Llega el verano y el problema volverían a ser las “Pelopincho”
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Se profundiza la falta de agua y de presión en las devastadas cañerías de la ciudad. Las soluciones parecen estar lejos, ya que demandarían mucho dinero
A esta altura ningún residente en Necochea y Quequén puede estar seguro si mañana abrirá la canilla de su hogar y saldrá agua, o si no tendrá la suficiente presión para cargar el tanque de reserva.
Aunque parezca exagerado y hasta muchos se sorprendan que la ciudad continúe con este problema a esta altura de su historial, la realidad sigue siendo la misma y desde hace años: la red de agua corriente se encuentra devastada por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento y renovación, que hacen que estallen las roturas permanentes de las cañerías en veredas y calles, con pérdidas de miles de litros del recurso, hasta que se las logra “emparchar”.
La continua salida de funcionamiento de los pozos ante los frecuentes cortes de energía, sin que varios de los mismos vuelvan a la actividad apenas se repone el servicio por no estar automatizados, conforman otra causa de la falta del líquido vital.
Quequén sigue siendo el sector más castigado en cuanto a la falta del recurso, como así también los barrios Los Tilos, 9 de Julio y Camioneros, en el caso de Necochea, en cuya zona céntrica se padece la carencia de buena presión.
En el caso de Quequén el hartazgo llegó a tal nivel que un grupo de vecinas se apersonó el pasado sábado en la casa del intendente Facundo López, algo tan inusual como descomedido, pues en primera instancia la administración tiene funcionarios que deben ocuparse directamente del tema, y en segundo lugar porque al jefe comunal se le puede pedir audiencia o explicaciones, si se entiende que es necesario, en su hábitat de gestión: la Municipalidad.
Los vecinos se quejan frecuentemente que no son atendidos sus múltiples llamados por el área de Obras Sanitarias y que el teléfono suele estar ocupado por varias horas. Una situación que obviamente genera mayor desesperación a quienes no tienen agua.
De la década del 30
En el caso del “centro viejo”, como suelen calificar los turistas a la zona céntrica, las cañerías fueron instaladas en la lejana década del 30. De ahí que “no den más” y que borbotones de agua salgan a la superficie, mientras quién sabe qué cantidad de líquido se perderá en el subsuelo.
Desde la propia Municipalidad se ha reconocido que darle mayor presión a la red desde el tanque de Aguas Corrientes termina reventando las cañerías. Toda una descripción.
En las problemáticas planteadas en los últimos tiempos en la ciudad podrían sumarse la rotura del caño que transporta agua de Necochea a Quequén y atraviesa la parte inferior del puente Dardo Rocha, aún no solucionada definitivamente; y en cercanías el caño subfluvial que traslada los desechos cloacales, al que se lo viene arreglando luego de varios meses de pérdida hacia la superficie del río de materia fecal y “otras yerbas”.
La cantinela se siempre
Cada vez que se acerca el verano se repiten dos cuestiones: la inquietud de los vecinos acerca de si contarán con agua en sus domicilios; y la insistencia de la comuna mediante comunicados para que la gente restrinja el derroche de agua para el llenado de piletas de natación, entre las que proliferan las popularmente conocidas como “Pelopincho”.
Tales situaciones son tan verdaderas como que el municipio no ha sabido en las últimas décadas hacer un control exhaustivo de estos excesos. Es que son varios los ciudadanos que entienden que el agua está para ser usada y poco y nada les interesa en qué cantidad.
Hay que preguntarse si el residente de Necochea derrocha más agua que el que vive en Tandil o Tres Arroyos, por citar dos lugares. Es muy probable que no, pero seguramente en esas ciudades el sistema de redes está en mejores condiciones.
En este caso, más allá de los constantes amagues en cuanto a sanciones, l mejor sería que la Municipalidad decidiera la instalación de medidores de agua, como ocurre en la cercada Mar del Plata y seguramente el consumo excesivo disminuiría, a la vez que sería otra fuente de recursos para las siempre famélicas arcas comunales.
Inversión millonaria
A esta altura de los acontecimientos ya no basta con que se construyan más pozos, porque las vetustas cañerías son el “nudo gordiano” a resolver.
Y se ha agrandado tanto el problema que es necesaria una millonaria inversión para solucionarlo, obviamente fondos que el municipio no cuenta.
Ante ello hay que empezar a gestionar ayuda de Provincia o Nación, ya que de seguir así llegará el día en que la ciudad entre en situación de emergencia.
Más allá de todo lo dicho en párrafos anteriores, se acerca el verano y con la llegada de los turistas el consumo obviamente aumentará. Y por cierto habrá que ir prendiendo velas para que no nos toque ser elegidos en la tómbola de quedarnos sin servicio de agua.///