Los actos patrios, punta del iceberg del trabajo escolar
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Hace unas décadas, el 25 de Mayo era una fiesta popular que tenía por epicentro a las escuelas. Hoy eso ha cambiado y los festejos están más vinculados con las actividades escolares y han perdido protagonismo en una sociedad más apática a las tradiciones
En los últimos 40 años, la sociedad argentina ha sufrido cambios muy profundos. Eso se ve reflejado particularmente en los intereses de las personas y en sus actividades sociales.
Los cambios se han acelerado en la última década a partir de Internet y la globalización. Precisamente la posibilidad de acceder al instante a hechos ocurridos en el otro lado del planeta, hicieron que muchas personas comiencen a perder el concepto de frontera y nacionalidad.
Lo autóctono, el folclore, las comidas y la música regionales, las vestimentas típicas e incluso las tradiciones locales, han comenzado a diluirse a medida de que la cultura urbana avanza.
La educación no es ajena a este fenómeno. Y esto se refleja particularmente en la forma en que las escuelas festejan las fechas patrias. Estos actos, que siempre fueron la mayor expresión escolar de la transmisión de las tradiciones de generación en generación, también están cambiando.
Ahora los actos han dejado de ser la fiesta popular que fueron en otras épocas y se han convertido en la pequeña punta del iceberg de lo que los chicos trabajan en las aulas.
Esta semana se celebrará el 25 de Mayo y cualquiera que haya ido a una escuela por estos días habrá notado que todo se ha vestido de celeste y blanco. Sin embargo, difícilmente esos aires festejos logren contagiarse fuera de la escuela, a la comunidad.
Con motivo de esta fecha Mirada urbana consultó a docentes de distintos niveles para que opinen y comenten sobre cómo se festejan por estos días las fechas patrias y el 25 de Mayo en particular.
El recorte
“En general se trata que desde las Ciencias Sociales se aborde el contenido de las efemérides realizando un ‘recorte’, es decir que de cada fecha patria se trabaje algo, ya sea la vestimenta de la época, las comidas, los juegos y juguetes, eso en el primer ciclo. Siempre tratando de que exista una comparación entre el antes y el ahora”, explicó la docente Ivana Flores.
Añadió que “desde el segundo ciclo, se trabajan los procesos históricos y cada año tiene los diferentes contenidos repartidos para que no se repitan. La idea es que en cada acto escolar se vea reflejado el trabajo de los chicos en el aula”.
Explicó que, obviamente, eso no siempre sucede. “En algunos establecimientos escolares los actos son tradición y todos esperan ver los nenes disfrazados, aunque no se sepa bien el por qué”.
Señaló que “los diseños curriculares proponen esa mirada para todos los actos escolares. Que se trabajen los contenidos en el aula y el acto sea el reflejo de ese trabajo”.
Interés
“El nivel inicial tiene características propias, dada la edad de los niños”, explicó Viviana Schroeder, quien se desempeña en la dirección del Jardín 902 y también del 909. “Existe un lineamiento curricular que da un marco al abordaje de los diferentes hechos históricos. Buscamos estimular en los niños la curiosidad y la exploración. Abordando recortes de la realidad y comparar con la actualidad para facilitar la comprensión (medios de comunicación antes y ahora, recursos como el agua comparando la época colonial con la actual, etc)”.
Indicó que “más allá del propio conocimiento adquirido por el niño, hay una familia y una comunidad detrás que disfruta más de ver al niño caracterizado y actuando que interpretando el mensaje. Esto tiene que ver con la edad de esos padres, en su mayoría jóvenes”.
Señaló que en algunas comunidades, “cada vez se observa menos interés por los valores, el respeto por los hechos históricos y, fundamentalmente, la comprensión de los mismos”.
Mientras que Graciela Toftum, quien se desempeña en el 909 y en el 914, opinó que “toda nuestra historia tiene un porqué, que no es una suma de hechos aislados”.
Por ello, “trata de trabajar con los niños de 3° sección dándole un sentido y una conexión a cada efeméride para que puedan interpretarla”.
Desde el jardín
Andrea Pascual, directora del Jardín 901, afirmó que “en nivel inicial el trabajo con efemérides es parte de los contenido que plantea el diseño curricular”.
“Abordamos los contenidos a partir de recortes que son el foco de indagación y que se articula institucionalmente para que se complejicen y diversifiquen durante su recorrido por el nivel”, indicó.
“Este abordaje comienza antes del acto, ya que este es el momento de compartir lo aprendido a otros que aprenden mirando. Y en este mirar de niños y adultos resignificamos el pasado y lo vinculamos al presente, con los cambios, permanencias y conflictos que son parte de nuestra vida”, explicó.
