Lo lleva en el alma
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Francisco Aso desarrolla adelante un gran trabajo en el básquetbol del CEF Nº 76 de Quequén
Eduardo Ronco
Para Ecos Diarios
La historia entre el profesor Francisco Aso y el CEF Nº 76 de Quequén, es un amor de esos apasionados e indestructibles y allí pasa sus días llevando adelante un trabajo social y de contención muy importante con todas las categorías del básquetbol. Desde la Primera hasta los más chicos de la Escuelita, en lo que sin dudas considera su lugar en el mundo y al cual descubrió desde muy pequeño.
Consultado acerca de su vínculo con el Centro de Educación Física, el entrenador que se recibió en el Instituto del Club Quilmes de Mar Del Plata y fue contemporáneo durante su paso por la entidad de otros necochenses como Mariano Terry, Leticia Arancón Ruiz y Alberto Pastrello, con quienes hizo el curso de coach de básquetbol se le humedecen los ojos al describir como comenzó su vínculo con la entidad y al respecto señaló que: “Mi historia con el CEF es muy fuerte y llegué allí por herencia familiar ya que mi madre, Carla Stankovich fue profesora allí y nos inculcó el amor por el deporte que lo practicamos durante toda la vida, especialmente el básquetbol que es el deporte de cabecera, tanto en mi caso como el de mi hermano, Juan Ignacio, también profesor de educación física y desde ese momento mi cabeza estuvo puesta en la institución, ya que si bien comencé trabajando en el Club Huracán, toda mi vida la pensé en función del CEF, debido a que siempre sentí que en nuestra institución se iba a poder trabajar en nuestra en lo deportivo, pero asimismo en social tratando de sumar al deporte a la mayor cantidad de chicos posibles. Además siempre tuve la camiseta puesta del CEF 76 y seguiré firme hasta terminar la carrera o hasta jubilarme”, manifestó Aso quien tiene 45 años (nació el 6 de septiembre de 1976).
El mejor lugar
También detalló porqué el CEF, es el mejor lugar en donde se puede trabajar y porqué es su sitio en el mundo: “Lo ideal que tiene el Centro de Educación Física, es que conjuga la escuela con el club. Un lugar donde se dan ambas cosas, ya que el chico va porque le gusta y juega el deporte que elige y que quiere. Es un lugar bárbaro que tiene de todo, natación, vóley, fútbol y ahora sumamos circo. Un montón de propuestas. Ese fue otro motivo por el cual también siempre quise llegar al CEF 76 de Quequén, más allá de la herencia familiar y por el cual puse todas mis energías en concursar la mayor cantidad de horas cuando se abría una vacante en la institución”, detalla Francisco que está en pareja con Paula de 49 años y docente también en la Escuela de Arte Nº 49.
Su llegada al CEF
Aso lleva 13 años en la institución de la calle 513 de Quequén y desde ese mismo momento tiene a su cargo el básquetbol, además en ese lapso vivieron un momento de esplendor en 2016 cuando cosecharon los títulos en el Apertura y Clausura de Primera División con aquel equipo que dirigía Mariano Terry. A la hora de recordar su desembarco a la institución y de hacer un balance, Francisco expresó que: “En el año 2008 entré como titular y ahí empezamos a formar todas las categorías con el apoyo de los padres que se interesaron desde el vamos y a partir de ese momento vimos que podíamos meternos en la Liga Local que organiza la ABN. Entonces empezamos a organizar amistosos con los otros equipos y luego ingresamos a participar en el torneo de Primera División, conmigo como entrenador y luego se hace cargo Mariano Terry al año siguiente y se logra la obtención de los dos campeonatos de 2016. Posteriormente hablamos con Mataderos para fusionarnos entre las dos entidades y ahí ya la Asociación nos pidió armar las divisiones escuela, premini y mini para competir con categorías pura y exclusivamente del CEF y si bien la fusión con Mataderos no se mantuvo, con la amalgama de la institución bien constituida por los niños y los profesores, pudimos competir con los chicos, luego de armar una subcomisión muy fuerte de básquetbol, donde logramos participar siempre con nuestras categorías, sin faltar a un partido y así los chicos pudieron estar presentes en todas las canchas de Necochea, Benito Juárez, San Cayetano, Tandil y Lobería. Como así también logramos mejorar la infraestructura del gimnasio, con la compra de los tableros de blindex, reemplazando así los viejos tableros de madera. Lamentablemente este año a causa de la pandemia, no pudimos competir pero de todos modos ya estamos trabajando para poder hacerlo nuevamente el año venidero”, indicó el papá de Juana (22 años), Milagros (10) y Manuela de (8) a quienes también les metió en la cabeza el bichito del básquetbol, a punto que su hija mayor jugó en Rivadavia y las más chicas, lo están haciendo en este momento también en las categorías femeninas de “El Decano”.
No obstante, más allá de cualquier logro en la competición lo que desvela a Francisco Aso es la función social como a todo el plantel de 25 profesores que trabajan en la institución, donde todos coinciden que ver esos 500 chicos que pasan todos los días por el CEF 76 es el campeonato máximo a que lo que se puede aspirar, porque como dice el refrán “un chico menos en el club, es un chico menos en la calle” y sobre éste punto, reflexionó que: “Acá somos un poco padres, un poco docentes y un poco psicólogos porque recibimos a diario problemáticas de todo tipo, como sucede en una escuela y poder involucrarme en mejorarle la calidad de vida de un chico, enseñándole un deporte y transmitiéndole valores es algo maravilloso. Por eso cuando me paro en el medio de la cancha y veo donde estoy me emociono, ya que soy un privilegiado que puede trabajar en el lugar donde siempre quiso estar”, completó el ex jugador de Huracán y que además sindica a Mariano Terry y Roberto Craig como sus grandes maestros. Este es Francisco Aso, el entrenador que selló un amor inquebrantable con el CEF. Un amor tan inquebrantable que lo lleva tatuado en la piel. ///