Los que eligen otros rumbos y no los frenó ni la pandemia
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Con el sueño de tener una mejor calidad de vida y oportunidades, migraron al exterior para vivir la experiencia
Quienes eligen otra ciudad para vivir en el extranjero lo hacen con el sueño de tener una mejor calidad de vida y oportunidades. Ellos migraron, y no los frenó ni la pandemia para vivir la experiencia. Algo en que coincidieron los entrevistados es el factor de la inflación y la incertidumbre, ya que no permite proyectar a futuro, siendo fundamental para los jóvenes que anhelan objetivos a largo plazo o ya tienen su familia.
Tal el caso de Julián Bollani, quien tiene 40 años y desde el 19 de junio pasado está radicado en el pueblo Almazán, en España. Él se fue solo y lo esperan su mujer Magalí, y sus hijas Martina de 8 años y Sofía de 3 meses y medio.
Si bien Julián es oriundo de General Belgrano, vivió muchos años en Necochea y añora sus amistades, teniendo gratos recuerdos de la Escuela Técnica Nº 2, donde se recibió de técnico electromecánico y está profundamente agradecido, ya que actualmente todo lo que aprendió lo está aplicando en su trabajo actual.
“Amo mi país, a la gente de Necochea y los mejores amigos que tengo son de allá, pero la situación que atraviesa nuestro país fue determinante y más si pienso en mis hijas”, dijo, y añadió “siempre aposté con esperanza pero sinceramente veo una decadencia permanente independientemente de los gobiernos de turnos, la Argentina está en decadencia”.
Julián tuvo la oportunidad de que lo contrate una empresa en España sin tener sus papeles, lo cual fue “un gol de media cancha”, pero no todo fue fácil. Al respecto señaló que muchas cosas que se necesitan se las fue enterando a medida que avanzaba con su proyecto. “Cuando estaba en el Consulado por hacer el pasaporte y el visado me enteré de que mi familia no podía ir a España hasta dentro de un año y se me vino el mundo abajo, así que lo volví a hablar con mi mujer, ya que el visado por cuenta ajena que me hacía la empresa para trabajar no contemplaba a la familia”, señaló.
Finalmente tomaron la decisión de continuar, considerando que las oportunidades se dan pocas veces en la vida y emprendió vuelo directo a España, sin vacuna de Covid aplicada y el PCR negativo le permitió ingresar al país europeo.
En este sentido, Julián afirmó “prefiero arrepentirme de haberlo intentado y no de lo que no hice”. Luego de haber mandado curriculum a distintas empresas, seis estaban interesadas en su perfil. Actualmente repara tractores y cosechadoras modernas, los pilotos automáticos, hace diagnóstico, desarma y cambia piezas. Julián aseguró que la despedida en Ezeiza fue lo más duro, y espera pronto ver a su familia, con el proyecto de establecerse todos en España.
Nuevos rumbos
Nicolás De La Hera, vive en Palma de Mallorca, con su señora Cecilia Sánchez y su hija Emma de 9 años. En septiembre hará dos años que están viviendo allá y les toco atravesar la pandemia lejos de sus afectos.
Tanto Nicolás como Cecilia son exalumnos de la Escuela Técnica Nº 2, ella se recibió de técnica en alimentos y él de técnico en electromecánica.
Con 20 años Cecilia se fue a trabajar y estudiar a Buenos Aires, también vivió seis años en Barcelona, durante un tiempo vivió en el desierto de Sahara porque trabajaba para una empresa de turismo aventura.
Cuando se conocieron con Nicolás se fueron a recorrer Brasil en casilla rodante y Cecilia se define como una viajera empedernida, pero luego se establecieron nuevamente en Necochea y nació su hija. Sin embargo, Nicolás tenía la idea de emigrar por la situación del país. “A mí me costó más la idea de emigrar porque ya había encontrado mi lugar, tenía a mi hija, mis sobrinos y ya había vivido esa experiencia, pero si tenés la idea en tu cabeza nadie te la puede contar, hay que arriesgarse, hay que intentar, probar si realmente está el deseo”.
Organizar todo les llevó un año y a los veinte días de haber llegado Nicolás consiguió trabajo como mecánico industrial y ella como empleada de una empresa de cosmética en un shopping.
Cecilia afirmó que “por recomendación de un primo eligieron Mallorca y cuando llegamos ya teníamos un departamento alquilado. Trajimos dinero para solventar el alquiler en los primeros meses y por suerte conseguimos trabajo”.
Igualmente aseguró que no es la España que ella conoció hace 11 años, pero de igual modo hay seguridad, no hay inflación y por ahora no les permite ahorrar, pero les alcanza para vivir. Transcurrir la pandemia no fue fácil, “en mi caso tuve una prestación del Estado al trabajar en un centro comercial que estaba cerrado, sin poder trabajar y cobraba un 70% de sueldo, pero lo más lapidario para mí fue que el año pasado iban a venir mis padres a visitarnos y todavía no los he podido ver por la pandemia”.
Cecilia tiene ciudadanía española luego de haber vivido seis años en España y Nicolás hizo la reagrupación por hijo, de manera que tenían todos los papeles listos.
En cuanto a la adaptación de Emma, señaló que fue instantánea y tuvo clases en todo momento. Al momento de socializar, Cecilia mencionó que “llegar a la isla fue un impacto hermoso, si bien al mallorquín le cuesta abrirse, ya tengo amigas del trabajo”.
Con respecto a la experiencia de vida, señaló que “queríamos mostrarle a nuestra hija la experiencia de apertura, de conocer otros lugares y hacer contacto con otra cultura. Siempre es mejor hacerlo y no quedarse con la duda”.