Los artistas callejeros un ícono del verano
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En semáforos. Destrezas que sacan sonrisas a quienes los observan
A los artistas callejeros se los encuentra en los semáforos, y esta temporada se ve a muchos más que otros años. Ubicados en las avenidas principales de nuestra ciudad, ellos están haciendo destrezas y sacando una sonrisa a quienes los observan.
En su mayoría son hombres los que se pueden ver haciendo malabares, pero también hay algunas mujeres como el caso de Florencia y Marina de Lanús.
Marina está desde hace quince días e invitó a Florencia, que llegó ayer a nuestra ciudad.
En la esquina de avenida 79 y 10, se las ve moviendo con ritmo y soltura los ulas (aros) de colores llamativos, al ritmo de sus siluetas.
Florencia tiene 27 años y hace 7 que se dedica a los malabares, al igual que Marina con quien se conocen y hacen acrobacia aérea, de piso, de tela, en dúo y trapecio.
“Se aprende mirando, teniendo un poco de intuición, de Internet, de estar juntas y crear cosas nuevas y juntarse con gente del ambiente, ir a convenciones de circo”, apuntó Marina.
Al mismo tiempo, coincidieron que sus familias las apoyan en lo que hacen, “lo entienden, lo valoran y les gusta”, dijo Florencia, mientras que Marina añadió que “este es el estilo de vida que yo elijo y comparándolos con otros estilos de vida, prefiero éste siempre”.
Con los años los artistas callejeros van aprendiendo, y están en todos los detalles, atentos. Calculando el tiempo de los semáforos, teniendo en cuenta el horario de la gente cuando va y vuelve de la playa, siendo los mejores horarios de 9 a 11 y de 19 en adelante.
Por supuesto, que dependiendo de varios factores les puede ir bien o mal en la recaudación, pero también depende del humor y si quien los observa aprecia el arte.
Marina indicó que “lo que se junta es muy relativo, podes llegar a juntar 100 pesos estando tres horas y otros días podés estar cinco horas y juntarte 500 pesos, depende quien esté del otro lado”.
Los artistas coinciden en que, por lo general, lo que se gana queda en la ciudad donde están trabajando.
Al momento de opinar sobre las devoluciones de la gente, mencionaron que por lo general, tienen buenas respuestas, aunque no falta quien las insulta verbalmente, las descalifica, o les gritan cosas indebidas en la calle, ponen cara fea e inclusive se han bajado del auto para insultarlas.
Sin embargo, Florencia rescata que “se nota cuando a alguien le gustó lo que hiciste o lo valora y te lo retribuye con un billete, o un aplauso, o un cumplido, una sonrisa, etc”.
Florencia quien ha trabajado más al norte, en Uruguay o Brasil, puntualizó que “allá es otro movimiento, la gente está predispuesta a gastar. En otro país es mucho mejor hacer arte callejero, la gente puede apreciar todo esto”.
Disfrute
Además de trabajar también se permiten disfrutar, de lo contrario no valdría la pena venir y no poder veranear en un lugar tan bonito como nuestra ciudad, indicaron los artistas.
Nacho Rojas oriundo de Olavarría, elige Necochea no sólo porque ya conoce y ha venido varias veces, sino por su tranquilidad y familiaridad.
Con sus pelotitas blancas, aguarda que se ponga el semáforo en rojo, mientras tanto nos contó que toda su familia está abocada al arte, y él además de música hace malabares y con ello ha sustentado muchos viajes.
“Con algunos artistas callejeros nos conocemos y con otros nos vamos conociendo, nos juntamos los fines de semana”, dijo.
A pesar de que hay mucha competencia este año, afirmó que se respetan y tratan de no molestarse.
Nacho cumple un horario laboral de 9 a 13 y de 17 a 21. “Estoy hace 20 días, pero me quedo hasta que me canse o hasta que termine la temporada”, indicó.
En su caso puntualizó que nunca termina de aprender, “a medida que vas aprendiendo trucos nuevos, te vas armando una rutina dependiendo del tiempo que dura el semáforo”.
Con lo que gane esta temporada tiene pensado invertirlo en el alquiler que tiene en Olavarría y una vez que pueda, tiene pensado seguir ruta hacia el norte de nuestro país.
“En el invierno me instalo en mi ciudad y consigo algún trabajo en blanco y cuando llega la primavera vuelvo a agarrar las pelotitas, armo la mochila y salgo otra vez”, finalizó y ahora si con el semáforo en rojo, comienza la función.