Los riesgos de verse y sentirse bien lo más rápido posible
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Con la idea de que querer es poder, muchas personas no toman recaudos a la hora de comenzar a realizar una actividad física. Sin supervisión profesional, se sobre exigen y terminan lesionados
Estar bien, sentirse bien, verse bien. A pesar de las cuestiones económicas puntuales de este momento que nos toca transitar, vivimos en tiempos en que lograr el estado de confort parece ser el principal objetivo de la mayoría de las personas.
Sin embargo, no todas las personas pueden alcanzar los estándares de una sociedad cuyos modelos parecen retocados por la deshumanizada inteligencia artificial de un programa de edición de imágenes.
A pesar de la lucha de algunos colectivos por romper con los preconceptos culturales y sociales, vivimos en un mundo donde lo único que parece importar es la imagen y en el que el marketing impulsa la idea de felicidad constante como principal motor de generación de ventas.
La más grande empresa de gaseosas del mundo ha logrado asociar su marca con la idea de que beber uno de sus productos provoca felicidad.
En este contexto no es difícil entender por qué muchas personas llegan a los extremos para lograr verse bien y sentirse bien, a pesar de que ello pueda poner en riesgo su salud.
Esto se ve especialmente reflejado en los consultorios de kinesiología, donde un importante número de pacientes llega afectado por alguna lesión causada por realizar actividad excesiva o sin la adecuada supervisión.
La kinesióloga Agustina Iglesias explicó que en el consultorio la mayor cantidad de casos de personas lesionadas por sobre entrenamiento se da entre quienes comienzan a realizar actividad física, no entre los que entrenan habitualmente.
“La gente busca la actividad física por muchas causas. Primero por verse bien, por la parte estética y en esos casos muchas veces no tiene un límite. Por otra lado están quienes creen que, por ejemplo, corriendo se van a poder sacar las preocupaciones de encima y se exceden”, señaló Iglesias.
Explicó que con tal de llegar al modelo físico ideal o de quitarse las frustraciones, muchas personas no tardan en excederse.
“Por ejemplo, salen a correr y no tienen un cuerpo preparado, es decir, no hacen gimnasia ni musculación o están excedidos en peso, entonces sus rodillas y sus caderas no están en condiciones para ese entrenamiento”, señaló la kinesióloga. “Ese es el tipo de paciente que llega al consultorio, el que no está preparado”.
“A la persona que realmente está haciendo deportes y se entrena para eso, no le pasa”, puntualizó Iglesias.
Por otra parte señaló que no siempre las personas que se dedican a brindar clases de gimnasia o asesoramiento están debidamente capacitadas.
Otro riesgo son los entrenamientos grupales, donde los que recién comienzan intenta ir al ritmo de personas que están hace tiempo realizando actividad física y tienen cuerpos más preparados para el esfuerzo.
Por todas estas razones, Iglesias señaló que antes de iniciar cualquier cualquier actividad física se debe consultar a un médico y luego iniciar el entrenamiento con el consejo de algún profesional de la actividad física a fin de evitar riesgos innecesarios.
“Primero hay que empezar a hacer vida sana, comer bien, después consultar a un médico clínico y después a un profesor de educación física”, señaló. “Todos podemos hacer actividad física, pero no todos con la misma exigencia”.
“A veces no nos damos cuenta de las consecuencias de exigirnos demasiado”, dijo la kinesióloga y advirtió que una lesión grave puede demandar meses de recuperación.
Educación física
El profesor Carlos Rens señaló que pasar del sedentarismo a hacer actividad física sin la debida supervisión y preparación, siempre implica un riesgo.
“La gente no sabe qué es lo recomendable. No conoce las consecuencias del sobre uso o de las actividades de impacto sobre los músculos, los huesos y las articulaciones”, señaló.
Y precisó que estos riesgos no sólo son para quienes realizan actividades de alto impacto como el crossfit, sino también para quienes corren o incluso realizan caminata.
“El running se ha masificado, pero muchos comienzan a correr sin haber hecho antes una simple evaluación médica”, señaló.
