“Lo que progresa en Necochea es por el trabajo de los vecinos”
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Alberto Scioscia se mostró muy crítico con la dirigencia y habló de “política de amigos” y “chatura en el Concejo Deliberante”. Sobre el Parque, dijo que “hay que terminar con el absurdo de que no se toca”
Julieta Moreno
de la redacción
“Los lugares que progresan en Necochea es por el trabajo de los vecinos”, opinó Alberto Scioscia y consideró que desde el municipio no se impulsan proyectos. Criticó a la dirigencia en general y habló de terminar con “la política de amigos” y “la chatura del Concejo Deliberante”.
Alberto Scioscia nació en Avellaneda, donde vivió 67 años. De muy chico empezó a jugar al fútbol, primero en Racing y después en Independiente, llegando a compartir cancha con jugadores de seleccionado. Luego, jugó varios años en el Nacional B. Su pasión por el fútbol, lo llevó a abandonar el secundario, pero mientras se desarrollaba como deportista, empezó también a trabajar. Sin ser siquiera perito mercantil, comenzó a llevar la contabilidad de distintos comercios y hasta llegó a hacer la administración de nueve líneas de colectivos en Buenos Aires. A los 26 años, dejó el futbol y decidió terminar el secundario y empezó la Facultad y, al mismo tiempo, seguía trabajando. Se recibió de contador y administrador de empresas, abrió su propio estudio contable y se dedicó varios años a la docencia en universidades. Si bien su vida se desarrollaba en Buenos Aires, desde los 9 años vacacionaba en Quequén y, desde los 20 años, tenía casa propia en la zona de la costa, por lo que siempre veraneó en el distrito. En el año 2008, llegó a Quequén para descansar, como lo hacía habitualmente, y sufrió una parálisis producto de un virus que lo dejó 24 días en coma inducido, internado en Mar del Plata. Tras superar ese momento de su vida, tuvo que iniciar una larga rehabilitación y decidió hacerla en Quequén, donde se quedó a vivir definitivamente. Una vez recuperado y ya jubilado, volvió a la actividad y se sumó a la Comisión Vecinal Playas, donde estuvo tres años. Integró la Carpa de la Esperanza del movimiento autonomista y fue presidente de la Asociación Cooperadora Hospital José Irurzun. Además, desde siempre integró el Club de Leones, llegando a ser Gobernador de distrito (cuando vivía en Buenos Aires) y presidente provisorio del club a nivel nacional. También incursionó en la política en varios tramos de su vida. Fue militante socialista en sus épocas de facultad y, ya instalado en Quequén, fue convocado para sumarse a distintas gestiones municipales. Se sumó al gobierno de Horacio Tellechea como asesor impositivo y luego fue subsecretario de Ingresos Públicos en el gobierno de Facundo López, cargo que dejó después de 3 años por algunas diferencias. Actualmente se dedica a descansar, a viajar y además es presidente del Club de Leones.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Lamentó la falta de progreso de Necochea con respecto a muchas ciudades de la región e insistió en que “hay que terminar con el absurdo del Parque no se toca y extender la ciudad y el frente costero”.
“La veo chata”
“A Necochea la veo chata porque seguimos con el folclore de que tenemos río, tenemos playa, tenemos parque y tenemos, tenemos…, pero se fue la maltería, no hay promociones…”, criticó Alberto Scioscia, al pensar en la situación actual del distrito.
Para él, “no se define el destino que queremos para Necochea y cada uno que viene hace una parte, pero no hay proyecto”.
En este sentido, comentó que “tenemos río, pero es floreciente gracias a los vecinos y tenemos mar, pero la temporada dura dos meses y no hay indicios de que se haga un festival de esto o de aquello para generar un movimiento”.
Consideró que “todos –en referencia a las gestiones municipales- se reúnen con gente amiga y no impulsan proyectos”.
Puso como ejemplo lo que sucede con el parque industrial que no crece y no tiene energía para pensar en el funcionamiento de una industria. Lo comparó con el de Balcarce y destacó que el crecimiento que ha tenido San Cayetano y Lobería.
