Los chicos celebraron Halloween en distintos barrios
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Con disfraces alusivos a los muertos, almas en pena y diversos personajes
Halloween se festeja cada vez más en nuestro país, por cierto ayer, se pudo ver varios grupos de chicos en distintos barrios celebrando esta tradición caracterizada por los disfraces, el consumo de dulces y caramelos, y las historias y películas de terror.
La celebración recuerda dos fiestas, la conmemoración celta del «Samhain», que festeja la cosecha y el inicio de un nuevo año, y la festividad cristiana del «Día de Todos los Santos», que celebra a los difuntos que superaron el purgatorio y fueron santificados.
Cuando se habla de Halloween se piensa en disfraces, maquillaje, fiesta, dulces y niños. En este sentido, ayer en varios establecimientos educativos los alumnos festejaron la fecha llevando disfraces y algo comestible para compartir, también decorados con la temática.
Los chicos y los padres cada año se las ingenian para sorprender a los vecinos del barrio con los disfraces, y frente a la pregunta ¿dulce o truco? los esperan con alguna golosina.
Algunos prefieren hacerse su propio disfraz y otros compran algo teniendo en cuenta que hay una gran variedad de opciones para elegir. La venta de cotillón para este día, sorprende año tras año, ya que los nenes, eligen lo que más les gusta, desde caretas, maquillajes, accesorios, canastas, disfraces, entre otros.
Lo que hoy conocemos como la Noche de Brujas o Halloween se celebraba hacen más de 3000 años por los Celtas, un pueblo guerrero que habitaba zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia, pero con la inmigración europea a los Estados Unidos, principalmente la de los irlandeses catolicos en 1846, llegó la tradición de Halloween al continente americano.
También es clásico este festejo en los institutos de idioma inglés en nuestra ciudad, donde las profesoras abordan el tema aportando nuevo vocabulario y los chicos lo disfrutan mucho, sobre todo los más pequeños, que se entusiasman con los atuendos y los maquillajes, saliendo del esquema de una clase habitual.
Vivos y muertos
El 31 de octubre es una fecha asociada con los muertos, las almas en pena, las brujas y los hechizos. Estas características se deben a su cercanía con el día de los difuntos, que originó la iglesia católica y que se conmemora el 1 de noviembre. Como en otros festivales de año nuevo, en esta fecha los muertos volvían a estar entre los vivos. Los celtas hacían sacrificios humanos y de animales, en honor al dios Samhaím, señor de la muerte.
Este día marcó la finalización del verano y la cosecha, y el comienzo del oscuro y frío invierno, momento del año que a menudo se asoció con la muerte humana.
Los celtas creían que la frontera entre los mundos de los vivos y de los muertos se volvía incierta en la noche antes del Año Nuevo. La noche del 31 de octubre celebraban Samhain, fecha en la cual se creía que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra.
Para ahuyentar a estos malos espíritus, los celtas se vestían con cabezas y pieles de animales mientras que los sacerdotes de druida realizaban sacrificios con fuego para celebrar el día de un modo más cristiano.
Después de que los romanos conquistaran la mayoría del territorio celta en el año 43 D.C., se incorporaron dos festivales de origen romano además de la tradicional celebración de Samhain. Durante cuatro siglos, Feralia fue un festival en el que se rendía culto a los muertos y Pomona fue el festival de la cosecha cuyo nombre se debe a la diosa de los frutos (manzanas) y árboles.
En Estados Unidos comenzaron a celebrar esta fecha las pequeñas comunidades de irlandeses católicos a mediados del siglo XIX, ya luego entrado el siglo XX ( el de la comercialización ) se esparció la tradición al resto del planeta.