Llamativo fuego cruzado
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Un llamativo como criticable entredicho, que ya lleva más de un mes, se ha generado entre la Municipalidad y el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén en torno a una obra de pavimento.
El curioso diferendo se empezó a gestarse a principios del pasado mes de julio, cuando el Consorcio dio a conocer públicamente sus intenciones de donarle al municipio el asfalto en los accesos al hospital José Irurzun y varios establecimientos educativos, por un valor de $25.000.000.
El segundo paso fue la presentación del proyecto al Ejecutivo y Concejo Deliberante, cuerpo este último que debe avalarlo, pero inmediatamente surgió la advertencia del propio intendente Facundo López, dando cuenta que no se oponía, siempre y cuando se ajustara a las normas de la Ley Orgánica de las Municipalidades, que habilita sólo al municipio a ejecutar y administrar obras producto de donaciones.
De allí en más, realización de las PASO mediante, la evolución del tema poco menos que se congeló, producto de desencuentros verbales.
Desde el municipio se argumentó que se enviaron tres cartas convocando al Consorcio a reunir a los técnicos de ambos organismos y dar las puntadas finales para poner en marcha la obra.
En tanto, desde el ente portuario se pone como condición que se hará el pavimento siempre y cuando la administración del dinero sea exclusivamente ejecutada por el mismo.
En esta serie de dimes y diretes ha prevalecido hasta ahora la postura de no reunirse y confrontar a través de declaraciones periodísticas. El gesto de ambas partes de sentarse y dar cuerpo a la cuestión, incluyendo el marco legal, extrañamente no se concreta. Mientras tanto el tiempo transcurre y el gerente del Consorcio, Oscar Morán, ya advirtió a Ecos Diarios que el ofrecimiento de la donación caducará el próximo 31 de diciembre, al cerrarse el presupuesto anual del ente.
No se necesita ser muy perspicaz para deducir que detrás de esta insólita y mediática disputa surge la pugna electoral que mantienen el actual Intendente, que va por su reelección, y el presidente del Consorcio, ganador de las recientes PASO en la interna de Juntos por el Cambio siendo candidato a la jefatura comunal.
En el clima de polarización que se prevé entre ambos contendientes para las elecciones definitorias de octubre, parecen haber elegido jugar al teléfono descompuesto y el lanzamiento de chicanas, ante una sociedad que mira de afuera este enfrentamiento.
Sabido es lo que le cuesta al Estado municipal conseguir fondos para solventar obras de distinto tipo, en este caso tan necesarias como el asfalto que posibilitaría un adecuado ingreso y egreso de personas a escuelas y al hospital quequenense.
Bajo esta óptica y a sabiendas que el dinero está a disposición, cuesta entender cómo no se ponen de acuerdo de una vez por todas las partes y se ejecuta la obra.Más allá de las suspicacias, egos y clima electoral creado alrededor de esta especie de disputa, está un beneficio para la comunidad, que corre peligro de no concretarse.
Necochea sabe de numerosos proyectos que quedaron en la nada por negligencia. Es de esperar que éste no sea uno más.