Cientos de personas despiden a Débora Pérez Volpin en la Legislatura
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El último adiós será este jueves hasta las 22 y el viernes de 10 a 12. Luego, será conducida al Cementerio de la Chacarita
Es un día gris en el microcentro porteño. Numerosos medios y seguidores de Débora Pérez Volpin se preparan para despedir a esa mujer que alegraba las mañanas a través de la pantalla.
Con la llegada del féretro con sus restos a la Legislatura de la Ciudad, se iniciaba esta mañana, alrededor de las 11, el velatorio de la periodista y legisladora porteña fallecida el martes, a los 50 años, mientras le practicaban una endoscopía.
Será velada en donde pudo desempeñarse durante muy poco tiempo, desde que asumió como diputada por el Frente Evolución.
En este momento sus familiares se están despidiendo en una ceremonia íntima. Luego se abrirán las puertas para los medios y el público que quiera ingresar. Estaba planificado para las 12, pero ya informaron que hay demoras y que la familia decidirá el momento. Se podrá entrar hasta hasta las 22 horas, por la calle Roca 575.
A las 10:56 ingresó el ataúd con los restos de la querida periodista y diputada. Llegó en una camioneta que pertenece a la unidad de traslado del Grupo Jardín de Pilar, sin cortejo de autos fúnebres.
Llegaron una gran cantidad de coronas, entre ellas dedicadas por Diego Santilli, el Chiqui Tapia (presidente de la AFA), Mujeres UCR Capital, el bloque Vamos juntos y el bloque Suma y evolución.
Mientras iban llegando, los compañeros de TN y El Trece se abrazaban y compartían su dolor.
Florencia Etcheves y Valeria San Pedro se mostraron emocionadas, al igual que Marcos Barroca, quien ayer «se quebró» en cámara al intentar cubrir el caso desde la puerta del Sanatorio de la Trinidad. «Ayer me tocó estar al aire, y es muy complicado. Todavía no lo podemos creer, no salimos del asombro. Es una mezcla de dolor y bronca», contó Barroca, que compartió 24 años de carrera con Pérez Volpin.
«Queremos saber la verdad de lo que pasó. Estamos hablando de un estudio que se hace cualquiera de nosotros y no puede terminar así. Que no quede como que no pasó nada. Qué haya responsables», rogó el periodista en la puerta de la legislatura.
Pasadas las 11, ya se había armado una cola de gente que la seguía por TV y no quiso perderse la despedida.
«Me dio mucha tristeza porque es una chica joven con toda la vida por delante. Es una angustia, como si fuera un familiar», dijo Norma Ocampos, vecina de Monserrat. Tenía anteojos de sol, pero no lograban tapar las lágrimas que se le escapaba por debajo.
«Mi nieto, que también la veía, me preguntó: ‘¿ahora quién me va a decir abran los ojitos’?», agregó conmovida.
Hilaria Burgos llegó desde Gerli. «Era una mujer hermosa, sincera, esplendida. Siempre la veía en el noticiero. Me duele no saber qué pasó. Yo no puedo ir a pelear al Sanatorio, no soy familia, pero nadie se hace responsable», comentó.
La presencia mediática es enorme. Siete móviles de canales de televisión aguardaban en el entorno de la legislatura. Pasadas las 12, se veía una una fila de media cuadra, de hombres y mujeres de diversas edades. Se estima que van a pasar en fila y circularán cerca de los restos de la periodista.