Lobos de dos pelos colman el área de la punta de la escollera
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Son de la especie dos pelos, más pequeños y agresivos que los que viven en el ingreso a la estructura. Masivo éxodo desde Mar del Plata
Profesionales de la Universidad Nacional de Mar del Plata dieron cuenta de un crecimiento exponencial de la colonia de lobos de dos pelos, que desde hace años empezaron a establecerse en la punta de la escollera.
Las causas por las cuales se ha multiplicado varias veces el número tiene que ver con el éxodo masivo hacia Necochea de la colonia que habitaba la escollera de Mar del Plata.
A diferencia de la especie de un pelo, que desde hace décadas ocuparan en principio los muelles del lado del río que dan a Necochea, y que posteriormente se establecieran en la playita contigua al ingreso a la escollera y Playa de los Patos, estos lobos que habitan en las piedras y estructuras de hormigón (coreloc) de la parte frontal de la monumental estructura, son más pequeños y agresivos, aunque más huidizos a la presencia humana.
Un poco de historia
El investigador del Conicet y profesor de la universidad marplatense, Diego Rodríguez, uno de los líderes del grupo que desde la década del 90 monitorea la colonia de lobos de la escollera, explicó que “hace años veníamos estudiando a los lobos de dos pelos que vivían en el sector del Faro, en Mar del Plata, con ejemplares que venían desde la costa de Uruguay. Pero a partir de 2003 empezamos a notar una merma de la colonia, y en el caso de Necochea en 2008 pescadores nos mandaron las fotos de los primeros animales que empezaban a apostarse en la punta de la escollera”.
En 2009, con apoyo de la Prefectura, el grupo de investigadores marplatenses hizo el primer censo, que contabilizó a “unos 30 lobos de dos pelos”, pero a partir de 2012 ya eran cientos los animales, y se estima que ahora no deben ser menos de 400.
Rodríguez atribuyó esta emigración hacia Necochea a que “es un animal que no se asienta en un lugar por mucho tiempo, y elige sitios donde hay piedras u otras referencias para descansar, como ser las grandes boyas existentes en el canal de entrada al puerto de Bahía Blanca”.
Haciendo foco en este comportamiento, Ecos Diarios le preguntó si
¿Es posible que este crecimiento se detenga, producto de la conducta trashumante de esta especie? a lo que experto respondió: “Es probable”, aunque explicó “por lo que observamos recientemente, a través de imágenes que tomamos con drones, la mayoría de los ejemplares son jóvenes, y es posible que pasen un largo tiempo en Quequén, donde tienen amplio lugar para vivir”.
En el caso de la colonia de lobos de un pelo de la escollera está integrada en su totalidad por ejemplares machos; aunque aún no se ha hecho una evaluación en ese sentido de los de dos pelos.
Sobre la convivencia de las dos variedades de lobos en la escollera, se explicó que “no se atacan, porque si bien viven en un área contigua, los de un pelo habitan en zonas planas (arena o playa) y el de dos pelos prefiere el sector escarpado de las piedras, donde descansan, aunque también lo hacen en el agua cuando el mar está calmo”.
En cuanto a la colonia más antigua (de un pelo), si bien producto de la pandemia hace tiempo que no se hacen relevamientos, Rodríguez indicó que “no crece desde hace cuatro años, y se mantiene entre 450 y 600 animales”.
En otro aspecto, si bien se han reportado últimamente varias muertes de lobos, el profesional explicó que “es algo normal de esta época del año, que es la etapa previa a la estación reproductiva”.