«Los mortales que quedamos, estamos viviendo un calvario»
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Dijo la necochense casada con uno de los tripulantes del ARA San Juan. A casi tres meses de la desaparición del submarino
Por Ian Larsen – Redacción
El próximo jueves 15 de febrero se cumplirán tres meses desde que se conoció una noticia de la que todo el país hablaría por semanas. El submarino «ARA San Juan» había desaparecido de todos los radares y sin explicación alguna.
Entre los 44 tripulantes estaba Fernando Santilli, un hombre oriundo de Mendoza pero con un fuerte vínculo con Necochea. Es que, Jésica Gopar, la mujer con la que se casó en la parroquia Santa María del Carmen el 5 de noviembre del 2011, nació en esta ciudad.
Se conocieron hace trece años, estuvieron siete años de novios y seis casados.
Santilli se quedaba en casa de los padres de Jesica y viajaba cada semana a Mar del Plata para estar en la base. Así fue durante los siete años que la pareja convivió en nuestra ciudad. Luego, ambos se mudaron a Mar del Plata, por una cuestión de comodidad para el trabajo.
Hoy, después de todo lo ocurrido y de todo el sufrimiento, Gopar decide seguir adelante con su vida, pensando en dar lo mejor para su hijo de un año y en mantener vivo el recuerdo de su esposo.
En una entrevista exclusiva con Ecos Diarios, Jesica cuenta como ha vivido este proceso que ya ha durado casi tres meses:
A casi tres meses de la desaparición, ¿cómo vivís todo lo que pasó?
Estamos desamparados por las Fuerzas Armadas, si uno no se acerca a la base no hay contención. Vivo con un bebé de catorce meses en una ciudad que no siempre se termina de conocer. Lamentablemente, exceptuando que se cobran los sueldos como corresponde, no tenemos ninguna otra ayuda.
-¿Vos ahora estás viviendo en Mar del Plata?
Sí, porque hay cosas que uno tiene que hacer personalmente. La Armada debería tener la obligación de ayudarnos pero no es así. Me gustaría volver a Necochea con mi hijo cuando esto pase, estoy muy agradecida del apoyo de los necochenses que me han acompañado en las redes sociales.
-¿Cómo es tu relación con el Gobierno y la Armada?
No hay relación porque no soy de ningún partido político, no le echo la culpa a ningún partido político de lo que ha sucedido. Creo que es una consecuencia que viene de mucho tiempo.
Con las Fuerzas Armadas no tengo ninguna relación porque no voy a los partes, no voy a las marchas, ni a la base. Estoy totalmente ajena a todo.
-¿Qué ha sido lo más difícil en estos meses?
La ausencia de la persona con la que uno está todos los días. Un hijo que vio a su papá por última vez cuando tenía once meses porque su papá estaba en Ushuaia para su cumpleaños. Su trabajo le ha quitado la posibilidad de estar en los momentos más importantes de su hijo, como ahora que está aprendiendo a caminar y cuando aprendió a decir “papá”, mientras el submarino estaba desaparecido. Es aprender, con 35 años que tengo, a vivir con mi hijo en soledad, y tratar de recordar a Fernando de la mejor manera, sin odio ni rencor, como la persona intachable que fue.
-¿En qué o en quién te has apoyado este tiempo para salir adelante?
En mis padres, que están incondicionalmente. Mi madre viene todas las semanas a darme una ayuda porque tengo que ir al psicólogo y tengo que dejar a mi hijo con alguien. Mi papá viene a hacerme los arreglos de la casa porque se me llueve y vivo en un barrio muy inseguro. La casa quedó sin terminar porque uno no cree que a los 34 años como tenía mi esposo iba a quedar todo detenido en el tiempo. Ahora tengo que hacer todo y no he tenido tiempo para hacer un duelo y no sé si en algún momento lo voy a poder hacer. No tuve tiempo para sentarme y ponerme a llorar.
Hay muchos papeles por hacer y recién en mayo va a estar el papel oficial que diga la presunción de fallecimiento, como la ley lo indica. Por eso no solo nos queda el dolor del ser querido que se fue, sino todos los demás problemas. No es solo la desaparición de un submarino, los mortales que quedamos estamos viviendo un calvario.
-¿Cuándo sentiste que la esperanza empezaba a decaer?
Cuando a mí me llamaron el 14 de noviembre a las once de la noche diciéndome que había falta de comunicación no me preocupé. Cuando me levanté a la mañana y prendí el televisor que decía “desaparición del submarino San Juan”, ahí ya me la veía mal. Fernando no era la primera vez que navegaba en un submarino, estuvo ocho años en el Salta y meses en el San Juan. Fernando no era submarinista estable del ARA San Juan, era complementario, le tocó viajar porque les hacía falta un electricista. A veces uno tiene escrito el destino.
El 20 de noviembre recurrí a la psicóloga y le dije, “preparame para lo que se viene”. El 23 fui a la base a colgar un cartel y, lamentablemente, sin que me llame la Armada, me entero que hubo una implosión o explosión que todavía no se confirma. Me dieron una pastilla, me tomaron la presión y me dijeron que me sentara, esa fue la contención que yo tuve.
-¿Por qué no has ido a las reuniones de la Base?
Porque hay gente que todavía cree que van a aparecer. Está el tema de la vidente que apareció y me parece que eso es jugar con los sentimientos de las personas. Estamos los que creemos que hay que seguir adelante. No porque los amemos menos, sino porque detenerse en el tiempo es hacer que todo se te venga encima. Por un bebé que está en mi casa, yo tengo que estar entera y preparada para el 15 de mayo, cuando reciba el papel de presunto fallecimiento.
-¿Tienen contacto entre los familiares?
No con todos, pero con la mayoría de las esposas, sí. Tenemos un grupo. Con algunas nos conocimos por esto pero, como dije antes, no todas pensamos igual. No es que había perdido totalmente la esperanza, pero estaba preparada para lo peor desde el principio. No sé si realmente se va a saber algún día lo que sucedió ni sé si están buscando en el lugar correcto, solo sé que estamos igual que el 15 de noviembre. Es muy duro.
-¿Qué sentías al escuchar a Balbi, el vocero de la Armada?
Que estaba repitiendo lo que tenían que decir, ni más ni menos. Lamentablemente, todo me lo enteré por la televisión. Ellos tienen que mantener su cordura, pero Balbi es solamente un comunicador.
-¿Cómo viste la colaboración de los demás países que participaron en la búsqueda?
Súper agradecida. Lo escribí en Twitter. Realmente, nosotros no tenemos los recursos que tienen esos países como Rusia, por algo pasó lo del submarino. Algo hizo que el submarino no aguantara más la navegación. Con esa poca tecnología no íbamos a poder hacer mucho. En su momento fue un alivio que se sumen otros países.
-Aunque la esperanza se haya perdido, imagino que querrás que la búsqueda siga…
Obviamente, porque tengo un bebé chiquito no podía ir a la reunión con el Presidente pero claro que mi pedido también es el de continuar la búsqueda, aunque pase un año. El día de mañana mi hijo me va a preguntar, y yo tengo que tener una respuesta. Sé que no van a volver más, pero se tiene que saber la verdad. Por los hijos.///