Los protocolos para el verano generan dudas
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Se plantean medidas tan minuciosas que pasan a ser inaplicables. Además, ¿quién va a controlar que se cumplan?
De a poco ya se empieza a hablar de la temporada de verano y la cuestión de la pandemia genera incertidumbre para quienes viven del sector turístico. Mientras tanto, las autoridades nacionales, provinciales y hasta municipales, lejos de llevar tranquilidad, elaboran minuciosos protocolos para las distintas actividades que, en varios casos, son inaplicables e incontrolables.
Para algunos rubros se vuelven de lo más exigentes, pero de otros directamente se olvidan o ni hablan porque saben que no será tan fácil abarcar todo.
Se pretende llevar un registro de todos los turistas que ingresan a la ciudad con datos personales y el lugar donde están alojados. En principio, no se pediría el hisopado negativo para ingresar, como se está hablando en otras ciudades, pero el sector gastronómico lo mencionó en el marco del protocolo que el rubro está elaborando para el verano. No obstante, en este punto, nada está claro.
Con respecto a los lugares de alojamiento, el municipio puede tener cierto control de los hoteles y hasta de los departamentos que alquilan los martilleros, pero ¿cómo verificarían la cantidad de inmuebles, casas, PH, dúplex, que se alquilan en verano que no están registrados en ningún lado? Seguramente se intentará hacer un registro que ya tendría que estar hecho, pero la realidad es que nunca hubo un control en este sentido y por eso no hay información disponible sobre cuántos inmuebles hay en alquiler por temporada.
Para el caso de los balnearios, se propone, entre otras cosas, -según el protocolo de la Provincia- que los clientes saquen turno para usar los baños. Algo totalmente ilógico porque uno utiliza el sanitario cuando lo necesita y no lo puede prever de antemano. Y en todo caso, si el turno es para usar la ducha ¿cómo sabe uno a qué hora se va a ir de la playa? Quienes vivimos en Necochea sabemos que más de una vez planificamos quedarnos hasta última hora, pero se da vuelta el viento y no queda otra que regresar a casa.
Más de una vez, los protocolos para los distintos rubros se arman en oficinas en La Plata o en Buenos Aires por personas que desconocen la realidad de la costa o al menos es lo que parece.
Otro problema es la playa pública. ¿Cómo se va a lograr el distanciamiento? La Municipalidad habla de extender servicios hacia la zona oeste con sanitarios y paradores, para que la gente se corra hacia playas más alejadas y, de esta manera, descomprimir el centro. En principio, parece llamativa esta idea, si se tiene en cuenta que hoy en día, casi no hay baños públicos ni siquiera en la zona céntrica. Además, ¿se extenderá el servicio de colectivos? porque de otra manera no se entiende cómo se descomprimirá el sector de la Rambla o de la 79, que son los puntos donde más gente baja, justamente porque ahí están las paradas de los colectivos. Otro interrogante es cómo se va a evitar el amontonamiento en los micros en el regreso de la playa, ¿ampliarán el servicio para mantener el distanciamiento? ¿o la gente tendrá que esperar por horas para regresar a sus casas?
¿Quién controla?
Según se anticipó, los guardavidas serían los encargados de controlar que la gente respete el distanciamiento, pero se supone que sin descuidar el mar. No parece tarea sencilla si se tiene en cuenta que los días de más calor son aquellos en los que la playa está llena y la gente se mete más al agua. Además, esta situación promete más de una discusión que no será fácil de desactivar.
Otro tema del que no se ha hablado: ¿Qué van a hacer con las calesitas? ¿Se van a habilitar en algún momento? ¿Qué protocolo van a seguir? Y en este sentido, hay que decir que las calesitas hoy en día no están funcionando y supuestamente tampoco se pueden usar los juegos de la plaza, pero sin embargo se utilizan normalmente por falta de control.
También genera dudas cómo se va a evitar el amontonamiento en las heladerías las noches de calor, en la feria de artesanos y en los lugares de comida. Todo esto, siempre y cuando, vengan turistas y se pueda tener un verano más o menos normal.