Los residentes continúan con sus mejoras, pese a que la comuna ha dejado de responder
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Mientras planifican un nuevo festejo popular para noviembre, ven con preocupación que no se siga entoscando el camino
En más de una oportunidad se ha elogiado el compromiso de un grupo de familias residentes en inmediaciones del Río Quequén, más precisamente en el área comprendida entre las instalaciones del Club Del Valle y el puente del paraje Los Manantiales, que con su esfuerzo han construido el denominado Paseo de la Ribera.
Los mismos transformaron el recorrido con diversas instalaciones como juegos, miradores, carteles demarcatorios de kilómetros, bebederos, bancos y la construcción de una posta policial, entre otras cuestiones, a la vez que, con el aporte de un agente del municipio, mantienen el pasto cortado y presentable. Cada fin de semana el paseo es recorrido y disfrutado por cientos de personas.
Lejos de amilanarse, los integrantes del grupo siguen con sus actividades. Por caso trabajan en lo que será la última fiesta popular del año en la ribera, que tendrá lugar el venidero domingo 18 de noviembre.
Como anteriores realizaciones contará con show artístico, paseos en kayaks y otras embarcaciones y puestos gastronómicos, a la vez que se sumarán expositores.
Escalera para nadadores
Coincidente con esta nueva realización, los vecinos piensan inaugurar una escalera para los nadadores y kayaquistas, cuya construcción ya han comenzado.
La misma estará instalada a la altura del kilómetro 4,2 del camino, en cercanías del puente.
En cuanto a otras tareas, se conectó una bomba a la cañería y se cuenta con un hidrante para el riego del área y que también sirve para los bomberos.
Falta de entoscado
Tiempo atrás el grupo del Paseo de la Ribera se había entusiasmado con el inicio de la obra de un necesario entoscado del camino, por parte de la Municipalidad.
Con material proveniente de la cantera de piedra ubicada en el sector del aeródromo y maquinarias propias, la comuna puso en marcha las labores.
Sin embargo actualmente los trabajos no se llevan a cabo desde hace semanas por la falta de combustible de las máquinas, producto de la complicada situación económica por la que atraviesa la comuna.
Los residentes habían reclamado la asistencia municipal para hacer un alteo en las partes del camino que se inundan con facilidad cuando crece el nivel del río y obliga a cortar el tránsito, pero esta labor ha quedado trunca por ahora.
En la actualidad el mal estado del camino, con varios pozos, es la única “mancha negra” de un sitio para disfrutar, sobre todo con la llegada de un mejor tiempo.