“Creo que el modo de enseñanza en nuestro nivel permite conocer y valorar aquello que fue y aún implica algo presente. Padres, alumnos y docentes seguimos construyendo la memoria y la pertenencia a nuestro pueblo y nuestra historia”.
En ese mismo sentido, la docente Ana Acosta, que se desempeña en el Jardín 909, opinó que “en nuestro nivel es importante comenzar a construir conocimientos que se irán incrementando a lo largo de la trayectoria escolar. Es tan cierto que la escuela debe brindar su aporte a la construcción de la ciudadanía como que todos y cada uno de nosotros hagamos lo propio en casa con nuestros hijos, pero también en nuestros trabajos y en la ciudad en la que vivimos”.
“Poco pueden hacer los docentes en una sociedad sorda, ciega y muda que sólo mira su propio mundo sin importarle que le pasa al vecino. Poco podemos hablar de nuestros símbolos patrios si en los partidos de fútbol se tararea el Himno en lugar de cantarlo con orgullo. Si no recordamos siquiera cuando es el Día del Escudo, el Himno y la Escarapela, por nombrar sólo algunos de nuestros símbolos”.
Ciudadanía
José Froio es profesor de Construcción de Ciudadanía y trabaja en Técnica Nº 2 y en la Escuela Secundaria 13, en Quequén. Dice que actos como el del 25 de Mayo sirven y mucho para el trabajo docente.
“Lo que se debe hacer a veces es explicar un poco más en el aula de qué estamos hablando, cómo fueron los hechos y por qué se debe respetar un acto y debe significativo”, expresó. “A los chicos siempre les queda algo de estas fechas. A mi me pasa con el 2 de abril, que es una fecha que trabajo y mucho”.
“A veces el chico no entiende el acto, entonces no le resulta significativo. Pero cuando se lo explicás y lo analiza, se compromete. Incluso suelen ser más respetuosos que muchos adultos”, dijo Froio. “Hoy tenemos docentes que durante un acto están mandando mensajes con su teléfono”.
Desde el interior
Angel Alfredo Vallejos, quien se desempeña como directivo en colegios de Juan N. Fernández y Energía, señaló que en el interior se trabajan mucho los actos patrios.
“En el secundario está dentro de las efemérides, pero depende de la impronta de los directivos”, señaló. En el caso de Energía, explicó, “tenemos un proyecto que articulamos con el primario y el jardín”.
Este año, señaló, “también estamos trabajando en un proyecto que tiene que ver con la identidad del pueblo”.
Por eso, indicó, “nos juntamos las tres instituciones el 24 para festejar con el chocolate, con baile, la decoración de la escuela y el izamiento del pabellón en la placita del pueblo, como se hacía antes”.
“Así que nosotros seguimos revalorizando el tema de las raíces, los valores patrióticos”, precisó. Aunque, afirmó, “en los pueblos todavía estos valores están muy arraigados, por eso es un trabajo muy interesante”.
El contenido previo
Luis Decastelli, jefe distrital de Educación de Necochea, señaló que si bien los tiempos han cambiado y por ende también los festejos, “la mística no se ha perdido”.
Indicó que uno de los mayores cambios en los festejos es producto de un factor completamente ajeno a la educación y tiene que ver con cuestiones, si se quiere, turísticas. “Cuando una de estas fechas cae en un fin de semana largo, ni siquiera se garantizar la concurrencia de la gente a los actos”, señaló.
No obstante, afirmó que desde el punto de vista educativo, “el contenido se trabaja muy bien. En estas fechas las escuelas primarias y los jardines de infantes comienzan a vestirse de fiesta”.
“Hace unos días estuve en el Jardín 914 con motivo del aniversario y al recorrer las salas ya se respira el 25 de Mayo”, afirmó. “Hay un trabajo de contenido en el área sociales que quizá nosotros los adultos ni siquiera lo vislumbramos”.
“Ya desde hace muchos años en las escuelas vienen pautadas las secuencias de actividades para recordar las fechas patrias. Respecto a los actos, lo que ha variado es que hoy tenemos estos fenómenos turísticos que hacen que las escuelas estén vacías en las fechas específicas”, añadió.
Antes, señaló, “era una fiesta, porque había mucho de artística, mucha dramatización… Los actos se vivía con un sentimiento muy puntual. Las maestras, por ejemplo, tenían un guardapolvo exclusivo para los actos”.
Pero aunque los actos han cambiado, los chicos trabajan previamente los contenidos e indicó que incluso desde el punto de vista educativo también existe un incentivo para que el alumno acceda a otros puntos de vista y tenga un pensamiento crítico. “Aspiramos a generar en los alumnos un pensamiento independiente”, afirmó.