado también se iniciaron las clases de idioma italiano, a cargo de Patricia Orquín y Palmira Antonelli; y en breve arrancarán las de la escuela de Ajedrez “Raúl J. Jáuregui”, que dicta el profesor Luis De Castelli, en ambos casos con aforos de no más de 10 personas, para ambos sexos y de todas las edades.
Alumnos en la sala
Por otro lado, al ritmo del gradual comienzo de las clases, han vuelto a concurrir los alumnos de distintos niveles, quienes van a hacer los deberes o retirar libros.
A diferencia de su ubicación en la propia biblioteca, en el primer piso del edificio de la calle 54 entre 61 y 63 –en 2023 cumple 50 años- los asistentes ahora se sitúan con el respectivo aforo en cuatro mesas grandes dispuestas en el multiespacio de la planta baja.
Asimismo ya se hace el préstamo presencial de libros, que venía siendo en forma virtual.
Expansión a los barrios
La conducción del Centro Cultural, que tiene como presidente a Juan Marraro, ha aceitado los lazos con el municipio, y en ese sentido en breve se prevé llevar a cuatro barrios y la localidad de Ramón Santamarina libros y actividades, de manera de darles posibilidades a todos los vecinos.
En principio se había pensado a los hospitales como sedes en las que se dispondría de libros, pero hasta tanto no se supere la pandemia, los mismos quedarán relegados. Los otros sitios en los que se piensa contar en breve como este servicio -ya están listas las estanterías en las que se dispondrán los volúmenes- serían la que funciona en el Centro Integrador del Barrio Norte, alguna en Quequén y la restante en Ramón Santamarina.
En estas extensiones, que serán atendidas por personal municipal capacitado previamente se prestarán libros, aun los que no se encuentren en la sede y se podrán solicitar en el catálogo de la biblioteca a través de Facebook, a la vez que se llevarán actividades culturales.
Situación económica
Como ocurre históricamente, el dinero no sobra para el mantenimiento del edificio del Centro y el pago de los salarios del personal. De todas maneras el titular de la entidad precisó que “con esfuerzo nos podemos mantener saneados, aunque se nos hace dificultoso juntar fondos para arreglos que hay que hacer en el edificio, entre ellos el recambio de las canaletas”.
Marraro volvió a destacar el apoyo de la comunidad, al decir que “por fortuna, tanto durante el tiempo que estuvimos cerrados, como ahora, se siguen sumando socios. La gente aprecia la importancia de la entidad y trata de ayudar….” Respecto a las cuotas, son de $150 los estudiantes y $300 para los socios activos, a los que se suman los socios adherentes.
Asimismo se siguen tramitando todos los subsidios que surjan de organismos provinciales o nacionales, a la vez que se destacó que se “halla al día” el ingreso porcentual que le corresponde al Centro por la tasa de patrulla y que significa una entrada mensual de $100.000.///