Lo importante es hacia dónde vamos
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/07/abalsamo.jpg)
» La libertad de decidir
sobre su destino le otorga
al ser humano una dignidad
casi infinita». Jorge González Moore-
escritor colombiano
La participación política es un conjunto de acciones llevadas a cabo por ciudadanos que no están directamente involucrados en forma directa, pero cuyas acciones son determinantes. La política es aquello que debe resolver conflictos con acuerdo de voluntades para alcanzar el bien común y el mejoramiento de la calidad de vida.
Fruto de la necesidad, o de las convicciones, o una mezcla de ambas, ha permitido la aparición de nuevos actores componiendo diversas listas. Por eso lo importante no es aquello de «¿dónde venís?», sino dónde vamos.
Una sociedad exitosa no se edifica por un iluminado, o grupo de élite la debemos componer entre todos, participando activamente y pensando colectivamente, con personas que afronten los desafíos de la realidad.
Cuántas veces reclamamos la participación activa de éxitos individuales: profesionales, comerciantes, empresarios, ¿dejarían ese espacio consolidado e incursionarían en la política? Los espacios que quedan vacíos siempre alguien los va a ocupar y por lo general caen en manos de los conocidos de siempre. Por eso cuando aparecen nuevos nombres la política se renueva y merecen ser bienvenidos porque será el protagonismo de caras nuevas no contaminadas por el pasado, se abre un camino distinto.
Es de esperar que las ideas y entusiasmo de tantos no queden en interminables charlas con humeante café para luego demorar acciones, tendrán por cierto la responsabilidad de que el sistema no los encapsule.
Aquí no tenemos tiempo de «ideologizaciones», derecha, centro o izquierda, por delante hay otros problemas muy serios como para detenernos a discutir el pasado, solamente sirve para no repetir errores, lo trascendente es resolver los del presente y preparar un futuro para convertir a la nuestra, en una ciudad floreciente.
Discutir futuro
López por su reelección, Frente de Todos y tendrán su interna Gonzalo Diez con Arturo Rojas, en Juntos por el Cambio. Todos entienden que no hay camino hacía atrás, con un tiempo que escasea y se acorta como para no ir ya, a las cosas fundamentales, aunque los partos siempre traen dolores.
Parecemos repetitivos desde estas columnas cuando hablamos de los temas a resolver, y esto abarca a todos. El verdadero debate sobre el rol del Estado, los análisis sobre las posibilidades de tercerizar algunos servicios públicos, culminar con el llamado a concesiones que no pueden dormir el sueño en los cajones del deliberativo, asumir la responsabilidad del futuro que pretendemos del parque «Miguel Lillo», saliendo de posiciones extremas mientras se nos muere cada día, afrontar con decisión y resolver un proyecto sobre el edificio del Casino, donde sobran las buenas intenciones y escasean las firmes decisiones, decidir sobre el Jardin de Rocas un verdadero diamante sin explotar. Seducir inversiones, ir por el frente costero, por la iniciativa de la creación de los balnearios de río, unirnos para defender la salud pública, plantear seriamente y con firmeza ante la gobernación de Buenos Aires, que el hospital de Necochea se ha transformado por los servicios que presta en regional y carcome las finanzas municipales. Insistir con más carreras universitarias evitando la fuga de dinero con la imposibilidad para muchos jóvenes seguir estudios superiores. Con profesionales que nazcan y se desarrollen en nuestro medio, creando asimismo una auténtica justicia social llamada igualdad de oportunidades.
La sociedad debe exigir a los dirigentes
Lo primero para llegar a alguna parte es dar el primer paso, pero animarte a darlo. Es decidir que no vas a quedarte siempre en el mismo lugar sin intentar cambiar la realidad que no te gusta.
Por eso es digno de aplaudir toda la participación que ha surgido en las distintas listas en las cuales se han producido aperturas, sin dejar de lado el equilibrio de la incorporación de dirigentes con mayor experiencia.
Una sociedad exitosa, a la que aspiramos, debe contener conductores elevados aportando su cuota parte, adquiriendo obligaciones y responsabilidades, preparados para los tiempos cada vez más complicados y exigentes, hombres públicos que acumulen conocimientos, practiquen ideas realizables, no sólo para ganar elecciones sino fundamentalmente para gobernar, con ideas claras, proyectos reales, y conformando equipos en cada área.
Alguien dijo cierta vez: existen tres clases de distritos: desarrollados, subdesarrollados y Necochea. Nada más exacto, somos una potencialidad natural que repetimos permanentemente, un distrito bañado por el mar, un río serpenteante que riega una rica zona agrícola ganadera y no hay grandes conflictos sindicales o sociales.
Desde 1983 cada intendente ha actuado de acuerdo a sus posibilidades, capacidad y al momento que le tocó vivir. No es idea de estas líneas hacer un análisis del pasado. Por eso dijimos lo importante es ver hacia dónde vamos. Los necochenses siempre tenemos esperanza. Esa esperanza que reside en los sueños, imaginación y coraje de aquellos que se atreven a convertir sueños en realidad y que el mañana será mejor
La esperanza esta latente, porque hay que mirar más al futuro, que hacia atrás. Las demandas del vecino no tienen partido determinado sino necesidades, de nada vale el discurso sin acciones o las declaraciones fervientes de pasión por una idea sin gestión.
Por eso, lo importante es adonde vamos no de donde venimos. Que no surjan presencias para adornar una boleta o la búsqueda individual entre las clásicas listas sabanas. Hoy aquí vivimos un clima diferente, los partidos han producido una renovación, experiencias que veremos al andar. Sí es cierto que muchas personas han dado un paso importante que se les reclamaba con insistencia, un hecho que puede en el corto plazo animar a muchos más a poner su nombre y apellido a favor un proyecto de ciudad, muy distinta de la que conocemos hasta ahora. Aunque parezca una paradoja lo lindo de todo esto, es que está todo por hacer.