Sin embargo, según su mirada, “los lugares que progresan en Necochea es por el trabajo de los vecinos” y mencionó el caso del Paseo de la Ribera y la playa de Quequén.
“La Comisión Vecinal Playas de Quequén hace más de 20 años llevó el gas, las cloacas, el agua corriente y, al dar servicios, la gente se nuclea”, explicó, dando cuenta del crecimiento que ha tenido ese sector “no por la Municipalidad sino gracias a los vecinos”.
En este aspecto, consideró que el municipio debería embellecer la costa, algo que, para él, no se hace. “Hicieron un senderito de dos metros o un metro y medio, mientras que en Gesell hicieron un deck de casi 7 kilómetros”, comparó.
Además, se refirió al problema de la erosión costera y se lamentó que no hay ningún indicio para hacer algún escollerado. “En Miramar se quedaron sin playa e hicieron siete escolleras”, recordó.
El problema económico
De todas maneras, entiende que los recursos de la Municipalidad son escasos. “Económicamente el presupuesto no te da porque los sueldos se llevan el 62%; el 30% se va en la recolección de basura y quedan migajas”, expresó, dando cuenta de que no alcanza para hacer las mejoras que la ciudad requiere. No obstante, indicó que “igual (Arturo) Rojas tiene suerte porque la tiene a (Graciela) Mamelucco que va juntando las moneditas y le lleva más o menos ordenado el tema sueldos”.
Se refirió también a la deuda millonaria que mantiene el municipio con la empresa de recolección de residuos y destacó el problema ambiental por la falta de tratamiento de la basura. “Acá no reciclamos nada, va todo al mismo lugar”, se quejó.
Siguiendo con el tema económico, dijo que “cuando asumió (Daniel) Molina había 1.300 empleados; cuando asumió López eran 2.500 y ahora debe llegar a 3.000; Rojas acusó que López tenía 55 funcionarios y él tiene 75”.
Se mostró crítico también con el Concejo Deliberante al decir que “se sientan a dialogar, no tienen asesores y humanamente hacen lo posible para pasar el rato” y agregó que “cuando surgen temas de fondo aparece el juego político de 20 concejales”
“Se reúnen para tratar 30 proyectos, que son de subsidios, otro que se jubila, estupideces, cuando hay temas reales para tratar”. Entre ellos, mencionó el contrato con la Usina que está vencido hace años.
“Un error político”
Con respecto al complejo casino, aseguró que “se tiene que vender”, pero cree que fue “un error político de Rojas” lanzar la venta sin tener la posesión de todas las tierras. “Se largaron a hacer la licitación cuando se sabe que la Provincia tarda mucho en dar la posesión y los concejales estuvieron mal asesorados”.
Sobre el futuro del predio, sin dudarlo, remarcó que “se tiene que hacer un complejo como se están haciendo en Quequén”.
Al referirse al parque Miguel Lillo, fue contundente: “Hay que terminar con el absurdo de que el parque no se toca”.
“El Parque se tiene que tocar en función de la gente que entiende; hay que podar plantas, otras trasplantarlas, hay que darle más vida”. Además, opinó que los campings tendrían que aportar alguna obra como, por ejemplo, mejorar la transitabilidad hacia Villa del Deportista. “Hay que extender la ciudad y el frente costero también; tenemos 42 km de costa desaprovechados”.
De todas maneras, para él, no hay inversores para hacer crecer esa zona porque tampoco hay un crecimiento a nivel industrial o portuario. “El Puerto está manejado por cinco monopolios que únicamente exportan cereales y la pesca se murió también”, se lamentó.
Para terminar, se mostró muy confiado sobre el futuro de Necochea. “La ciudad va a encontrar el rumbo porque la juventud lo va a encontrar. Los jóvenes tienen otra perspectiva, hay otra tecnología”.
Sin embargo, dijo que también “tiene que cambiar un poco la política, la política de amigos y la chatura en el Concejo Deliberante”.///