Los planes sociales
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«En los últimos años, hemos multiplicado los pobres
por tres, por veinte los planes sociales,
por dos la inseguridad y delitos diarios;
la libertad es mucho más que votar cada
dos años, no hemos logrado la
plena participación de la sociedad»
Manuel Adorni, periodista.
El fracaso de este Gobierno se manifiesta claramente en la pobreza, la indigencia, la inflación incontenible, la pésima costumbre de adjudicar siempre los problemas a la herencia recibida, la educación está en crisis ese verdadero motor de posibilidades y desarrollo, los colegios públicos se convierten en lugares donde se va a comer, introduciendo ideología partidaria a los alumnos por parte de ciertos docentes militantes, algo detestable, propio de vulgares incapaces. La negación del pensamiento y todo ese fracaso explicitado en el introito queda enmarcada en la diversidad de planes sociales adjudicados ante el desolador panorama que presenta hoy la Argentina.
Lo peor que puede suceder a una sociedad es la pérdida de la cultura del trabajo, sólo basta ver los datos de la realidad. Actualmente la mitad de la población activa nacional tiene un plan social, en el último año el Gobierno dispuso de siete billones de pesos para cubrir los 182 tipos de planes y programas; promedio diario de 850 millones de pesos.
En medio de una corrupta competencia por el manejo de estos subsidios para controlar la millonaria caja y el poder que subyace, esto va para todos los sectores. El denominado Plan Potenciar Trabajo es uno al que llama a colocarle una lupa encima. Hoy es percibido por el nueve por ciento de los desocupados, 1.300.000 planes. La provincia de Buenos Aires tiene el 36 % de los mismos, luego Tucumán, Salta, Chaco o Santiago del Estero un seis por ciento. Son administrados por las organizaciones sociales, 520.000 planes; el denominado «oficialismo» maneja 320.000 y allí se alinean partidos de izquierda (Obrero, Libres del Sur) integrantes de la «economía popular» neologismo que nadie sabe que significa, y otros sectores, todos estos también bajando al distrito de Necochea adonde queremos llegar para saber dónde estamos parados y cómo.
Es bueno aclarar, ante versiones y por allí declaraciones de algunos dirigentes políticos la Municipalidad de Necochea no tiene manejo, siempre centrándonos en «Potenciar Trabajo», sólo un distrito de los 135 de la provincia de Buenos Aires, Chivilcoy, un caso extraño fuera del marco colectivo bonaerense tiene administración y distribución de estos planes, el resto no. Es la cuna de Florencio Randazzo.
Necochea particularmente no controla el tema salvo convenios que se hacen con la Nación en lo que se denomina «urbanización» de barrios populares, con la conformación de cooperativas que trabajan durante un lapso determinado, sin tener relación laboral blanqueada por el Estado, como lo hacen actualmente en los barrios «Malvones» y «La Terminal» y lugares de Quequén, para dar dos ejemplos más visibles.
El plan Potenciar Trabajo tiene una característica, tal vez muchos no lo saben, se puede solicitar el traspaso, denunciar anormalidades, pedir evaluación de la situación con control sobre el lugar del barrio donde reside el beneficiario, si está en conformidad con la incorporación debe certificar actividad desarrollada; todo podría ser elogiado en la teoría ¿y en la práctica?
Este programa tiene acuerdos con los consejos escolares bonaerenses, planes con las instituciones educativas con horarios fijados y montos a percibir. Como todo dato estadístico que uno pide suele tornarse complicado llegar a la información correcta por varios motivos: anarquía, desorganización y lo más peligroso ocultamiento, no les resulta simple al mismo poder político ergo, a las intendencias de los 134 distritos restantes de la provincia de Buenos Aires poder hacerse de información precisa.
