Los neumáticos viejos están siendo quemados o arrojados a cavas
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Generan contaminación pero no hay una reglamentación municipal o provincial que regule qué hacer con ellos
En la ciudad de Necochea varios vecinos se preocupan por la contaminación y hacen marchas y posteos en las redes sociales reclamando por diferentes causas que perjudican de una u otra manera a los recursos naturales. No obstante, algo por lo que no se reclama, quizá por falta de conocimiento, es el destino que tienen los neumáticos que quedan en desuso.
Todos los propietarios de gomerías de la ciudad tienen el mismo problema: no saben qué hacer con las cubiertas que renuevan.
Es así que se ven en la obligación de arrojar los neumáticos a cavas abandonadas en las afueras de la ciudad o quemarlos, lo cual genera un alto grado de contaminación al medio ambiente. Es bueno tener en cuenta que el caucho de los neumáticos no se degrada a la intemperie, por lo que tirarlos al aire libre, sabiendo que el caucho puede tardar hasta 600 años en degradarse en tierra.
Desde el área de Medioambiente de la Municipalidad, reconocieron que es una problemática que lleva muchos años sin una solución pero que no es solamente en Necochea sino en toda la provincia.
Lo que se hace
Distintas gomerías consultadas por Ecos Diarios, manifestaron que es una verdadera complicación el espacio que deben ocupar con los neumáticos y que, tarde o temprano, deben deshacerse de ellos.
Quienes también trabajan con neumáticos de camiones o de maquinarias agrícolas sufren el problema a escalas mayores pero las gomerías que tienen una clientela de muchos años de trayectoria, juntan muchas gomas por día.
Por ejemplo, desde la gomería Caputo, explicaron que hacen unos cuatro cambios de gomas al día, lo cual hace que tengan alrededor de 28 cubiertas a la semana sin uso. “Para nosotros es una complicación pero entendemos que hay gente que no tiene para comprar gomas nuevas y entonces nos dan las usadas en parte de pago y se ahorran algo. A nosotros nos cuesta mucho vender una cubierta usada y quedan acá mucho tiempo. Si a eso le tenemos que sumar las que ya no sirven necesitaríamos un galpón de una manzana solo para tener las gomas que no sirven ahí”, explicó el propietario de la gomería.
Además, señaló que la Policía estuvo realizando un allanamiento semanas atrás y que secuestró en su local neumáticos usados. “Yo no tengo nada en contra de la Policía, todo lo contrario, pero con estos números, de cuatro autos por día, es imposible que no se acumulen. No sabemos qué hacer con lo que nos va quedando”, indicó el comerciante.
Verguenza
Desde otra gomería de nuestra ciudad, que se dedica a la reparación más exclusivamente de neumáticos de camiones, no les avergonzó decir que arrojaban las cubiertas en distintas cavas de las afueras de la ciudad.
Además, su propietario contó que hace dos meses se le habían acumulado unas veinte cubiertas de camión por no saber ya qué hacer con ellas y que delincuentes se las prendieron fuego a la medianoche. “Tuve que salir corriendo de mi casa porque me llamó un cliente que pasó por el lugar y vio el fuego. Llamé a los bomberos pero casi me entra el fuego a la gomería. En otras oportunidades he ido a Medioambiente y me han cobrado por habilitarme a tirar en el basurero pero cuando llegaba allá me decían que no se podía, que no estaba permitido”, comentó indignado el propietario de la gomería.
Se han encontrado montañas de neumáticos en terrenos baldíos e incluso en el parque Miguel Lillo.///
Posibles soluciones
Si bien la comuna no tiene soluciones, en Medioambiente explican que lo “ideal” sería que los propietarios de las gomerías lleven los neumáticos que no sirven a empresas que se dediquen a procesarlos y darle uso para distintos productos reciclados.
Por ejemplo, en Buenos Aires, existe una planta que recicla el 20% de los neumáticos de esa ciudad y el conurbano, mediante un convenio con el Ceamse. Es una de las pocas instalaciones donde el reciclado se realiza en forma industrial y el producto, un caucho granulado, se utiliza en las canchas de fútbol sintético de clubes de diferentes categorías o de alquiler privado.
Otras personas le han dado usos más artísticos y han intentado reciclarlos de distintas maneras, como se hizo en la continuación de la avenida 2 hacia la escollera, donde se usaron como maceteros, pintados de colores. Pero esto solo es una solución mínima en comparación de los cientos de neumáticos que se dejan de usar al año en nuestra ciudad.
Lo cierto es que los responsables de poner a la cubierta en el mercado, en este caso las distintas marcas, también tendrían que ofrecer una disposición final para los mismos. Pero no es así.