Los prácticos en el Puerto continúan prestando servicio
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Cumplen un estricto protocolo de seguridad, a nivel mundial. Las tripulaciones no pueden bajar a tierra
El movimiento de buques en nuestra estación marítima es el habitual para esta época del año aunque y la actividad de los prácticos portuarios es la habitual, aunque la prestación del servicio ha sido reforzado con un estricto protocolo de seguridad para evitar la propagación del Covid-19.
Cabe mencionar que las medidas son idénticas a las que se cumplen a nivel mundial en este tipo de trabajos y los prácticos prestan servicio utilizando doble juego de guantes, un camisolín especial que cubre su ropa, protección en los ojos y en el cabello. Además, forma parte de su kit alcohol en gel y alcohol diluido.
“Estamos trabajando normalmente pero con un refuerzo de medidas de seguridad, que son las mismas en todos los puertos del país y el mundo”, destacó Cristian Meyer Arana, uno de los prácticos que desarrolla tareas en Puerto Quequén.
El servicio de practicaje es requerido cuando un buque es autorizado a ingresar o salir del puerto, y el práctico es un marino que conduce los barcos durante su ingreso, aunque es sólo un asesor, en tanto legalmente el capitán continúa al mando del buque.
Su labor es esencial dado el riesgo económico, ambiental y para las vidas humanas que representan estos grandes buques.
En el marco de la pandemia, su presencia es aún más importante dado que ellos son los que van a bordo de la embarcación y llegan hasta la cabina del comando, tanto durante el ingreso como en la salida del barco.
Autorización
Una vez que el transporte de carga es autorizado a entrar a Puerto, se requieren los servicios del práctico, “en la autorización consta que han transcurrido 14 días sin novedad desde que estuvo en el último puerto”, dijo en referencia a los controles diarios de temperatura y de buen estado de salud de la tripulación.
En lo que se refiere a su intervención, el profesional con 18 años de experiencia, contó que “al momento de subir al buque lo hago por la parte exterior y no tengo ningún contacto con la tripulación”.
Para cumplir con su tarea debe llegar hasta la cabina de comando, donde se encuentra el capitán, un oficial y un marinero con quienes mantiene la distancia y afirmó que “prácticamente estoy fuera de la cabina en todo momento y si tuviera la necesidad de tocar algún instrumento, luego utilizo alcohol en gel”.
En tanto que, una vez terminada la maniobra tiene que descartar todos los elementos utilizados y completar una rutina de higiene, “seguimos lo que indica el protocolo aunque a veces, resulta un poco engorroso”.
Vale mencionar que los prácticos están a disposición las 24 horas del día, porque la operatoria portuaria no tiene pausa; se requieren dos remolcadores y la lancha que transporta al marino hasta el buque o que lo trae de vuelta al puerto.
El servicio de remolcadores es prestado por dos empresas e igual número de empresas tienen a cargo los remolcadores mientras que se desempeñan, entre tres o cuatro prácticos en Puerto Quequén.///
No pueden bajar
Ante la situación de pandemia las tripulaciones no pueden bajar a tierra en ningún puerto del mundo lo que está trayendo serios inconvenientes con los trabajadores porque no se pueden hacer recambios. Sobre el particular, el práctico comentó que “alguien que hace diez meses que está navegando ya lo tendrían que haber mandado a su casa y cambiado por otra persona”.
Calificó como grave esta situación donde la fatiga, y el estrés está causando serios problemas y sostuvo que “a corto plazo van a tener que analizar y hacer el cambio de tripulación en alguna parte porque es angustiante”.
En la actualidad ningún país del mundo quiere recibir a los marinos ni para hacer la cuarentena, por lo que es de esperar que, los países que están próximos a flexibilizar las medidas serán aprovechados por las empresas para rotar las tripulaciones.
“Es un tema preocupante a nivel mundial, si uno observa las aplicaciones que indican la cantidad de buques que hay navegando, es impresionante”, sostuvo Meyer Arana.
También hizo referencia a la vida tan particular que lleva el marino, y que se ve privado de bajar a tierra luego de tantos días de navegación “es el único momento que tiene para distraerse y refrescar su mente. Todo sigue funcionando pero estas personas necesitan un poco de contención”, puntualizó.///