Los docentes, entre el desafío y las dificultades de enseñar a través de una pantalla
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Por primera vez, se celebró ayer el Día del Maestro con las escuelas cerradas. Incertidumbre y un panorama complicado
Sin un acto oficial, sin festejos en las aulas, con escuelas cerradas y sin besos ni abrazos, los maestros celebraron ayer su día, en un año muy particular para todos, pero en especial para ellos que desde el 20 de marzo –cuando comenzó la cuarentena- se reinventan todos los días para poder seguir estando cerca de sus alumnos, aunque sea a través de una pantalla.
Ayer no hubo otra opción que saludarlos por las redes sociales, por teléfono o, en el caso de los más chicos, a través de algún video, que hicieron con ayuda de sus padres, para sorprender a esa señorita que apenas conocen pero que, de una u otra manera, estuvo presente.
La pandemia y la decisión de cerrar las escuelas significó un golpe muy fuerte para la educación que afectó a docentes, alumnos y a padres. Esta situación no sólo tuvo un impacto inmediato, sino que tendrá consecuencias a futuro porque va a llevar tiempo recuperar aquello que no se aprendió.
Desafíos y dificultades
Para los docentes de todos los niveles educativos, significó un gran desafío y, en muchos casos, el doble de trabajo. Adquirieron nuevos aprendizajes vinculados a las tecnologías: todos se acostumbraron a hacer clases por Zoom o Meet, a editar videos, a utilizar plataformas educativas virtuales y hasta se filman y explican los contenidos a través de una pantalla, buscando explotar al máximo las herramientas digitales. Además, deben ingeniárselas para buscar propuestas atractivas que motiven a sus alumnos y que les permita enseñar a la distancia y que los chicos aprendan efectivamente. No es tarea fácil porque el proceso de enseñanza y aprendizaje involucra miradas, gestos, posturas, sonrisas, que comunican si el alumno entendió o si tiene dudas y si le gustó o no la clase.
Los vínculos que se construyen en la escuela, en la interacción cara a cara, no se pueden recrear a través de una pantalla, pese al intento. Además, para aprender, los chicos necesitan no sólo del docente sino también de sus compañeros porque el aprendizaje siempre se produce con el otro, en ese intercambio que sólo se da en el aula. A estas dificultades propias de la virtualidad, se suma que, después de casi seis meses de no pisar la escuela, la desmotivación de los alumnos es importante y también con esto deben cargar los docentes.
Asimismo, hay que tener en cuenta que todas las escuelas tienen distintas realidades y mientras que, en algunas se pueden trabajar con todas las herramientas digitales que hay disponible, en otras, los alumnos ni siquiera tienen Internet o hay un solo celular para toda la familia. La pandemia dejó en evidencia la desigualdad que existe y que lamentablemente se irá profundizando a partir de esta situación.
Para el sector privado, el cierre de los establecimientos ha traído también más de una complicación porque, en este caso, no sólo atraviesan las mismas dificultades que las escuelas públicas en lo que respecta a la enseñanza, sino que además deben cargar con los problemas económicos y los inconvenientes para mantener las instituciones, sobre todo aquellas que no están subvencionadas por el Estado. Los más afectados, en este caso, son los jardines maternales privados porque al no ser parte obligatoria del sistema educativo, con el comienzo de la cuarentena los padres dejaron de mandar a sus hijos e inmediatamente dejaron también de pagar. Esto provocó que muchos de ellos, en todo el país, cerraran sus puertas y otros sigan pidiendo ayuda a los distintos Estados provinciales para poder subsistir. Son todos temas preocupantes que, de una u otra manera, afectan a los docentes.
Panorama complicado
Sin dudas, fue un día del Maestro distinto, en medio de una pandemia que no sabemos cuándo va a terminar y que nos hace preguntarnos si en algún momento en el corto plazo se volverán a abrir las escuelas.
El panorama de la educación es complicado: escuelas cerradas, una desigualdad educativa que va en aumento y las consecuencias en materia de aprendizaje que se seguirán manifestando en los próximos años. Una jornada para reflexionar sobre el significado de la educación y el rol del docente que, pese a las dificultades, se reinventa día a día para adaptarse a las exigencias actuales. Sin embargo, pese al avance de la tecnología y de las posibilidades que nos brinda, nada reemplaza a la escuela física porque el aprendizaje que se genera en el aula, a través del intercambio presencial entre el maestro y los alumnos, difícilmente se pueda recrear a través de una pantalla.///