Los “casuales” incendios que destruyen los sitios abandonados
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La estación de trenes de Quequén, el ex molino harinero y paradores, son presas del fuego. En todos los casos no se hallaron culpables
El incendio y destrucción del Auditórium del Casino, lamentablemente no es más que un nuevo eslabón de una cadena de siniestros que destruyen inmuebles abandonados, que se desatan intencionalmente y sin que nunca las investigaciones den con los culpables.
Esta aviesa costumbre de piromaníacos había tenido su último antecedente el 23 de agosto del año pasado, cuando las llamas consumieron el parador Kem Kem, lindante a la escollera Norte de Quequén; ocurriendo algo similar al mes siguiente con el parador “Latitud 38”, ubicado en la playa necochense, en inmediaciones del muelle de Pescadores.
Siguiendo con la destrucción de este tipo de estructuras en la playa, uno de los incendios más recordados de los últimos tiempos fue el del ex boliche La Frontera, ubicado frente al Hogar Raimondi, que se produjera en el atardecer del 17 de octubre de 2014, con llamas destructivas cuyo origen nunca se pudo establecer.
Tanto en el caso de La Frontera como el Kem Kem, tenían en común el hecho de haber sido concesiones municipales no renovadas a través de licitaciones que no tuvieron interesados.
Estación de trenes
Víctima con frecuencia por vándalos, en la noche del 29 de julio de 2018, manos anónimas prendieron fuego histórico edificio de la estación de trenes de Quequén, que quedó totalmente destruida.
En este caso tampoco se supo nunca él o los autores del fuego intencional, y lo poco que quedó en pie fue robado en días subsiguientes.
Casino y molino harinero
También en el triste recuerdo de las pérdidas a causa del fuego, aparece la quema de la ex sala de juegos del Casino la noche del 9 de agosto de 2001, aunque en este caso se comprobó que una falla eléctrica había originado el siniestro en las abandonadas instalaciones.
El 16 de septiembre de 2002 ardieron bajo las llamas originadas “sorpresivamente”, los restos de lo que fuera el molino harinero situado en avenida 59, en el sector portuario.
Los hechos expuestos no dejan de sorprender por la modalidad, y resulta difícil establecer si ocurren en otros lugares. Se tratan de demenciales acciones vandálicas que obviamente son condenadas por buena parte de nuestra sociedad, pero que tienen como génesis el abandono de los inmuebles.///