Los doce pasos hacia la recuperación
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El Grupo Pío XII de Alcoholicos Anónimos se formó en 1975. Cuenta con tres reuniones semanales y el único requisito para asistir es “querer dejar de beber”
“No sabía que tenía una enfermedad”.
Frases como estas son comunes entre quienes sufren a diario las consecuencias del alcoholismo. Según la Organización Mundial de la Salud, el uso nocivo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos.
De acuerdo a la OMS, cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido al consumo excesivo de alcohol, lo que representa un 5,3% de todas las defunciones.
Más allá de las consecuencias para la salud, el consumo de alcohol acarrea importantes pérdidas sociales y económicas a las personas y a la sociedad en general.
Además, provoca defunción y discapacidad a una edad relativamente temprana. Entre las personas de 20 a 39 años, aproximadamente el 13,5% del total de muertes son atribuibles al alcohol.
El problema es que a pesar de los avances de la medicina y de la ciencia, el alcoholismo aún no tiene cura.
En 1935 dos hombres con serios problemas de alcoholismo se conocieron y comenzaron a charlar de sus experiencias. Bill Wilson y Bob Smith se dieron cuenta que hablar de lo que les ocurría con alguien en la misma condición era terapéutico y poco a poco sumaron a otras personas.
Así surgió Alcohólicos Anónimos, una comunidad hoy internacional, presente en 180 países, con más de 2 millones de miembros.
La comunidad llegó a nuestro país en los años 50 y el 9 de febrero de 1975 se formó el Grupo Pío XII. Tomó su nombre del lugar donde se realizaban las reuniones, en el edificio del colegio secundario.
En la actualidad el Grupo Pío XII se reúne tres veces por semana en la Secretaría de la parroquia Santa María del Carmen. Los lunes de 10 a 11.30 y los miércoles y viernes de 19 a 20.30.
“Los grupos son libres y gratuitos. El único requisito es querer dejar de beber”, señaló Víctor B., que hace siete años llegó a Necochea y conoció a partir de este grupo los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos para comenzar la recuperación.
Allí, al hablar con otras personas con su mismo problema, Víctor descubrió que padecía una enfermedad y esa comprensión fue el primero de esos doce pasos de un largo camino.
“La recuperación es para toda la vida”, señaló Víctor y explicó que si bien el grupo se reúne en la parroquia, Alcohólicos Anónimos no está afiliada a ninguna religión, partido político, organización o institución.
Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad, señala un artículo de difusión de A.A.
El plan de recuperación de los 12 pasos de los Alcohólicos Anónimos ha tenido un profundo impacto en la sociedad. Otros grupos han tomado prestado el sistema, como Narcóticos Anónimos, ALCO o Sexo Adictos Anónimos.
El papa Juan Pablo II llamó a este sistema de recuperación “el milagro del Siglo XX”.
También de A.A. surgió AlAnon, que es un grupo de familiares de las personas con problemas de adicción con el alcohol. “Cualquier persona que conviva con alguien con problemas de alcoholismo queda afectada emocionalmente”, indicó Víctor.
Víctor señaló además del impacto del alcoholismo en la salud y la esfera social de la persona, también tiene un aspecto trascendental. “Es una enfermedad espiritual, porque se trata de llenar con el alcohol el vacío,el sinsentido de la vida que muchos sienten”, explicó.
Por ello expresó que si bien no hay cura, “hay una solución que son los doce pasos”.
Además de las reuniones, el Grupo Pío XII cuenta con una guardia telefónica las 24 horas en el número 2262-243408.
Los doce pasos
1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otros alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.