«Los hombres de cierta edad también están desesperados por una relación duradera»
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Martín de Ambrosio, con el foco puesto en las múltiples derivaciones que puede tener una cita amorosa, los 41 relatos reunidos por el periodista despliegan un arco sensorial que va desde la atracción fulminante al desencanto
La mayoría de las historias que confluyen en el libro «Primera cita» no tienen un desenlace feliz: son apenas partículas lejanas que resignifican el (des) encuentro entre dos personas que acudieron a una cita con desenlace inapelable, en algunos casos empujados por la necesidad de atemperar el peso de separaciones recientes y en otros alentados por amigos o familiares que apostaron al «flechazo» a pesar de los indicios de incompatibilidad profunda.
Y aunque son los menos, también hay relatos que ilustran cómo un primer acercamiento poco auspicioso puede derivar en un amor perdurable.
De Ambrosio, autor de libros como «Por qué corremos», «El deportista científico» y «Mentes brillantes en cuerpos enfermos», decidió abandonar por un rato su consagración al periodismo científico para recopilar los testimonios de «Primera cita» (Planeta), un texto que más allá de su registro ligero y anecdótico se puede leer como un ensayo informal sobre la naturaleza de los vínculos y los protocolos de la conquista en tiempos de Tinder y Facebook.
¿Esta suerte de pesquisa por las nuevas maneras de vincularse que emprendés en el libro te permitió desactivar mitos, como el que sostiene que las relaciones surgidas a través de Tinder o afines están condenadas a la fugacidad?
Sí, tal cual. Los primeros usos de Tinder fueron clandestinos, nadie le contaba a nadie que lo usaba; y si lo hacía, era casi una confesión: «mirá lo que estoy usando, jiji». Posiblemente, la gente creyera entonces que se colgaba el cartelito de disponible y se bajaba así su precio, o incurría en una actividad pecaminosa.
Pero ese prejuicio fue cediendo de a poco y ya hay relaciones estables nacidas de la aplicación y hasta hijos de Tinder (además de muchas muchas relaciones pasajeras, que sigue siendo su uso principal en apariencia). Otro lugar común que podría desmontarse, o al menos así me mencionó una de las protagonistas de las historias: los hombres de cierta edad también están desesperados por una relación duradera.
Martín De Ambrosio se dedica al periodismo científico, pero a veces incurre en actividades extracurriculares como en este caso.
Trabajó en los diarios Página/12 y Perfil; desde 2014 es colaborador de La Nación y La Capital (Rosario) y del sitio SciDev.Net, entre otros.
También es columnista del programa de radio Planeta Azul (FM Milenium) y ha trabajado como cronista en el programa de TV Científicos Industria Argentina; da clases y seminarios.
Ha publicado El mejor amigo de la ciencia (2004), El deportista científico (2009), Por qué corremos (2012), Guardapolvos (2012, Planeta), Mentes brillantes en cuerpos enfermos (2013) y Todo lo que necesitás saber sobre el cambio climático (2014, Paidós).
Cubrió las cumbres de cambio climático de la ONU de Cancún (2010), Lima (2014), París (2015) y Bonn (2017), las dos primeras como becario CCMP (Alianza de Medios sobre el Cambio Climático). Fue becado por la Kavli Foundation y la Federación Mundial de Periodismo Científico para cubrir los premios Kavli 2016 en Noruega.
Cubrió el Heidelberg Laureate Forum (2017) y la conferencia Falling Walls en Berlín (2017). Entre 2015 y 2017 se desempeñó como vicepresidente de la Red Argentina de Periodismo Científico.