Lo que la pandemia no pudo ocultar
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La no venta del casino, las repetidas cesiones precarias y las obras anunciadas y no concretadas, dejan la sensación de otro año perdido
A esta altura de los acontecimientos nadie puede discutir el trastorno que en la vida de todos produjo la pandemia de coronavirus y a la vista de los resultados las cuestionables medidas tomadas por el Gobierno nacional, determinando una férrea cuarentena que destrozó la economía y dejó las aulas vacías, entre las consecuencias más notorias.
El jaque en el que el virus ha puesto a la humanidad, sin distinciones, ha tenido otros aspectos colaterales. Conductas y acciones ejecutadas o no, y que se han escudado detrás de la pandemia.
Yendo a nuestra ciudad, desde el Estado municipal son varias las muestras de ineficacias y falta de resolución de temas que vienen desde hace años pero que tampoco ha sabido definir la actual administración.
Sin dudas, por las expectativas que despertó teniendo en cuenta la inercia de décadas, el tema más notorio ha sido la no concreción de la venta del destruido ex complejo casino, luego de haber conseguido un amplio aval del Concejo Deliberante, que el intendente Arturo Rojas y su equipo pensaba tener como “la frutilla del postre” para cerrar su primer año de gobierno, y que quedara en la nada, al dejarse escapar una oferta de poco más de nueve millones de dólares. Algo difícil de repetir, visto tantos años de desinterés que los inversores privados han tenido respecto al predio en cuestión.
Ahora el propio Ejecutivo anhela con lanzar una nueva licitación y que se pueda abrochar un millonario acuerdo, que terminaría con ese adefesio y aportaría dinero fresco para diversas y más que necesarias obras de infraestructura en la ciudad.
Vinculado al casino, el Gobierno ya ha recibido $25.000.000 a modo de adelanto de la aseguradora del complejo, compensando el incendio que destruyó el teatro auditórium. Pero también en este caso ha habido inacción ya que ese dinero se viene devaluando en una cuenta bancaria, cuya existencia se informara oficialmente, sin que se proceda siquiera a limpiar los restos de materiales que devoraran las llamas.
La remanida cesión precaria
Otro de los temas en los que continuó estancada la actual gestión es el vinculado a las concesiones. Dejando pasar los meses y no resolviendo vencidas locaciones o incumplimientos de años, para estar sobre el cierre de este accidentado 2020 concediendo a diestra y siniestra concesiones precarias de servicios vinculados al turismo.
El Concejo acaba de avalar dos nuevos experimentos de este tipo “por esta temporada”, para el complejo Sotavento y el ex balneario ACA, sitio este último en pésimas condiciones y al que el propio Ejecutivo había anunciado demoler tan solo un par de meses atrás. Una llamativa contradicción con la decisión tomada ahora, a la que se llegó por dejar pasar el tiempo sin tomar resoluciones concretas.
En el mismo sentido, ayer se conoció que la Municipalidad recuperó las instalaciones del complejo La Hélice, en Quequén, una concesión que terminó enmarañada en la Justicia. Y, como en los anteriores casos y en la inminencia de la llamada temporada fuerte, se ha decidido otorgar precariamente el lugar a una organización intermedia y “posteriormente” a llamar a licitación para la temporada 2021-2022”. Otra historia repetida por anteriores Gobiernos, con servicios que en general terminan siendo deficientes.
En la misma línea podrían apuntarse los permisos extendidos en el tiempo a concesiones ligadas a la actividad veraniega que se vencen y que, al no ser licitadas con el debido tiempo, se termina dando un permiso precario a los anteriores concesionarios. El caso del balneario Zeus, con varios veranos en estas condiciones, es una muestra palmaria de esta falencia.
Podrían enhebrarse otras tantas cosas no concretadas, como ser la demolición total del muelle de pescadores; el varias veces anunciado recambio de luces LED en las principales avenidas o el reasfaltado de la más que deteriorada avenida 59. Promesas avaladas según se indicara desde la Nación y la Provincia, pero no hechas realidad.
Al repasar lo no realizado surge el amargo sabor de que en varios aspectos se ha perdido el año. Y más allá que se intente enmascararlo en la pandemia o en la situación económica del municipio, en la mayoría de los casos apuntados no ha habido gestión y trabajo, o directamente no han existido funcionarios capaces de cambiar la historia. El slogan de la Nueva Necochea también comprende este tipo de cuestiones. Es de esperar que haya reacción. Mientras tanto el crédito sigue abierto para los años que le restan a la actual administración.///