Los datos que desvelan a la gente de Vidal en la Provincia
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¿Por qué el Presidente muestra ese perfil combativo que contrasta con la imagen “zen” que se obsesionaba por exhibir antaño? ¿Por qué le dio entidad a Lavagna nombrándolo y criticándolo?
Nadie podrá decir que el Presidente no le pone el cuerpo a la campaña. Su imagen está muy presente, aunque está claro que ese hándicap que le da ser quien es respecto de sus probables rivales no necesariamente es garantía de nada. Por el contrario, que todos los días hable no le asegura ascender en las encuestas; ni mantenerse siquiera.
A la inversa, sus adversarios ni siquiera confirman candidaturas que se dan por descartadas; casi no hablan y no caen… Y suben.
En el gobierno se habían ilusionado con el G20. Esa semana soñada y la imagen emotiva del Presidente en el Colón encendieron la ilusión en una administración que suele hacer gala de un optimismo elevado. El dólar finalmente calmo después de un 2018 de andar impetuoso, un fin de año tranquilo a pesar de la situación social y unas vacaciones inminentes que auguraban mucho turismo nacional, contribuían al plan de Cambiemos para el inicio del año electoral: un dólar quieto, evitar los desbordes y aguardar a que el optimismo vaya renaciendo conforme la recesión afloje.
Puede fallar.Tras meses de quietud, el dólar volvió a desperezarse encendiendo luces de alarma; la temporada de verano fue olvidable en todos los destinos, con un consumo mínimo por parte de los turistas, y los datos de la economía son monocromáticos: todos en rojo. Lo peor, la inflación que no afloja.
El peor de los mundos para quien en campaña sostuvo que bajar la inflación era el más sencillo de sus desafíos. Su equipo ya debiera preparar los argumentos que deberá esgrimir cuando sus rivales agiten ese tema en los debates presidenciales.
Gestualidad
Los estrategas del gobierno ponen mucha atención en lo gestual, y por eso tomaron nota de que el Macri enérgico y enojado rindió muy bien en la inauguración de sesiones del Congreso. Por eso se vio un presidente en el mismo tono en la entrevista de Luis Majul, y cuatro días después “caliente”, según él mismo se confesó en la reunión del gabinete ampliado en el CCK.
Pero no todo es tan lineal, debieran saber los especialistas que entrenan al Presidente. El Macri vigoroso del 1° de marzo tenía un contexto especial marcado por el kirchnerismo en pleno insultándolo y tratando de callarlo en el Congreso. De ahí el “éxito” de esa presentación. Las otras dos imágenes de un Presidente enojado corren el riesgo de bordear la sobreactuación. Que no te vean auténtico es un defecto sumamente incómodo; pregúntenle a un exintendente de Tigre.
Aunque puede haber sido sincero; hay quienes afirman que este es el Macri verdadero, y no el de la versión “zen” de los últimos años. Y sobre todo tiene argumentos para estar enojado, por obvias razones.
La pregunta corriente fue por qué Macri decidió subir al ring a Roberto Lavagna. ¿Tiene lógica darle visibilidad a un rival que aún ni siquiera es candidato y viene detrás en las encuestas?
El analista político Sergio Berensztein tiene su interpretación: en la Rosada habrían advertido que finalmente Cristina Kirchner comenzó a romper el techo que desde hace tiempo le asignan las encuestas, y esa preocupación llevó a echar mano a un tercer candidato que comience a erosionarla. Aun a riesgo de los votos propios que Cambiemos pueda resignar a manos del exministro.
Recordemos que el juego del oficialismo siempre consistió en rivalizar con la expresidenta, pero considerando la existencia de un peronismo dividido. La apuesta a Lavagna es por un candidato que pueda terciar, mas no desplazar a los dos primeros. Aquí hay que recordar lo que decía Juan Manuel Urtubey a este medio a pocos días de haberse lanzado Alternativa Federal: “Hay un 40% del electorado que no quiere a Macri ni a Cristina, a ellos les apuntamos”. Y agregaba la pregunta de por qué no podían terminar ellos desplazando al oficialismo del balotaje.
Aunque insista en sostener que aún no es nada, Lavagna ya camina con aires de candidato. Así se lo vio en Córdoba, la provincia que en 2015 le dio la presidencia a Mauricio Macri, pero en la que el exministro de Duhalde y Néstor Kirchner juega de local. Recordemos que cuando en 2007 fue candidato presidencial con Gerardo Morales como vice, salió tercero, relegado por Elisa Carrió; pero en Córdoba ganó, 12 puntos arriba de Cristina.
No trascendió mucho de lo que habló con Juan Schiaretti, aunque del lado del gobernador hicieron saber que le había recordado que en ese espacio acordaron decidir el candidato en las PASO.
Desilusionado con Macri, ya se sabe que “círculo rojo” ha elegido a Roberto Lavagna. Razón de más para que el Presidente esté especialmente “caliente” con ellos, que también lo desilusionaron a él. Como sea, el “círculo rojo” no define elecciones, y en Cambiemos piensan que mejor sería recuperar el favor de la clase media, tan castigada durante su gestión. No será fácil.
Vidal preocupada
En este contexto se entiende la preocupación mayúscula que embarga hoy al equipo de María Eugenia Vidal, la figura política de mayor ponderación en la Argentina desde hace tres años, pero que curiosamente está en serio riesgo de perder la reelección. No son pocos los que consideran que su suerte está echada desde que accedió al pedido de Nación de “no desdoblar” la elección. “Para nosotros también fue un error”, confesó un colaborador cercano de la Gobernadora ante la pregunta de si no creía que había sido una mala decisión haber hecho caso a la Rosada.“Pero hubiera sido una mala señal para el gobierno nacional que nosotros tambiénseparáramos la elección”, concedió.
Otra fuente bonaerense admitió que los números que manejan los tienen 9 puntos abajo, pero mostró firmeza al asegurar que “sabemos en qué lugares tenemos que poner especial énfasis para revertir la situación”.
Existe además una posibilidad -no concreta, pero factible- de que el peronismo se una en la provincia de Buenos Aires para enfrentar a Vidal. No sería descabellado pensar que una misma figura vaya en las boletas de Cristina y Lavagna, suponiendo a ambos candidatos presidenciales. La ley lo permite y fue el recurso que Cambiemos utilizó en algunas provincias del norte en 2015 y que le permitió ganar a Gerardo Morales en Jujuy, figurando en las boletas de Macri y Sergio Massa.
Sería impensable que Alternativa Federal llevara a un Axel Kicillof, por ejemplo; pero no habría tantos reparos si fuera un intendente del Conurbano. ¿Y Sergio Massa, de diálogo fluido con figuras muy cercanas a la expresidenta? En Cambiemos manejan la posibilidad de un candidato a gobernador único, se desconoce si con algún elemento para contrarrestar tal estrategia.
Será cuestión de atender la recomendación que estos días le hizo Margarita Barrientos al gobierno: “Si Macri tiene algún as en la manga, que lo use ya”.
Por José Angel Di Mauro-Periodista