Líderes del continente se reúnen en la Cumbre de las Américas
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La Cumbre de las Américas, mecanismo de concertación y de diálogo político que nació hace más de dos décadas, volverá a reunir a presidentes y representantes de la mayoría de los 35 países del continente, esta vez en Lima, este viernes y el sábado.
La VIII cumbre llega a su cita en Perú al ritmo de un paso para adelante y dos para atrás que ha marcado la evolución de la integración económica y política continental desde la institucionalización de este foro presidencial, en 1994. La cumbre iba a estar marcada por la presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, crítico de la inmigración latinoamericana hacia su país y considerado poco amigable con el bloque. Pero esta semana anunció que no vendrá por la crisis siria, con lo que quedó trunco lo que habría sido su primer viaje a la región como mandatario. La otra ausencia forzada será la del mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, «desinvitado» por su supuesto manejo unilateral del proceso democrático. La cumbre surgió con el objetivo de buscar la unidad de la región en un contexto de globalización, con una agenda basada en la defensa de la democracia, el libre comercio y el desarrollo sostenible.
En la primera reunión en Miami, Estados Unidos, en 1994, surgió la idea de crear un Área del Libre Comercio de las Américas (ALCA). Ese mismo año había entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México, que era el modelo de expansión regional para el ALCA y que hoy está en proceso de desmantelamiento, al menos en las declaradas intenciones de Trump. Por ese motivo, en un claro retroceso en la integración americana, la de Lima será la primera Cumbre de las Américas en que México y Canadá, por un lado, y Estados Unidos por otro, se presenten en abierta discordia, además de la primera a la que no asistirá el mandatario estadounidense. Ese propósito inicial de crear el ALCA fue abandonado, sin embargo, en la IV Cumbre, celebrada en 2005 en Mar del Plata, en medio de desacuerdos, fundamentalmente con un grupo de países con gobiernos de centroizquierda y liderado por el presidente venezolano, Hugo Chávez.
No obstante, el foro avanzó por otros caminos, como por ejemplo la adopción de una cláusula democrática que excluía a gobiernos que violaran los términos constitucionales y que se convirtió en la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) hoy vigente. Otros proyectos de integración regional, como el Pacto Andino -rebautizado como Comunidad Andina (CAN)-, el Sistema de la Integración Centroamericana o el Mercado Común del Sur, sobreviven con vaivenes mientras los presidentes de todos los países del continente se reúnen cada tres años en la Cumbre de las Américas. La cumbre también sirvió de telón de fondo para un descongelamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, emblemas de la Guerra Fría en América durante 50 años.
En la cumbre de Trinidad y Tobago, en 2009, la presencia del nuevo gobernante de Estados Unidos, Barack Obama, se sumó a una ola de solidaridad de América Latina por la inclusión de Cuba -separada de la OEA-, para crear un ambiente que se concretó en ciudad de Panamá en 2015. En esa ocasión, el presidente de Cuba, Raúl Castro, en la primera presencia de su país, estrechó las manos con Obama. Sin embargo, las diferencias no quedaron cerradas, y prueba de ello es la ausencia en esta ocasión de Venezuela, principal estandarte del denominado «socialismo del siglo XXI». Maduro no estará porque así lo dispuso el gobierno peruano del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski -caído luego por supuesta corrupción y sustituido por Martín Vizcarra- con apoyo de Estados Unidos y de países que forman el Grupo de Lima, que hace un seguimiento a la crisis venezolana.
Aunque Maduro prometió llegar a Lima «llueva, truene o relampaguee», desistió al final. Paradójicamente, tampoco estará Kuczynski, pues se vio obligado a renunciar cuando era inminente que el Congreso lo destituyera por corrupción por sus vínculos con la empresa brasileña Odebrecht.
En las cumbres se suele hablar también de temas sociales y de cooperación, aunque en estos casos la mayoría de analistas son escépticos y creen que todo queda en pronunciamientos de papel que no se llevan a la realidad.
Jefes de Estado y de Gobierno
Más de 19 jefes de Estado y de Gobierno, incluyendo el presidente Mauricio Macri, participarán el próximo viernes y sábado de la VIII Cumbre de las Américas que se realizará en Lima para abordar principalmente el tema de la lucha contra la corrupción tras la serie de denuncias que golpean la gobernabilidad de varios países de la región. El peso del encuentro en Perú se diluyó por la ausencia con aviso de Donald Trump, que priorizó “la respuesta estadounidense en Siria”, luego de la nueva denuncia de uso de armas químicas en el país árabe, según explicó la Casa Blanca. Y tampoco estará Nicolás Maduro a quien la organización le retiró la invitación con el argumento de una violación a la “clausula democrática” firmada por los Estados en la Declaración de Quebec del 2001.
Los temas a tratar
El tema central de la cumbre es “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción” por escándalos como los de Odebrecht y las crisis políticas en la que están sumergidos varios países con destituciones, denuncias de fraude electoral y poca transparencia institucional desde la última cumbre, realizada en Panamá en 2015, hasta la fecha. La lista incluye el escándalo de corrupción en Guatemala que terminó con la renuncia del presidente Otto Pérez Molina y la debilidad política que todavía se vive en Honduras por presuntas irregularidades en los comicios de noviembre del año pasado que llevaron a la reelección de Juan Orlando Hernández. El mayor cimbronazo, por su peso en la región, es la crisis política desatada en Brasil, primero con los escándalos de la operación Lava Jato y del caso Odebrecht y luego con la destitución de Dilma Rousseff y la llegada al poder de Michel Temer, investigado por casos de corrupción. El encarcelamiento reciente de Lula, al frente de las encuestas para las elecciones de octubre, sumó una nueva cuestión a la política del país vecino.
Las crisis políticas por denuncias de corrupción, fraude electoral o poca transparencia institucional golpearon países como Brasil, Guatemala, Honduras y Perú desde la realización de la anterior cumbre en 2015”
Ni Perú, el país organizador, se salva con los últimos cuatro mandatarios (Pedro Pablo Kuczynski, Ollanta Humala, Alejandro Toledo y Alan García) con procesos judiciales abiertos por irregularidades durante sus gestiones. La defensa y promoción de los derechos de los indígenas y de las mujeres también serán parte de la agenda, especialmente en el espacio que tendrá la sociedad civil, como también las perspectivas económicas en momentos donde crece el proteccionismo y el mundo parece encaminarse a una guerra comercial.
Las ausencias de Trump y Maduro
Trump canceló su viaje a Lima y a Bogotá en lo que iba a ser su primera visita a Latinoamérica desde que llegó al poder. «El presidente permanecerá en Estados Unidos para supervisar la respuesta a Siria y vigilar los acontecimiento globales», explicó Sarah Sanders, vocera de la Casa Blanca. La ausencia de Trump -y su reemplazo por el vice Mike Pence- significará la primera oportunidad, desde 1994, cuando empezaron estos encuentros, en que Estados Unidos no estará representado en la cumbre por su máxima autoridad.
El anuncio de Trump se suma al «retiro de la invitación» que recibió Maduro, lo que de alguna manera quita a la cumbre dos figuras claves, de quienes se esperaban cruces que, puro vaticinio, levantarían la temperatura de las deliberaciones. El presidente venezolano anunció que es su decisión no ir a Lima porque supuestamente fue retirada la seguridad a la delegación de su país y porque considera que el evento es «una pérdida de tiempo».