Los colores que faltan
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Finaliza la Semana de Mayo, ya pasaron las celebraciones y los discursos por el 207º aniversario de la Revolución de Mayo, ocurrida el 25 de Mayo de 1810, sin duda la primera fecha patria y el festejo inicial de nuestra nación.
Y cuando hablamos de festejos estos se deben asociar con la alegría popular, los actos en los establecimientos educativos conmemorando la fecha, las plazas obligadamente con banderas celestes y blancas como la representación misma del reconocimiento patrio.
Esta es una norma sólo establecida en los actos oficiales y escolares que se repite año a año desde vaya a saber cuánto tiempo atrás.
No es del caso analizar, en pocas líneas, el por qué la indiferencia en la población manifestada desde muchos años con relación a las fechas patrias y esto se nota simplemente en la falta de banderas en los frentes de edificios en la semana que terminó. Fue notoria en Necochea la ausencia de la enseña nacional en edificios públicos, bancos, comercios y casas de familia. Queda excluida de la crítica la Municipalidad que cubrió su frente con un gran paño celeste y blanco.
Resulta una extravagancia y hasta un disparatado fervor patrio que cada cuatro años, en ocasión de los mundiales de fútbol se llega al pico máximo de utilización de la bandera argentina, ya que en toda la ciudad hay distintivos con los colores es más, aparecen caras pintadas, autos y camiones decorados, casas con todo tipo de alegoría a la bandera y hasta negocios que plotean sus vidrieras.
Todo como una paranoia colectiva ante la gran competencia ecuménica. Es el único momento en el cual los argentinos se ponen de acuerdo en algo donde una gran mayoría siente algo parecido, el mismo sentimiento: ganar el campeonato de fútbol. Al grito de vamos ¡Argentina…! No está mal que sea así, pero resulta incomprensible que haya que disputar un mundial de fútbol para que aparezcan a la luz los colores de nuestra nacionalidad.
Por otra parte, en muchas oportunidades las pocas banderas que se ven izadas durante los demás días del año, caso en el monumento al general San Martín luce totalmente deteriorada. Lo que se debe considerar una falta de respeto al pabellón argentino.
Con la gestión de las autoridades municipales colocando banderas en todos los paseos públicos para las fechas conmemorativas con un par de días de anticipación y exhortando al vecindario a embanderar sus frentes, sería todo un desafío para el próximo Día de la Bandera, para revertir esta triste situación que se viene observando en los sucesivos días patrios.
Afianzar desde los ámbitos educativos el amor por la bandera y narrar la verdad de la historia, para que sepan los alumnos que el pabellón nacional no sólo es una tela que puede identificar a la selección nacional de fútbol, sino que es mucho más que esto, es el rostro mismo que nos representa como una nación con 207 años de tradición con su propia identidad y que hoy, abraza el sistema democrático y republicano.