Los libros electrónicos también se prestan en la biblioteca
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El Centro Cultural sigue sumando ebooks a su catálogo digital y dispositivos. Proyecto de realidad aumentada e inmersiva
La Biblioteca “Andrés Ferreyra” sigue cerrada por la situación epidemiológica pero continúa con el préstamo de libros mediante el sistema de delivery.
Si bien la mayoría de los socios se llevan libros, algunos otros prefieren retirar dispositivos cargados con decenas de ebooks.
El proyecto de biblioteca digital impulsado por el Centro Cultural “Andrés Ferreyra” tiene ya varios años de funcionamiento.
Todo comenzó con la presentación de la idea ante la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) para obtener un subsidio.
“El proyecto se tomó como un modelo”, explicó Juan Marraro, presidente del Centro Cultural.
“La idea era que el asociado se acostumbre a leer en otro formato”, señaló. Y la propuesta fue muy bien recibida por los socios.
La entidad compró cinco dispositivos para leer libros electrónicos y también adquirió libros electrónicos para cargar en cada uno de los aparatos.
“Tuvo una aceptación inmediata”, dijo Marraro, quien explicó que se realizaron varias actividades para enseñar a los socios a utilizar los dispositivos.
Transcurridos varios años de la puesta en marcha del programa, durante la pandemia los dispositivos comenzaron a ser incorporados al servicio de préstamo de libros.
“Se presta el dispositivo de acuerdo a los libros que tenga cargados y que el socio quiera leer y también se les presta el cargador de batería”, indicó.
Libros con historia
Por estos días se cumplieron 50 años desde que el estudiante Michael Hart realizó la primera digitalización de un texto, al tipear la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y convertirla en un archivo descargable.
Esto con el tiempo dio origen al Proyecto Gutenberg, que tenía como objetivo la creación de una biblioteca digital que fuera completamente gratis, con obras de autores como Dante o Shakespeare.
Por ello, se puede decir que el libro electrónico nació en la segunda mitad de 1971, aunque recién diez años después, en 1981, salió a la venta el primer libro electrónico, el Random House’s Electronic Dictionary.
Pese al tiempo transcurrido y a que por estos días personas de todas las edades hacen uso generalizado de dispositivos electrónicos, el libro electrónico no ha logrado imponerse al de papel.
Marraro señaló que si bien en los últimos años muchos anunciaron que la aparición de los ebooks podía significar la desaparición de los libros de papel, esto parece estar muy lejos de suceder. “Es otro soporte para leer, pero no creo que pueda remplazar al papel”, dijo.
Aunque indicó que son los lectores más jóvenes los que prefieren los dispositivos de lectura de libros electrónicos y los que más se los llevan a casa.
Nuevo proyecto
Marraro explicó que con otro subsidio de Conabip se sumaron más dispositivos y libros electrónicos al catálogo digital de la biblioteca. Se trata de tablets que permiten también hacer uso de otras aplicaciones.
Por otra parte, el presidente del Centro Cultural señaló que antes de la pandemia se comenzó con otro proyecto financiado por Conabip: la biblioteca sensorial.
Para ello se compraron 20 cardboard, que son dispositivos de realidad virtual que mediante un sistema de gafas y un teléfono celular permiten realizar recorridos en 3D y experiencias inmersivas.
“Se pueden realizar expediciones virtuales y acceder a la experiencia de la realidad aumentada”, indicó.
No obstante, la cuarentena del año pasado y las restricciones que se mantienen desde entonces, impidieron que estos nuevos dispositivos puedan ser conocidos y utilizados por los socios.