Sin embargo los riesgos no sólo son para quienes comienza a correr sin la debida preparación, hasta para caminar es necesario evitar el exceso.
Como ejemplo de ello Rens indicó que en el verano es habitual ver personas sedentarias lesionadas por realizar largas caminatas en la arena descalzas. “Es una patología del pie muy común”, señaló.
Por eso, precisó, “es necesario que la gente tome conciencia sobre los riesgos de los excesos y de realizar actividad física sin supervisión”.
Una lesión, precisó, puede significar “tres o cuatro meses de recuperación”.
Por otra parte, afirmó que es una deuda de la enseñanza de la educación física lograr que los adolescentes salgan de los colegios secundarios con los conocimientos básicos sobre calentamiento, estiramiento y otros recursos necesarios para realizar actividad física sin riesgo.
Alta intensidad, mayor riesgo
Las personas que realizan entrenamientos de intervalos de alta intensidad tienen un mayor riesgo de lesiones, especialmente en las rodillas y los hombros, según ha revelado una investigación de Rutgers, la Universidad Estatal de Nueva Jersey (Estados Unidos).
Estos entrenamientos, que combinan ejercicios aeróbicos, levantamiento de pesas y ejercicios de calistenia a su máxima capacidad, seguidos por períodos de recuperación, han ido creciendo en popularidad durante la última década, impulsados por la eficiencia del ejercicio para lograr objetivos de acondicionamiento físico en menos tiempo.
El estudio, que ha sido publicado en el ‘Journal of Sports Medicine and Physical Fitness’, reconoce que, si bien este tipo de entrenamiento es eficaz para mejorar el estado físico cardiorrespiratorio, aumentar la energía y promover la pérdida de grasa y masa muscular magra, también aumenta el riesgo de lesiones.
“Estos entrenamientos se comercializan como ‘talla única’. Sin embargo, muchos atletas, especialmente los aficionados, no tienen la flexibilidad, la movilidad, la fuerza central y los músculos para realizar estos ejercicios”, advierte Joseph Ippolito, médico del departamento de ortopedia de la Escuela de Medicina de Rutgers.
Al analizar los registros en el Sistema Nacional Electrónico de Vigilancia de Lesiones desde 2007 hasta 2016, los investigadores encontraron 3.988,902 lesiones resultantes de grupos de ejercicios, como barras, calderas y cajas, o calisténicos, como ‘burpees’, flexiones y estocadas, que son comunes a estos programas la mayoría de las lesiones involucraron rodillas, tobillos y hombros. Los hombres blancos de 20 a 39 años fueron los más lesionados.
Los investigadores encontraron un aumento constante de un promedio de 50.944 lesiones al año, que aumentó junto con el crecimiento del interés en los entrenamientos según lo determinado por el número de búsquedas de Google durante los años estudiados. Durante esa década, encontraron un aumento significativo en el daño a los nervios, lesiones en los órganos internos, conmociones cerebrales, heridas por punción, dislocaciones y distensiones y esguinces.
Los atletas que realizan estos entrenamientos sin supervisión tienen un mayor riesgo de lesionarse por la mala forma y el uso excesivo de los músculos. “Hay pruebas sólidas de que este tipo de lesiones, específicamente por sobrecarga repetitiva en la rodilla, puede conducir a la osteoartritis”, alerta Ippolito.
Las personas que son nuevas en estos ejercicios deben hablar primero con sus médicos y los atletas más experimentados deben aprender cómo minimizar las lesiones prevenibles, recomiendan los investigadores. Los entrenadores, fisioterapeutas e instructores de acondicionamiento físico deben garantizar que los deportistas se encuentren en condiciones físicas, utilicen la forma adecuada y comprendan la fase de recuperación.
Grupo de riesgo
Los hombres con edades entre 20 y 39 años, que afrontaron entrenamientos de alta intensidad, fueron los más afectados por las lesiones, de acuerdo al estudio. Año tras año en la última década se registró un aumento sostenido de estas afecciones.