De Tilcara para vivir emociones en el mar
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Una delegación de la escuela del paraje El Durazno disfruta desde ayer de nuestra ciudad gracias a un grupo local que apadrina al establecimiento
Con los ojos bien abiertos para “mirarlo todo”, y alguna que otra sonrisa para ir rompiendo la habitual timidez, en la tarde de ayer arribó a Necochea la delegación de 27 chicos de la humilde escuela del paraje El Durazno, perteneciente al distrito de Tilcara, Jujuy, quienes permanecerán una semana en nuestra ciudad, en un viaje de aprendizaje y disfrute.
A las 15.30, antecedido por un par de autos haciendo sonar sus bocinas, arribó el micro que trasladó al grupo al lugar de hospedaje: el camping Miguel Lillo. Allí los esperaba un grupo de ocho amigos de Necochea, Mar del Plata y San Cayetano que en un gesto solidario y de amistad colaboran con el establecimiento en carácter de padrinos.
Ese grupo fue el que gestó esta visita a nuestro medio de los jujeños, haciéndose cargo del traslado y alojamiento, tras haber conseguido donaciones.
Tras las fotos iniciales de rigor llegó el momento de ubicarse en las instalaciones que los cobijarán durante estos días. Luego llegó el ansiado momento de asomarse al imponente mar y la vista dejó perplejos a los niños y sus mayores (familiares y docentes), que solo lo habían visto en fotos. Una postal opuesta a la montaña y aridez en la que viven.
Viaje de cierre de año
“El año pasado vino una delegación de la escuela de Molulo, también de Jujuy y en la que había cinco chicos de El Durazno, pero ahora toda la delegación es del segundo lugar, con chicos de 3 años a los que cursan séptimo grado”, comentó a Ecos Diarios el maestro de grado César Ariel Burgos.
A la escuelita a la que acuden estos niños está ubicada a 32 kilómetros de Tilcara, la localidad enclavada sobre la quebrada de Humahuaca y sólo se accede a El Durazno tras caminar diez, ya que es terreno montañoso. En el caso de los docentes, Burgos oriundo de Palpalá, y Carlos César Subeza, de San Salvador de Jujuy, respectivamente, viajan desde sus lugares y permanecen toda la semana en el pequeño caserío donde está la escuela.
Burgos contó que “gracias a los padrinos de Necochea tenemos este hermoso viaje de egresados, para conocer el mar y otras cosas. Para esto nos hemos preparado durante parte del año con trabajos pedagógicos relacionados a esta ciudad, por ejemplo conociendo los ingresos y paseos, quién es su intendente, del Puerto, y los chicos se entusiasmaron mucho con la leyenda del Tigre de Quequén, y queremos conocer las cuevas en las cuales supuestamente se guarecía de quienes lo perseguían”.
“A lo largo del año los padrinos y los chicos de El Durazno intercambiaron cartas, con lo cual se multiplicó el entusiasmo y desde septiembre no piensan en otra cosa que en estar acá”, acotó el profesor de educación física, Carlos César Subeza.
Jornadas de descubrimiento
Los contrastes con lo que han visto hasta ahora, ya que la mayoría nunca salió del terruño natal, es muy grande. “Hay nenes que jamás se habían subido a un micro y hasta se descompusieron con el andar”, no exageró el maestro Burgos, al narrar lo que los chicos y algunos padres empezaron a vivir desde la tarde del pasado viernes, cuando comenzó el viaje en Tilcara y que luego de 31 horas los depositó en nuestra ciudad.
De aquí al venidero viernes le aguarda a la delegación jujeña de unas 50 personas, una nutrida programación de actividades, entre ellas
un “día náutico” en el que podrán andar en velero y en kayak en el club Rowing; intercambio con los microemprendedores, para divertirse con maquillaje artístico, juegos y canciones; el payaso Abelardo también actuará para ellos y en estos recorrerán Quequén con la idea de que conozcan el Faro, el monumento a las Malvinas, la playa, entre otros lugares típicos.///