Necochea tiene 2000 «Potenciar Trabajo»
En Necochea sólo en el «Potenciar Trabajo» que son los planes que manejan las organizaciones sociales, llegan mensualmente a 1.390 algunas veces se puede obtener información sobre su mecánica e implementación y otras no tanto, algo que no sólo le pasa a quien esto escribe, también a la Municipalidad de Necochea que no tiene números exactos y cuando lo han requerido apreciaron evasivas, confusiones, es decir mejor no menearlo es el pensamiento íntimo de los responsables.
Los que más planes de este estilo manipula es el «Movimiento Evita», que lidera a nivel nacional el funcionario «albertista» Fernando «Chino «Navarro, con setecientos planes, Barrio de Pie y Libres del Sur; sectores denominados de izquierda, 150 beneficiarios; Frente Popular «Darío Santillana», trescientos; la agrupación «Atahualpa» 50; Nuestra América, 80; Barrio de Pie Somos, 50 estos últimos grupos desconocidos al menos para el común de la sociedad.
El municipio cuenta con sesenta, que son los ya comentados, enrolados en cooperativas que brindan un servicio de trabajo en diferentes barrios; no obtuvimos números pero la certeza de que «Peronismo que Viene», Roberto Gómez; Frente Barrial CTA Hugo Yasky conducción que maneja el exconcejal de Unidad Ciudadana, Ignacio Barrena es otro manipulador de planes sociales.
A quien muchos dan por descontado que podría ser jefe de la delegación del PAMI, piensa inaugurar en Quequén la oficina que levantó el gobierno provincial de María Eugenia Vidal y que, después de más de dos años con Axel Kicillof todavía le faltan algunos detalles de obra. Barrena, podría quedar en Quequén o en Necochea en un enroque con el actual jefe Gerardo Durán, ambos cercanos a la agrupación «La Cámpora», donde hay dos lapiceras que siempre tienen tinta, la de la concejala y congresal del PJ bonaerense, Andrea Cáceres y Camilo Vidal, que parecen seguir ganándole la pulseada a otras expectativas dentro del Frente de Todos.
Mirar hacia el futuro
En pocos años desaparecerán muchas carreras profesionales que no tendrán más sentido, se acabarán diferentes oficios y tendremos que adaptarnos ante las máquinas que se instalarán masivamente para hacer algo impensado hoy como ya viene ocurriendo, desplazando la mano de obra tradicionalmente conocida en ciertas industrias, esto nos obligará a reconvertirnos y a repensar todo, afianzar nuestro capital humano, elevar la calidad de la educación e insertarnos en el mundo moderno.
En un mundo donde en la mayoría de los países normales se plantea el futuro ante los cambios que ya se están produciendo en la forma de trabajo con la digitalización, la robótica, las nuevas tecnologías de producción que hemos mencionado las cuales están transformando el mercado laboral, aquí en la Argentina no pasa precisamente eso y la ley 20.744 que rige desde hace casi 50 años no se toca como un divino mandamiento laico.
Lo que defiende este Gobierno anárquico, desmadrado y populista son las impresentables dictaduras cubana, nicaragüense, venezolana e iraní que violan los derechos humanos y que apasionan a los revolucionarios que nos conducen, siendo un gran negocio populista la fábrica de humildes. Con todo esto por delante se está discutiendo en manos de quién deberían estar los planes sociales mientras se los devora la inflación, se deja a un lado las reformas necesarias para salir de esta situación que se inició ante una crisis y se ha transformado en una posición endémica para una gran parte de los argentinos sumidos en la pobreza extrema.
Cada vez estamos más alejados de ese mundo que no espera donde debemos estar preparados para las grandes transformaciones que ni el mismo Julio Verne imaginó. En el medio de esto la pregunta que nos seguimos haciendo ¿la dirigencia dejará de lado el populismo, la demagogia y la mediocridad para ubicarse en la modernidad o en una década seguiremos contando con nuevos millones de planes sociales que nos sumirán aún más en el atraso y en la decadencia de un país que llegó a ser líder en el mundo pero, en honor a la verdad hace 100 años.///