Llegar a Primera en la elite nacional
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Desde Devizia a la triple presencia en la actual Superliga, algo sin precedentes en los últimos 25 años
Adrian Stolarczuk
Redacción
La continuidad de Franco Pérez en Aldosivi de Mar del Plata, el esperado premio para el ascendido Ezequiel Cerica con Arsenal de Sarandí y el reciente debut de Khalil Caraballo en Gimnasia de La Plata, tras el duro periplo de tres años por las inferiores, le dan hoy a Necochea una sorpresiva presencia en la máxima categoría del fútbol nacional, la más importante en 25 años.
Llegar a Primera en la elite es la ilusión que motiva a cientos de chicos que año a año dejan nuestra ciudad para viajar a Buenos Aires, La Plata o Córdoba con la expectativa de “quedar” en las inferiores de algún club. Así como son muchos los que lo intentan, muy pocos logran mantenerse por más de unos meses. El camino, el más competitivo del deporte nacional, no es sólo transitable para los buenos jugadores, de esos hay muchos, sino para aquellos que además logran superar el desarraigo, en muchos casos la soledad y las frustraciones del día a día.
El domingo pasado, aunque fuesen apenas minutos y todo culminara abruptamente con una expulsión, el dulcense Khalil Caraballo, categoría 1999, se trasformó en el más reciente y en el más joven jugador de nuestra ciudad en sumarse en los últimos 15 años a la lista selecta que alcanzaron la máxima categoría nacional.
Previamente en esta misma Superliga 2019/2020, en la primera fecha, lo había conseguido Ezequiel Cerica, que con 32 años, posee en cambio una amplia trayectoria de una década jugando en Primera en el ascenso y venía de ser campeón con Arsenal en la Primera B Nacional.
Con más presencias
Franco Pérez, por su parte, quien debutó el año pasado, ya con cuatro partidos en esta temporada -hasta la quinta fecha- suma un total de 11 presencias, convirtiéndose en el jugador de nuestra ciudad con más participación en la máxima categoría de la última década superando a Nicolás Rizzo en Nueva Chicago (jugó 4 partidos en 2015) y a Eduardo Berón en Vélez (un partido en 2010). También Pérez sumó minutos en la Copa Argentina.
Martinena, el último gol
La abundancia de delanteros en este puñado de nombres, no ha repercutido en goles. Para encontrar la última presencia local entre los goleadores en un partido de AFA hay que remontarse al 28 de septiembre de 2009 cuando Néstor Gabriel Martinena abrió el marcador para Gimnasia y Esgrima La Plata en el bosque ingresando desde el banco en la victoria por 3-1 sobre Godoy Cruz en el Apertura de ese año. El surgido en las infantiles de Palermo en nuestra ciudad y actualmente jugando en Círculo Deportivo de Otamendi en el Federal A, había irrumpido en 2008, anotándole sobre la hora a Vélez y a Racing. En total, en dos años, sumó 17 partidos en Primera.
Los 90
También hay que remontarse varios años atrás para encontrar otro mojón para el futbol necochense en AFA. El mediocampista Gonzalo Gaitán, quien debutó en Estudiantes de La Plata en 1992, lograba en 2001 con la camiseta de Chacarita amargar al Boca de Bianchi en la “Bombonera”, marcando un agónico empate 4-4. Gaitán, que seguiría después su carrera en clubes de Alemania y España, es con nueve tantos, el último jugador en tener continuidad y goles en la máxima categoría del fútbol nacional. En la década del noventa, pasaría además por Racing, Huracán y Rosario Central.
Otro con paso goleador fue Claudio Marcelo “Novillo” García, autor de tres tantos en la campaña de Huracán de Tres Arroyos en la temporada 2004-2005.
Desde aquellos años 90 que no se daba una presencia tan significativa como la actual en la máxima categoría de AFA. Además de Gaitán, con amplia trayectoria, se sumaba Marcelo Yorno, arquero que defendió en Primera las camisetas de Estudiantes de La Plata, Boca Juniors, Rosario Central, Unión de Santa Fe y Deportivo Español, entre 1992 y 1998, con un total 212 partidos y un gol contra Belgrano en el estadio “Chateau Carreras” de Córdoba, hoy renombrado Mario Kempes. Y también era contemporáneo otro arquero: Jorge Luis Ciancaglini, que debutó en Chaco For Ever en 1990 y también pasó por Banfield en la Primera, entre el 93 y el 97, y por Talleres de Córdoba entre el 97 y 2001, jugando un total de 68 partidos.
Desde Devizia
Viajando en el tiempo, varios nombres vienen a nuestra mente recordando grandes jugadores locales que han alcanzado trascendencia a nivel nacional. Por ser el primero y al haber dejado a fuerza de goles y presencias una marca indeleble, imposible soslayar la figura de Juan Angel Devizia, puntero derecho de Argentinos Juniors entre 1935 y 1937 y de Racing del 37 al 43. Jugó 164 partidos en los campeonatos de AFA, anotando 9 goles con Argentinos Juniors y 20 para Racing de Avellaneda.
También por cantidad de presencias podemos nombrar a Ernesto José Jáuregui con 178 partidos en Primera. “Jaurita” pasó por Estudiantes (1964), Huracán (1965) y cerró su trayectoria en Colón de Santa Fe (1967-1970), donde jugó 124 encuentros y señaló sus únicos dos goles en la máxima categoría. Abel Aníbal Coria jugó 46 partidos en Primera y anotó 7 goles, pasando por Estudiantes de La Plata (1974 y 76), Juventud Alianza de San Luis (1975), Lanús (1977) y Ramón Santamarina de Tandil (1985). En ese elenco tandilense también jugaban José Ducca y Gustavo Portugal.
Podemos incluir en el repaso al loberense Alejandro Barberón, con exitosos momentos, 240 partidos y casi 50 goles entre Independiente de Avellaneda y Boca, llegando a ser campeón intercontinental con el “rojo” de Avellaneda en 1984. También cumplieron su “sueño” de primera: Pablo Germán Dialeva (Armenio y Racing de Córdoba), Mario Márquez (Témperley), Roberto Clérico (River Plate), Carlos Norman Chiaccio (Argentinos Juniors) y Claudio Fabián Mainardi (Lanús). Son muchos también los que brillaron en el ascenso, haciendo carrera en el profesionalismo, pero sin poder dar el gran salto.
Las lecturas de este momento pueden ser varias. Si bien es un momento destacado para nuestro fútbol, si lo comparamos con otras ciudades del sudeste bonaerense, estamos muy lejos en cuanto a cantidad y preponderancia en los equipos. Que lo tres sean delanteros, al igual que los anteriores en “llegar” en esta década, también es significativo. No se puede minimizar el trabajo formativo en sus clubes, aunque para llegar a este nivel el sacrificio personal sea lo más importante. El “sueño del pibe” y que pocos transforman en realidad, ese deseo que se renueva en cada canchita de fútbol infantil.