Los últimos días de Murga
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El fundador falleció en 1918 en condiciones muy humildes. Debieron pasar 13 años más para que le realizaran el primer homenaje y otros 33 para que le hicieran un monumento
En julio de 1948, Ramón de Lucía, hijo de uno de los fundadores de la ciudad, le envió una carta al escritor Eduardo Escobar, autor del libro “Necochea, ciudad progresista y poética”. En esa carta, relataba algunas visitas realizadas al ex gobernador Dardo Rocha junto a Angel I. Murga.
El hombre que hoy nuestra ciudad reconoce como su fundador, solía visitar el estudio de De Lucía, quien lo quería como a un padre.
“Muchas veces he visitado en compañía de don Ángel al doctor Dargo Rocha, en su suntuosa casa de la calle Lavalle, regalo de sus amigos, y allí se ha recordado el proceso seguido para conseguir la fundación de Necochea, de cuya historia, es usted el mejor intérprete”, le escribía De Lucía a Escobar.
De Lucía también recuerda que de niño visitaba la casa de Murga en Necochea y que se sentaba a charlar con don Angel en un banco ubicado en el jardín. Una vez le dijo: “¿Ves este mate? Bueno, todo el pueblo dice: ‘Si Murga no sirve para nada, se pasa el día paseando por la vereda y chupando la bombilla’. Es un matero empedernido. Bueno, ves dentro del mate, sólo hay dos o tres hojas de té, porque el hígado no acepta la yerba mate”.
En la carta De Lucía también recuerda una oportunidad en la que fue a visitar a Murga y vio que éste se encontraba muy apesadumbrado. Le preguntó qué le ocurría y Murga le contestó: “No he podido pagar el alquiler y el dueño de casa me ha puesto la soga al cuello. Estoy en camino al desalojo”.
De Lucía explicó que poco después Murga se trasladó a una casa en la calle Chubut, en la Capital Federal y que allí falleció cuando se disponía a salir a la calle.
“Asistí a su entierro. En el cortejo estaba don Segundo Murga, el secretario de la Comisión Municipal fundadora. El entierro fue muy modesto y pocas personas concurrieron. No recuerdo que se pronunciaran discursos”, finalizaba la carta.
En el olvido
La carta fue escrita 30 años después del fallecimiento del fundador. Murga murió el 5 de mayo de 1918 y sus restos fueron trasladados a Necochea al cumplirse los 50 años de la fundación de la ciudad, en 1931.
Sin embargo, a medida que iban falleciendo sus contemporáneos, Murga comenzó a ser olvidado.
Recién en la década del ‘60 los vecinos Carlos Domínguez y Horacio Nicolella, decidieron reivindicar al fundador e impulsaron la construcción de un monumento en su memoria.
Las gestiones comenzaron en 1961 y tardaron tres años más para poder hacer realidad su objetivo. Finalmente, el monumento ubicado en la plazoleta de la avenida 58 y calle 61 fue inaugurado el 12 de octubre de 1964.
Concluía así un caprichoso olvido del hombre que encabezó, más de 80 años antes, el movimiento de vecinos que concluyó con la fundación del pueblo de Necochea.
Ese “olvido” al que había sido abandonado Murga no resulta extraño, si se tiene en cuenta que el primer homenaje a su memoria se realizó en el cincuentenario de la fundación de la ciudad.
Fue recién en 1931, cuando los restos de Murga fueron trasladados a la necrópolis local, cuando se le realizaron los primeros homenajes. En el monumento fúnebre se colocó una placa que dice: “Homenaje de la comuna de Necochea a su digno fundador” y otra con la inscripción “La Municipalidad de Necochea a su fundador”.
En 1948, cuando era comisionado municipal Antonino Hugo, fracasó el proyecto de erigir una estatua a Murga.
En 1961 Domínguez y Nicolella retomaron esa idea y el 7 de octubre de ese año se realizó una reunión en el Centro Cultural.
Se formó un grupo de trabajo integrado por Domínguez, Nicolella, el profesor Pedro Arozarena, Juana Aguerre, Juan Rozas Ortiz, Ricardo Gold, Ofelia Iglesias de De Nicolás, Juan Juan, Simón Curién, Enzo Simonetti, Lía Ferreyra, y otros vecinos.
Se interiorizó de la idea al intendente Hugo Yelpo y se envió una nota al Concejo Deliberante solicitando el reconocimiento oficial de la Comisión Pro Monumento a Angel Ignacio Murga.
Como indicamos, finalmente el monumento se inauguró en 1964. Mientras tanto, Victorio de la Canal, otro de los hombres fundamentales para la fundación de Necochea, no tuvo tanta suerte. A pesar de que el acta fundacional lo cita a la par que Murga, debió esperar hasta 2005 para que, por impulso de la Fundación Educacional de la UPC, se construyera su monumento en 57 y 60.
Pedro Etchebarne, Nicanor Duarte, el agrimensor José María Muñiz, Benedicto Calcagno, Julián Azua, Estanislao Picado, José Querencio, Abudemio Santillán y Segundo. S Murga, quienes también suscriben el acta de fundación, siguen en el olvido.///