Lobos marinos: ¿Qué se espera para hacer algo?
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Profesionales de la Universidad Nacional de Mar del Plata daban cuenta en noviembre del año pasado del crecimiento exponencial que ha tenido la colonia de lobos de dos pelos, que desde hace años empezaron a establecerse en la punta de la escollera.
Las causas por las cuales se ha multiplicado varias veces el número tiene que ver con el éxodo masivo hacia Necochea de la colonia que habitaba la escollera de Mar del Plata.
Esta especie, que habita en las piedras y estructuras de hormigón (coreloc), se sumó a los lobos de un pelo que, desde hace décadas, ocupan la playa contigua al ingreso a la escollera y que sobre todo en invierno suelen cruzarse hacia la playa de los Patos. Se calcula que son alrededor de mil ejemplares entre las dos especies.
Para algunos se ha convertido en un atractivo turístico para visitar. Sin embargo, en el estado en que se encuentra la colonia de lobos marinos, de ninguna manera, se puede promocionar porque no se cumplen las condiciones mínimas de seguridad.
Nunca se ha hecho nada para hacer un buen mirador para observarlos a una distancia prudente y mucho menos se ha hecho algo en materia de seguridad para evitar que los lobos accedan a la escollera, se crucen a la playa de los Patos o para evitar que la gente se acerque.
Desde hace años desde las distintas gestiones municipales y portuarias se habla de la necesidad de instalar una especie de protección para frenar la circulación de los lobos y para que las personas no se acerquen a ellos, pero nunca fueron más que palabras, expresiones de deseos e incipientes proyectos que quedaron en la nada.
Mientras tanto, hay épocas – sobre todo el invierno- en las que los animales se tiran a descansar sobre la escollera, en sectores donde las personas caminan o incluso se cruzan a la playa de los Patos, invadiendo lugares que antes no ocupaban.
Además, por otro lado, no solo los lobos salen de su espacio habitual, sino que muchas personas, incluso chicos, se comportan imprudentemente y se acercan demasiado a los animales para sacarse fotos o verlos de cerca, con el riesgo que implica. Si bien nunca ha pasado nada, hay que tener en cuenta que son animales y si se los molesta constantemente, no sabemos cómo pueden reaccionar. El hecho de que cualquiera, incluso un chico, pueda acceder a la playa de la escollera, sin ningún control, es un peligro latente. Además, se molesta a los animales innecesariamente.
La pregunta es simple: ¿Qué están esperando para hacer algo? Es cierto que esa zona es jurisdicción portuaria, pero la Municipalidad también puede intervenir, al menos para llamar la atención de esta situación e instar a que se tome una medida.
Es necesario frenar, por un lado, la circulación de los lobos e impedir que se sigan cruzando a la playa de los Patos y, por otro, poner un límite a las personas imprudentes, a fin de reducir al máximo los riesgos.///