Lograr una nocturnidad segura
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/11/boliche.jpg)
La venta de alcohol, los horarios y la presencia de menores, temas recurrentes a inspeccionar
Se acerca la temporada y una situación vuelve a ponerse en consideración en una ciudad como la nuestra, que recibe visitantes durante el verano buscando disfrutar de sus vacaciones, y es la nocturnidad y principalmente el control ejercido por la autoridad municipal sobre los lugares de esparcimiento y diversión nocturna.
Para esto ya se sucedieron encuentros entre las autoridades municipales y responsables de boliches y confiterías de manera de abordar cuestiones vinculadas a las medidas de seguridad y horarios. Dos cuestiones de suma importancia y que siempre pueden traer sorpresa s en las noches de verano.
Por eso es destacable que, desde este mes, ya se están realizando estas reuniones de manera de empezar a analizar posibles soluciones. De manera que no llegue enero y se deban buscar salidas apuradas.
Pero más allá de eso, es necesario ver y analizar la realidad de este sector, porque desde hace tiempo se repiten la problemáticas y muchas veces se piden soluciones –por parte de los comerciantes- que infringen leyes y ordenanzas.
Acá es donde se ve el accionar de los funcionarios municipales de turno, dado que por un lado deben ayudar a que a los empresarios puedan trabajar y desarrollar su comercio pero también es necesario cumplimentar ciertas situaciones que hacen que la rentabilidad del local se vea amenazada.
Menores
Desde siempre en una ciudad como la nuestra, que no es un pueblo pero tampoco una gran urbe, aquellos boliches que apuestan a tener un público adulto, ven que se les hace difícil recibir un número de personas acordes durante los fines de semana para que funcione económicamente. O por el contrario aquellos locales bailables que apuestan a los adolescentes saben que no pueden vender alcohol a menores.
Estas dos situaciones son hechos reales y palpables de nuestra ciudad
Y acá es donde se hace necesario reflexionar porque la presencia de menores en horarios no habilitados y la venta e ingesta de alcohol a cualquiera y en cualquier horario son dos problemas recurrentes en la noche de nuestra ciudad desde hace décadas.
Los pedidos por parte de los responsables de boliches es que se extienden los límites de los horarios de cierre de los boliches (ahora son 5.30 en invierno y 6.30 en verano). A esto se le suma una ley provincial, mediante la cual se debe dejar de vender alcohol una hora antes del cierre. Algo que atentaría contra la economía del boliche.
Acá es necesario indicar que más allá de las decisiones que tome el Departamento Ejecutivo y las ordenanzas que elabore el Concejo Deliberante, la clave para un ordenamiento será el control que pueda ejercer el Municipio. Y este es para todas estas situaciones, o sea para la presencia de menores en horarios que no deben, la conjunción de menores con adultos en el mismo boliche y la prohibición a la vente de alcohol a menores y en ciertos momentos de la noche.
Por eso las reuniones y las intenciones son buenas y claras pero si no se fortalece el control nocturno que realizan las áreas de Seguridad Pública, Protección Ciudadana y Transito, junto con las fuerzas de seguridad, se hará muy difícil poder buscar soluciones a los problemas que nos presenta la noche, los cuales no son de hoy sino de hace bastante tiempo.
Horarios de venta y fiestas
Propuesta
Dos legisladores de Cambiemos propusieron extender en la Costa Atlántica, durante los meses de verano, el horario de venta de bebidas alcohólicas en comercios, extendiéndolo desde las 8 a las 23. Hoy es de 10 a 21 cuestión que en nuestra ciudad no se cumple salvo en las grandes cadenas de supermercados.
Esto es una muestra más de cómo sin control las leyes carecen de fundamento y pasan al olvido.
Esta iniciativa tiene como punto común estirar por dos horas el límite de la venta de alcohol en kioscos y comercios. También pidieron llevar de las 10 a las 8 el horario de apertura del expendio de bebidas.
La diferencia entre ambos es que uno pretende que el período de excepción sea entre diciembre y marzo, solo para la Costa, mientras que la otra propuesta quiere estirarlo hasta Semana Santa, para todo el territorio provincial.
Bajadas
Todos los fines de año las bajadas de egresados son un clásico de nuestra ciudad. Este año hay una situación complicada porque uno de los espacios donde históricamente se llevan adelante estas fiestas, es el salón del Club Rivadavia, el cuál no contaría con la habilitación correspondiente para realizar estos eventos.
Por ende, corre peligro la realización de las bajadas que debían comenzar a llevarse adelante el próximo viernes en el citado club.