Lo que aún queda pendiente, antes de la temporada alta
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En algunos casos, sólo se trata de detalles. Se necesita el aporte de los privados, el Estado municipal y del ciudadano
Se habilitó la temporada y el sector de la Villa Díaz Vélez pasó a tener otro movimiento durante toda la semana y no solo los sábados y domingos. Cada vez hay más locales abiertos y, de a poco, empieza a circular más gente, ya sea quienes trabajan en el sector, los mismos habitantes de la ciudad y los turistas que van llegando a pasar unos días.
Si bien ha habido algunas mejoras en el sector, todavía hay detalles para mejorar. En algunos casos, la responsabilidad es de la Municipalidad, pero en otros está involucrado directamente el privado.
A diferencia de otros años, se nota más limpieza de las calles y las veredas e incluso hay mayor mantenimiento de algunos espacios públicos. Sin embargo, aún quedan muchos detalles pendientes para, por lo menos, lograr un paseo prolijo que es a lo que podemos aspirar por ahora.
El estado de las veredas es uno de los descuidos más recurrentes y que le corresponde al frentista. Salvo la 83 y la 85 que tienen veredas uniformes, el resto tiene cualquier baldosa y es muy común que falten algunas y que otras que estén rotas, algo que da una imagen desprolija en una zona que pretende ser turística. Además, abundan en todas las cuadras, fierros que no sirven para nada y estructuras para dejar bicicletas amuradas al piso que, no sólo obstaculizan el paso, sino que también contaminan la visual.
En la cuadra de 4 bis, por ejemplo, hay un pequeño monolito del País Vasco que está sostenido con baldosas y un pedazo de mampostería. En este caso, no lo cuida ni quienes lo hicieron ni tampoco el municipio.
A este panorama, se suma alguna pérdida de agua. Entre ellas, un caño roto en calle 4 entre 81 y 83 que, según una vecina, está perdiendo desde hace algunos años.
En la avenida 2, por ejemplo, a la altura del playón que está entre 75 y 79 –donde van a empezar a cobrar estacionamiento a partir del 1° de enero- hay una línea de luminarias y varias de ellas, no sólo no funcionan, sino que también les falta el globo.
Párrafo aparte, merecen los edificios abandonados en plena Villa Díaz Vélez, en su mayoría hoteles que dejaron de funcionar y hoy están cada vez más deteriorados. Sólo por citar algunos ejemplos, podemos mencionar el ex hotel Álvarez Palace (79 y 6), que ahora está a la venta, y el que funcionaba en calle 4 entre 79 y 81, T&M. En ambos casos, las veredas están descuidadas y llenas de yuyos y ni hablar de los frentes tapiados, rotos, despintados, llenos de gafitis y afiches. Ahora, también se suma el ex hotel Marino que estaban remodelando, pero, de un día para el otro, se levantó la obra y ahí quedó cerrado y en franco deterioro. Estos lugares que, no son los únicos, se han convertidos en lunares difíciles de erradicar porque pasan los años y nada cambia.
Descuidos en la playa
En el caso de la playa, ya hemos mencionado en varias oportunidades que las bajadas públicas todavía no están en condiciones, algo que quedó en evidencia durante el fin de semana largo, cuando una gran cantidad de gente se volcó a las playas, aprovechando el buen tiempo. Por estos días, también se pudo ver basura en la arena en distintos sectores, algunas bolsas o cajas con botellas de plástico y desperdicios que han quedado por ahí perdidos. En este caso, sin duda, los responsables son los ciudadanos o visitantes que tenemos la obligación de hacernos cargo de nuestra basura y de no ensuciar las playas.
Y volviendo a los edificios abandonados, pero en este caso en la playa, no podemos dejar de mencionar el ex balneario ACA. Cerrado, abandonado y cada vez más deteriorado. Desde el municipio, se había prometido demolerlo y despejar la arena para esta temporada, pero nada de eso se hizo.
Otro sector que también corresponde a la Municipalidad y requiere atención es el Anfiteatro. En este caso, funcionarios lo recorrieron con la intención de mejorarlo, pero por ahora no hay movimientos. Necesita pintura y fundamentalmente limpieza, si es que se lo quiere usar para los espectáculos callejeros como se anunció en algún momento.
Seguramente, en algunos casos, ya no hay tiempo para mejorar, pero en otros, es sólo cuestión de tener en cuenta los detalles, de ser más prolijos, más limpios, cuidadosos. Y en este caso, la responsabilidad es de todos, del sector privado, del Estado municipal y también de los mismos ciudadanos que utilizamos los servicios y recorremos la ciudad. Hagamos nuestro aporte, cada uno desde su lugar, no sólo por la temporada y por los turistas que nos visitan sino principalmente por nosotros y por nuestra ciudad.///