Los pros y las contras de que el 911 tenga su base en Mar del Plata
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La tecnología implementada permite una respuesta más rápida a las víctimas
A medida que crece la sensibilidad de los vecinos de nuestra ciudad por los hechos delictivos que se registran a diario, factores como la inmediatez con que se respondan las llamadas al sistema de emergencias 911, tienen un alto impacto en la sensación de inseguridad.
Y precisamente el 911 en los últimos meses ha generado aprehensión en muchas personas que han debido utilizar el servicio, no porque funcione mal, sino por la distancia (literal) entre el usuario y el operador.
Si en una situación de emergencia una persona llama al 911 y brinda la dirección exacta del lugar donde se está registrando un ilícito, el sistema hace que la asistencia sea prácticamente inmediata, ya que la tecnología implementada permite el geoposicionamiento de la víctima y determinar en qué lugar se encuentra el móvil policial más cercano.
Sin embargo, si la víctima, que en estos casos se encuentra en estado de shock, no brinda información precisa, la comunicación puede ser frustrante.
Esto se debe a que desde el año pasado todas las llamadas al 911 que se realizan desde localidades de la región son atendidas desde el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de Mar del Plata.
De allí que las personas que llaman se encuentran con que los operadores no saben desde qué ciudad proviene la llamada y desconozcan nombres de barrios, ubicaciones de puentes, supermercados o cualquier otra referencia que la víctima pueda utilizar en el momento de pedir ayuda.
Esto hace que muchas personas que utilizan el servicio se queden con la sensación de no saber con quién hablaron y como consecuencia de ello, con la idea de que difícilmente su pedido de ayuda recibirá respuesta.
Alta tecnología
Sin embargo, personas vinculadas al servicio que dialogaron con Ecos Diarios señalaron que el sistema funciona muy bien si la persona que pide ayuda brinda información precisa.
La tecnología implementada en el COM permite que el operador ubique la posición exacta de la víctima en segundos y determinar en qué lugar se encuentra el móvil policial más cercano.
De allí, que el despacho del personal policial sea prácticamente inmediato, con una velocidad de respuesta que nunca tuvo la policía hasta el momento.
La implementación de esta nueva tecnología provocó un salto de calidad de alto impacto en el trabajo de los policías.
Sin embargo, el cambio fue tan brusco que no permitió que existiera un período de adaptación. Ni para los policías ni para los vecinos.
Contradicciones
Al contrario de lo que se pueda creer, el cambio del anterior sistema de emergencias 911, que funcionaba en cada Jefatura Departamental de Policía, a este, que concentra las llamadas de varias departamentales del sudeste de la provincia en la ciudad de Mar del Plata, no obedece a una cuestión práctica.
Según se supo el traspaso tampoco obedece a una necesidad de mejorar el servicio para la población.
En realidad la decisión de traspasar todas las llamadas al COM obedece a compromisos contraídos por la Provincia con el Banco Interamericano de Desarrollo, que financió la obra realizada en Mar del Plata.
Si bien como se dijo la implementación del nuevo sistema permitió utilizar en toda la región tecnología impensada para los presupuestos del Ministerio de Seguridad, este sistema también abortó otros proyectos.
Con el traslado del centro de operaciones desde nuestra ciudad a Mar del Plata, se dio por tierra con el plan del gobierno municipal de articular el trabajo de la Policía con el sistema de vigilancia mediante videocámaras.
La idea era que el 911 local trabajara junto a los operadores del centro de monitoreo a fin de poder realizar seguimientos, vigilancias y prevención de delitos.
De esta forma, el centro de monitoreo no funciona en forma articulada y se desperdicia gran parte de su potencial.
Como consecuencia de ello, la prevención de delitos es impensada, a pesar de que se cuentan con los recursos técnicos.